¡Señor, ése que llora es mi abuelo!

¿Dónde están?

El viejo limpió con rabia 
las lágrimas traicioneras 
que le corrían por los surcos 
de setenta primaveras. 
Todo el sol y todo el viento 
de la baja Andalucía, 
convirtieron en sarmientos 
lo que fue adelfa bravía. 
La mirada del anciano 
se perdió en la lejanía, 
tembló un clavel en su mano, 
como le temblara un día, 
la voz que cantaba un Himno 
por tierras de morería: 

“Soy el Novio de la Muerte…
mi más leal Compañera”. 

Galoparon por su frente 
un ondear de Banderas, 
un grito de hombres valientes, 
¡cañón, metralla, trinchera!
Todo el azul de la mar, 
todo el azul de los cielos, 
Tarifa, blanca de cal 
Ceuta, se pierde a lo lejos 
¡Guerrero de tierra firme 
convertido en Marinero!, 
porque la Patria lo pide 
¡Yo, Legionario, el primero! 
Sevilla, Teruel, Brunete. 
Sangre en las aguas del Ebro 
¿Qué se me importa la muerte? 
¡Viva España, Compañero!
Le llegó la voz de un niño 
que le sacó de su sueño. 

¿Qué te pasa, porque tiemblas 
porque estás llorando, abuelo? 

Porque soy viejo, hijo mío 
porque no tengo en el alma 
más que un recuerdo dormido, 
y en el corazón la rabia 
de ser vencedor vencido. 
Porque yo soy ya muy viejo 
y tú demasiado niño. 
Porque se me muere España 
mientras que yo sigo vivo 
porque murió el Capitán 
que gobernaba el Navío. 
Porque España, que fue un día 
madre de Conquistadores, 
ha parido una jauría 
de cobardes y traidores. 
Porque me tiemblan las manos 
y me duele el corazón 
de gritar sin voz: ¡Hermanos, 
por España La Legión! 

El niño miró al anciano 
y, lloroso y balbuciente, 
apretándole la mano 
dejó escapar entre dientes. 

¿Abuelo, porqué me engañas? 
Yo sé que tú nunca mientes 
y me has dicho que en España 
lo que sobran son valientes… 
¿Dónde están, dímelo, abuelo 
dónde están? 

¡Esperando a un Capitán 
que se lo llevó la muerte! 

Pero… si está muerto, abuelo 
¿de qué sirve un Capitán?

¡De ejemplo, nieto, de ejemplo 
para el que quiera luchar 
por una España que llora 
porque le roban la paz. 

El niño, sobre la piedra, 
depositó cinco rosas. 
Una lagrimilla inquieta 
nubló su mirada hermosa. 
Y, cuadrándose imponente 
pecho afuera y planta quieta, 
llevó su mano a la frente 
con disciplina perfecta. 
Su voz, sollozo y pasión, 
sonó como un clarinazo 
despertando a una Nación: 

¡Señor, ése que llora es mi abuelo! 
Ésa es la España que muere 
llorando su desconsuelo! 
¡Yo soy la España que nace 
con luto en el corazón! 
¡Yo juro ante Tu Presencia, 
con orgullo de español, 
que hoy se me entrega la herencia 
del Credo de La Legión! 

Viejo y niño se perdieron
por la campiña del Valle. 
Cinco rosas en la tumba,
silencio por el barranco. 
En la piedra sólo un nombre,
un nombre mágico ¡Franco!

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¿Qué pasó con Rudolf Hess?

Rudolf Hess junto a la caseta de emergencia montada en el jardín de la prisión de Spandau para descanso del prisionero durante sus paseos por el mismo y, donde semanas después, fue estrangulado con un cable eléctrico.

Estos días se recuerda, incluso en las páginas de “El Correo de Madrid”, la muerte del último personaje de relevancia de la Segunda Guerra Mundial: Rudolf Hess, lugarteniente de Adolf Hitler. Oficialmente, Hess se suicidó pero esto no fue más que la declaración de las cuatro potencias que lo custodiaban.

Cosas como éstas, y parodiando al poco conocido anarquista español Juan García Oliver, son las que hacen falta falta para una verdadera “gimnasia de independencia mental” en estos tiempos que corren.

Esto es especialmente necesario en la España de hoy que, azotada como está por unas leyes de “memoria histórica”, cuyo fin es inventar la historia para controlar los valores y las opciones de las generaciones futuras, piensa que el fenómeno es exclusivamente español. En realidad hay más bien una “ley de memoria universal” que impide pensar, investigar e incluso opinar sobre la historia del mundo, y en especial sobre la historia occidental del siglo XX.

Algunas preguntas necesarias y concretas sobre el tema que hemos traído a colación son las siguientes: los archivos del caso Hess, supuestamente a disposición del público en 2017, ¿porqué se demoró su apertura? Otra más. ¿Era necesario mantener a un anciano de 93 años en una prisión de máxima seguridad custodiado por fuerzas militares de las principales potencias de la Tierra? Si estaba demenciado y llegó a comer en sus últimos años como los animales en el suelo, ¿qué había que temer? En definitiva, ¿hay algo más que no nos están contando?

Hoy día, para cualquier persona medianamente informada (no digamos ya para los historiadores), es imposible escribir sobre Hess sin un testimonio principal y otro secundario. El primero es el del enfermero tunecino Abdallah Melahoui, encargado de los cuidados personales de Hess durante sus últimos años y presente el día de la muerte de Hess; el segundo, en función del anterior, el texto escrito por el hijo de Hess, Wolf Rudiger Hess, que puede encontrarse en en internet en inglés. El libro de Melahoui fue publicado en español en 2014 por Ediciones Ojeda y lleva por título “Yo miré a sus asesinos a los ojos. La muerte de Rudolf Hess” (del mismo autor quedan entrevistas en youtube, incluso después de la purga realizada por los propietarios del célebre portal); el libro del hijo se titula “My father Rudolf Hess” y se publicó su primera edición en octubre de 1987. Es necesario decir que las acusaciones lanzadas por W.R. Hess se basaron esencialmente en el testimonio de Melahoui y en la convicción de su hijo de que su padre era incapaz de suicidarse.

Portada del libro de Abdallah Melaouhi, cuidador y enfermero de Rudolf Hess.
Todos los ejemplares de esta obra editados por Ediciones Ojeda, fueron secuestrados por la Fiscalía del Odio en 2016 y devueltos hace pocos días a Pedro Varela, por no encontrar en sus textos delito alguno.

El libro de Melahoui resulta apasionante y, por las limitaciones de un breve artículo, solo apuntaremos algunas de las ideas expuestas por este sencillo y valiente tunecino. Hess no estaba ni mucho menos demenciado ni deprimido, como dicen, y por ello, entre otras cosas, Melahoui explica que era imposible que se suicidara. Por otro lado un hombre como Hess, castigado duramente por la vejez, que apenas podía andar ni coger una taza de te sin problemas a causa de la artritis en las manos, era imposible que se ahorcara. El libro de W.R. Hess muestra fotos de la autopsia realizada por el doctor Spann, que evidencia claramente que las heridas en el cuello son claramente incompatibles con la muerte por ahorcadura, un clásico en los libros de medicina legal y forense.

Pero Melahoui dice más: aquél día de 17 de agosto de 1987, alertado por una llamada del guardián militar británico, se personó pese a numerosos obstáculos, junto a Hess para cumplir con su trabajo de enfermero. Llegó cuando Hess llevaba muerto en el suelo tan solo unos 30 minutos. Se encontró con el único centinela que Hess, en 46 años, pidió que fuera sustituido por ser descortés y claramente hostil. Además encontró a dos individuos de mirada fría, en uniforme militar americano pero que se veía que no estaban acostumbrados a llevarlo por no cumplir estrictamente el reglamento. Melahoui temió por su vida pero hábilmente consiguió zafarse y hacer como que no sabía que estaba sucediendo.

Que Hess había sido asesinado, explica Melahoui, era un secreto a voces en los días posteriores a los hechos, entre el personal encargado de su custodia. En su libro, el tunecino muestra lo ridículo de las numerosas versiones oficiales y demuestra que se sostienen más por la propaganda que por la fuerza de los hechos.

El hijo de Rudolf Hess, Wolf Rüdiger, junto al cadáver de su padre.

¿Qué había sucedido entonces? No será este artículo el que saque de dudas al lector, que tendrá que hacer su propia investigación independiente.

Solo añadiré que Hess estuvo siempre convencido de sus actos. Ante el mismísimo Tribunal Militar Internacional de Nürenberg declaró: “Si volviera estar al principio, actuaría tal y como lo hice. Incluso sabiendo que al final del camino encontraría una hoguera encendida de fuego para mi muerte. Poco me importa lo que me hagan los hombres; algún día estaré ante el Juez Eterno, ante Él me responsabilizaré y se que Él me declarará inocente”. Melahoui, que muestra en su libro la cara humana del personaje, no  apunta ni por un momento que Hess hubiera cambiado de opinión.

¿Qué pasó realmente entonces con Hess? Es evidente que “alguien” no quiere que algo se sepa. Los datos son tan abrumadores que no es posible escurrir el bulto apelando al manido tópico de la “conspiranoia”. De hecho, a todos los que investigan estas cosas les suceden “cosas” también. La editorial Ojeda, que publicó en español el libro de Melahoui, espera un proceso judicial por “incitar al odio” y otros anatemas metafísicos parecidos. Pero la realidad deja bien a las claras que lo que se persigue son ciertas opiniones, con la excusa de que a modo de futurible, podrían ocasionar delitos más convencionales. La argumentación no se sostiene, desde luego, máxime cuando otras opiniones de las que podría decirse las mismas cosas campan por sus respetos, incluso con la ayuda de fondos públicos. Véanse, si no, las ruedas de prensa de terroristas, los sindicatos “de clase” o el odio antiespañol en Cataluña ¿Por qué hay tanta libertad para ciertas cosas y tan poca para otras?

Haga el lector su propio recorrido porque todavía quedan resquicios para hacerlo. Pero ante todo no se crea nada, absolutamente nada, de lo que los medios y el poder repiten como cotorras.

EDUARDO ARROYO (18.08.2019)

Alison Chabloz, expulsada de Francia hasta el año 2059

Alison Chabloz

La cantante activista, autodenominada “revisionista del Holocausto”, recibió la prohibición de ingresar a Francia hasta 2059, después de intentar subir a un tren a París.

Chabloz recibió una sentencia de prisión suspendida de 20 semanas en junio pasado por sus canciones antisemitas “extremadamente ofensivas”, incluido material que se burlaba de las víctimas del Holocausto y afirmaba que los judíos controlaban el mundo. También se le prohibió publicar en las redes sociales durante 12 meses.

En una audiencia de apelación en febrero en el Tribunal de la Corona de Southwark, las condenas fueron confirmadas, y el juez describió a Chabloz como “un negadora del Holocausto … manifiestamente antisemita y obsesionada con lo que ella percibe como el delito de los judíos”.

En una publicación en la controvertida red de medios sociales Gab, Chabloz escribió que ella había sido “interrogada primero por gendarmes y luego por la CTU [Unidad contra el terrorismo] bajo la Sección 7 en St Pancras”.
Presumiblemente, Chabloz intentaba referirse al Anexo 7 de la Ley de Terrorismo de 2000, que otorga a los agentes de policía, inmigración y aduanas el derecho de detener, registrar y retener a personas en puertos, aeropuertos y estaciones de trenes internacionales, si se sospecha que los sujetos están involucrados en terrorismo o cualquier otra actividad criminal.

Hope Not Hate, el grupo de defensa antirracista, tuiteó la noticia a sus 89,000 seguidores en Twitter el lunes por la noche, diciendo que Chabloz “tuvo una sorpresa al intentar ingresar a Francia esta mañana

La negación del Holocausto es ilegal en Francia. En abril, el revisionista francés, Alain Soral, fue sentenciado a un año de prisión por un tribunal penal parisino por la negación del Holocausto.

https://www.thejc.com/news/uk-news/holocaust-denier-alison-chabloz-barred-from-entering-france-for-40-years-1.487393

SI NO “CANTAS” MALO Y SI CANTAS, PEOR.

Rudolf Hess, XXXII aniversario de su asesinato (1987/2019)

Cuando en Alemania en 1954 le preguntaron al poeta alemán Hanns Grimm ¿”DONDE ESTÁ ALEMANIA ?” él respondió, “Alemania está en la prisión de SPANDAU, en la celda de RUDOLF HESS”. Los aliados prohibieron su nombre, hablaban del “prisionero número 7”. El prisionero número 7 transcurrió estoico y altivo cuarenta y seis años de cárcel, sin pedir perdón. “Comprended, escribió a su familia, mi honor importa más que mi libertad”.
Él 17 de Agosto de 1987 fue estrangulado por dos agentes del S.A.S. británico. En Wunsiedel, pequeña ciudad alemana, cercana a Bayreuth, estaba su tumba. Las autoridades prohibieron las marchas de la juventud nacionalista de Europa a rendir allí homenaje. Hombre libre es quien se atreve a elegir sus héroes. Pero no pueden impedir que cientos de camaradas vayan de manera individual a poner una corona de flores en el lugar donde se encontraba.
Pero una cosa, todos deben entender él sentido de este homenaje, no es para él presente, hablamos solo para quienes intuyen que hay un puente en él ahora casual y ciclicidad del destino.
Para nosotros los NacionalSocialistas la historia acontece como contacto del tiempo con él SER INDOEUROPEO, indestructible, en su ETERNO RETORNO de héroes, mitos y arquetipos. Recuerdo y me viene a la mente él ensayo de Rudolf Hess, ensayo por otra parte premiado, un ensayo de 1921, y Hess escribía así “Si queremos buscar los que probablemente ocurrirá en él futuro, debemos volver la mirada al pasado. La historia se repite a grandes rasgos. Al estallido de enfermedades semejantes siguen como médicos hombres de carácter similar”.
Miembro de la Sociedad Thule y discípulo de Karl Haushofer, sabía muy bien lo que estaba diciendo y en consecuencia. Los vencedores de Yalta condenaron por “crímenes contra la paz” a alguien como HESS que hizo cuanto pudo y estaba en su poder para acabar con la guerra. Esto, pertenece a la lógica de un sistema que es él enemigo de todos los pueblos del mundo.
En él tribunal de Nuremberg, Hess rehusaría defenderse y solo rompió su silencio para declarar ante sus jueces vencedores: “Me alegra saber que he cumplido con mi deber para con mi pueblo, mi deber como alemán, como nacionalsocialista, como leal lugarteniente de mi führer, no me arrepiento de nada, si estuviera de nuevo al principio, volverías a obrar como obré, aunque supiera que al final hubiera una hoguera para mí muerte esperándome”

Y esto, todo esto, para nosotros significa una única cosa: GLORIA y HONOR. 

Nuestro adiós a una enamorada de la belleza y del Arte: María José Gómez Vilar

Nada más comenzar la Asociazón Wagneriana da Galiza la nueva singladura en 2009-2010, los contactos con Mª José (1960-2019) eran cada vez más periódicos y en 2012 decidió hacerse socia de nuestra asociación cultural, una relación con la obra del maestro verdaderamente apasionada, tanto que llegó a cambiarle la vida en muchos de sus transcendentales aspectos, aunque nuestra amistad fuera exclusivamente en ese corto período de tiempo indicado y conociendo muy poco de su después narrado y ajetreado pasado, pues rozaba los cincuenta y tantos años cuando nos conocimos. Estaría integrada en cuerpo, tiempo y alma hasta el final de sus días a la AWG, su casa, lugar y podríamos decir que hasta familia.Pero no sólo ese aspecto: era una enamorada de la belleza, del Arte, en todos sus esenciales aspectos. Era muy normal verla en los conciertos de aquí para allá que se hacían en Coruña, Santiago o Ferrol, exposiciones de pintura (admiradora de toda la escuela figurativa gallega y española -Álvarez de Sotomayor especialmente-), escultura o la buena literatura, de la que se dejaba aconsejar con facilidad de niña, ávida de verdadero conocimiento ético y estético. En el ya casi decano proyecto de “Wagner en Galicia”, me ayudaba especialmente a recoger datos de todos los conciertos relativos a obras o piezas de Richard Wagner que se interpretaban en este pequeño reino galaico. Sin fallo.Era una auténtica autodidacta que quería aprender de casi todo, aprovechando al máximo su tiempo y pasión.Cuando la propusimos como secretaria de la AWG no dudó ni un momento en aceptar, es más, su gran ilusión era hacer fuerte esa gran columna de la asociación que era una revista musical wagneriana, como finalmente fue y es “CRÓNICAS WAGNERIANAS”, hoy y en gran parte gracias a ella, en su número 14. Se dedicaba a apoyarnos en las entrevistas a intérpretes y cantantes que pasaban por Coruña que tuvieran algún vínculo con el mundo wagneriano, bruckneriano, straussiano o mahleriano. Su segunda pasión era Richard Strauss, pero le chiflaban musicalmente los autores barrocos y el clasicismo de Mozart.-Ahora no puedo, Mª José ¿pasarías por camerinos -Palacio de la Ópera de Coruña- para entrevistar y/o recoger firmas de esta u otro cantante o director musical -el último creo que fue Josep Pons…-?-Sin problemas, Xosé Carlos, hecho.Y la pobre de nuestra ya ex-secretaria se pasaba horas esperando la salida o entrada en camerinos de todo el personal artístico que fuera de nuestro particular interés. Le debe la AWG un inmenso favor al trabajo y tiempo dedicado por esta coruñesa, a todas las actividades que diseñábamos para difusión y defensa de la obra wagneriana y poswagneriana: viajes, gestión de correo, papeleos, conciertos, conferencias, trato con socios y colaboradores, redacción, traducciones (muy buenas sus traducciones desde el inglés, sus estudios de maestra de primaria), etc.La expansión de la AWG hasta 2014 fue espectacular en publicaciones, aumento de socios, hasta en tertulias (la de la cafetería Noray con singular cariño) muy coruñesas, alrededor del mundo de la Ópera. Tenía el sueño de hacer una verdadera y laboriosa antología con fragmentos de óperas (¡hasta italo-francesa si era menester!) para dar a conocer a la juventud de una manera amena, el mundo lírico mayor de nuestra cultura: le ayudó Germán, un gran amigo, ya mayor, en el tema operístico del que se nutrió Mª José.Cuando llegaron las “vacas flacas”, después del bicentenario de 2013, le llegué a decir a esta activa amiga, lo de “congelar” la asociación durante un tiempo para recuperar fuerzas, reflexionar…-De ninguna manera, ¿podemos? Pues adelante, por mí…Y así fue como María José y este que suscribe seguimos llevando el timón, aumentando incluso más el interés en Europa, España y Galiza por nuestra humilde sociedad wagneriana, en esa incomprensión y difíciles tiempos que corren.¿Proyectos en mano que teníamos en mente? Un elenco de artistas susceptibles de entrevistar (la cantidad de información que recogía de los mismos no era poca…) y un relance de sus apasionadas CRÓNICAS WAGNERIANAS, que leía y releía desde sus primeros números de ya hacía casi una década, comentándomelos sin cesar. Me explicaba que era necesario ir presentado públicamente cada número de CCWW que anualmente lanzábamos y no le faltaba razón. Me pedía trípticos (que ella misma reproducía gratuitamente) de la AWG en gallego y castellano, ejemplares de CCWW para, a la salida de los conciertos, durante las obras de Wagner que se reproducían en los cines por Coruña, repartirlos entre la gente hasta el agotamiento. Era una valquiria de tomo y lomo, de las ya difíciles de encontrar, y que Wotan nos envió con gratitud desde su fortaleza del Walhalla.Aunque muy “espartana” en muchos detalles, su feminidad era latente en los pic-nics, en las comidas, cafés con socios y tertulianos, donde sabía estar en silencio, para, cual esponja, absorber todo lo que pudiese del conocimiento de los demás. En el auténtico sentido de la palabra, era humilde y con mentalidad de verdadera alumna de lo Elevado: de ahí generosidad, su magnanimidad.Te vamos a echar muy en falta, querida Mª José, ya en los Elíseos de tu recién encontrado Dios cristiano que al final de tus años volviste a recuperar para tu corazón. Échanos también una mano y pídele a nuestra intercesora Monserrat Graces, que charle con Wotan para que nos envíe ese refuerzo, de tu perfil a poder ser, que tanto necesitamos, wagneriano y amante de la Belleza en general, como tú.Te sentimos a gusto con todos nosotros, fuimos en alguna medida, parte de tu familia y nuestro cariño, gratitud y admiración era naturalmente recíproco.

Descansa ya en paz y luz, estimada Walküre.

En el fallecimiento del Mª José Gómez, del isabelino Hospital Oncológico de Coruña, 27/VII/2019. Toda la Asociazón Wagneriana da Galiza te desea un eterno descanso en la Gloria de su Luz. Requiescat In Pace bajo los acordes del cortejo de Siegfried en el Götterdämmerung.

NOTA ADJUNTA DE PEDRO VARELA

Estando en prisión la correspondencia que llega del exterior es el mejor alimento espiritual. Y la correspondencia de María José Gómez Vilar no fue sólo abundante (entre 2010 y 2012, y nuevamente en 2018)… era constante, hermosa, positiva, llena de Fé, arte, música y belleza. Desde entonces ha seguido siendo una leal colaboradora que se ha marchado inopinadamente, cuando nos habíamos prometido una visita personal en cualquiera de los dos extremos de la Peninsula. La vida tiene eso, el hombre propone y Dios dispone. Y su disposición última ha querido que dicho encuentro tenga lugar al otro lado, un poco más adelante, cuando también nosotros seamos llamados ante el Altísimo para rendirle cuentas. Hasta entonces María José!

Pedro Varela

¿Qué hacer si le patean los testículos a un juez en España?

Me pregunta algún lector, después de los últimos casos en los que ciudadanos honorables se vieron condenados por defenderse en su propia casa, o por socorrer a quienes eran asaltados por delincuentes y en la refriega el asaltante salió maltrecho o de cuerpo presente, qué debe hacer uno en tales casos: quedarse cruzado de brazos, mirando cómo se consuma el delito, o intervenir arriesgándose a que el malo se ponga flamenco, haya leña de por medio, y en el intercambio el asaltante resulte herido o fiambre; desgraciada circunstancia que, según la legislación española, suele convertir al malo en bueno y al bueno en malo, hasta el punto de que el antes malo y ahora jurídicamente bueno, e incluso su familia si éste palma en el intercambio de opiniones, podrán vivir una buena temporada a costa de la pasta que la previsible sentencia le sacará al pringado; al que, además, premiarán con un par de años de talego por violencia desproporcionada, homicidio involuntario o como diantre se llame técnicamente el asunto.

Conste que mis conocimientos de Derecho son mínimos, así que me limitaré a opinar según la jurisprudencia de lo visto y leído en España: mi impresión personal e intransferible. Por poner un ejemplo práctico, imagine el lector que va por la calle y al doblar una esquina observa que un delincuente está asaltando a un juez (para el ejemplo igual valdrían un registrador de la propiedad o un repartidor de pizzas, pero hoy le toca a un juez). A lo mejor el malo lleva una navaja empalmada, aunque tampoco es imprescindible. Supongamos que no lleva arma ninguna y se limita a patearle los huevos a su señoría. Ahora querrá saber algún listillo cómo diablos sabremos que el agredido es un juez; y aunque como digo la cuestión es irrelevante, en este caso la respuesta es sencilla: lleva toga y puñetas de encaje. Y el caso, como digo, es que, para robarle la cartera al señor juez, el malo le está pateando los huevos con mucho desahogo. Zaca, zaca. Con verdaderas ganas.

Es ahora cuando se plantea el dilema. Aparte de que la denegación de auxilio es un delito, o creo que lo era, pocas personas decentes pasarían de largo, incluso aunque a quien le pateasen los huevos fuera un político español. Incluso, por llegar al extremo de lo comprensible, un inspector de Hacienda. Pero hemos quedado en que es un juez. En cualquier caso, un ciudadano honrado intervendría sin dudarlo, fuera quien fuese. Y ahí surge la complicación técnica. Porque supongamos que uno va y forcejea con el asaltante, y éste es un tipo fuerte, o está muy zumbado, o aunque no lleva armas pega hostias como panes. Y usted se lía en caliente, porque las peleas no son precisamente un ejercicio de análisis intelectual. Y el malo se cae, o usted lo tira, y se da con el bordillo de la acera en el cogote. O a lo peor era drogata y estaba débil del corazón, y con el soponcio se queda tieso como la mojama. Y entonces llega lo bonito, porque el juez se levanta frotándose los huevos, te pone afectuoso una mano en tu hombro y dice, conmovido pero profesional: «Gracias, Rambo. Me has socorrido, pero siento comunicarte que según el Código Penal y el Código de Hammurabi tu violencia ha sido desproporcionada. Casi fascista, dirían algunos y algunas. Así que, con todo el dolor de mi corazón, y puesto que los jueces españoles nos limitamos a aplicar la dura lex, sed lex y no a interpretarla, voy a empapelarte hasta las trancas. De modo que ve despidiéndote durante seis o siete años de instrucción judicial de tu vida normal, de un posible par de años de libertad y de la pasta gansa que te van a sacar como indemnización, porque te voy a joder vivo».

Hay una segunda opción, naturalmente. Que usted vaya por la calle y vea cómo al juez le dan las suyas y las del pulpo, o que al ministro del Interior de ahora, que también es juez, le están robando la cartera, o al de Justicia lo está violando una manada de atracadores aficionados a atacar por la retaguardia. Y usted eche cuentas y decida que complicarse la vida en España, donde todo disparate tiene su asiento y a menudo ese asiento suele ser legal, trae poca cuenta. Y decida, basado en tristes y notorias experiencias ajenas, que más vale seguir su camino como si nada hubiera visto, Evaristo. O, como mucho, sacar el móvil y grabar la escena de lejos, por no implicarse demasiado. Y luego, eso sí, colgarla en YouTube para denunciar enérgicamente el asunto.

Y es que nos está quedando un paisaje precioso, oigan. A mí me queda poco, la verdad. Y que me quiten lo bailado, que fue bastante. Pero ustedes, los jóvenes, van a tener mucho tiempo y ocasiones para disfrutarlo. Les va a rebosar el disfrute por las orejas.

ARTURO PÉREZ REVERTE

Nota: Título original del autor: “que hacer si le patean los huevos a un juez”.

Nota del Blog: Hemos cambiado el nombre de los atributos masculinos de sus señorías, por respeto, por huir del lenguaje callejero y por suponer que a ese nivel social no se tienen huevos, sino testículos.