Terry Gilliam: “Al hombre blanco se le culpa de todo lo malo en el mundo”

El director de “The Man Who Killed Don Quixote” (El hombre que mató a Don Quijote) está en contra de la corrección política y de la diversidad impuesta.

Jonathan Pryce y Terry Gilliam, en el rodaje de “El hombre que mató a Don Quijote”

Mientras la mayoría de las estrellas de Hollywood promueven la diversidad en la industria, hay algunos que no están de todo de acuerdo en la manera forzada en la que a veces ésta es impuesta. Terry Gilliam, legendario director de clásicos de fantasía y ciencia ficción, así como miembro de los Monty Python, bromeó al respecto durante su aparición en el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary 2018 cuando se le preguntó sobre lo que dijo Shane Allen, exjefe de comedia de la BBC, quien dijo a The Times que el grupo de comediantes al que pertenecía Gilliam no sería aceptable hoy por ser “demasiado blanco”:

“Ya no soy un hombre blanco, soy una negra lesbiana, casi me hizo llorar y me enojó que seis comediantes hombres blancos de Gran Bretaña no puedan estar juntos, tener que poner uno de aquí, uno de allá, que todos estén representados. Eso es una estupidez.  Pero hablando en serio, esto es muy loco. Es verdad que [ahora] en la BBC cada pequeño grupo de población del planeta debe de verse representado en todo lo que emiten. Pero, de hecho, nosotros en los Monty Python reflejábamos diversidad: de los seis miembros, uno era gay y otro estadounidense. No me hice ciudadano británico hasta después; y, afortunadamente, antes del Brexit.”

“Ofender a la gente es muy importante en la vida. Sobre todo ahora que las pieles son más finas. ¡La gente se ofende tan fácilmente! ¡Endurece tu piel! Los palos y las piedras pueden romperte las pelotas, pero las palabras no pueden hacerte daño. Son esas cosas simples de la niñez en las que creo.”

“La corrección política es una imposición que provoca que uno mismo se autocensure por miedo a no meter la pata, lo que provoca que se pierda la individualidad”.

Más claro…

Anuncios

Ángela Merkel, culpable.

 

MOTIVO DE LA MANIFESTACIÓN : La muerte de Daniel, ciudadano alemán de 35 años, carpintero de origen cubano, a manos de un inmigrante sirio y otro iraquí.

ESLÓGANES DE LOS MANIFESTANTES:  “¡Somos el pueblo!” “Detengan la inundación de asilo”.”¡Extranjeros fuera!” y “¡Ésta es nuestra ciudad!”.

FRASE: Markus Frohnmaier, diputado de AfD: “Si el Estado no protege a los ciudadanos, entonces las personas toman las calles y se protegen a sí mismas. ¡Es tan simple como eso!”.

CULPABLE: Angela Merkel, la cual permitió la entrada en Alemania de alrededor de 1,3 millones de inmigrantes y refugiados indocumentados, principalmente de países del Medio Oriente como Siria e Irak.

“Deutsches Requiem” (Jorge Luis Borges)

otto

Mi nombre es Otto Dietrich zur Linde. Uno de mis antepasados, Christoph zur Linde, murió en la carga de caballería que decidió la victoria de Zorndorf. Mi bisabuelo materno, Ulrich Forkel, fue asesinado en la foresta de Marchenoir por francotiradores franceses, en los últimos días de 1870; el capitán Dietrich zur Linde, mi padre, se distinguió en el sitio de Namur, en 1914, y, dos años después, en la travesía del Danubio. En cuanto a mí, seré fusilado por torturador y asesino. El tribunal ha procedido con rectitud; desde el principio, yo me he declarado culpable. Mañana, cuando el reloj de la prisión dé las nueve, yo habré entrado en la muerte; es natural que piense en mis mayores, ya que tan cerca estoy de su sombra, y a que de algún modo soy ellos.
Durante el juicio (que afortunadamente duró poco) no hablé; justificarme, entonces, hubiera entorpecido el dictamen y hubiera parecido una cobardía. Ahora las cosas han cambiado; en esta noche que precede a mi ejecución, puedo hablar sin temor. No pretendo ser perdonado, porque no hay culpa en mí, pero quiero ser comprendido. Quienes sepan oírme, comprenderán la historia de Alemania y la futura historia del mundo. Yo sé que casos como el mío, excepcionales y asombrosos ahora, serán muy en breve triviales. Mañana moriré, pero soy un símbolo de las generaciones del porvenir.

Nací en Marienburg, en 1908. Dos pasiones, ahora casi olvidadas, me permitieron afrontar con valor y aun con felicidad muchos años infaustos: la música y la metafísica. No puedo mencionar a todos mis bienhechores, pero hay dos nombres que no me resigno a omitir: el de Brahms y el de Schopenhauer. También frecuenté la poesía; a esos nombres quiero juntar otro vasto nombre germánico, William Shakespeare. Antes, la teología me interesó, pero de esa fantástica disciplina (y de la fe cristiana) me desvió para siempre Schopenhauer, con razones directas; Shakespeare y Brahms, con la infinita variedad de su mundo. Sepa quien se detiene maravillado, trémulo de ternura y de gratitud, ante cualquier lugar de la obra de esos felices, que yo también me detuve ahí, yo el abominable.
Hacia 1927 entraron en mi vida Nietzsche y Spengler. Observa un escritor del siglo XVIII que nadie quiere deber nada a sus contemporáneos; yo, para libertarme de una influencia que presentí opresora, escribí un artículo titulado Abrechnung mit Spengler, en el que hacía notar que el monumento más inequívoco de los rasgos que el autor llama fáusticos no es el misceláneo drama de Goethe sino un poema redactado hace veinte siglos, el De rerum natura. Rendí justicia, empero, a la sinceridad del filósofo de la historia, a su espíritu radicalmente alemán (kerndeutsch), militar. En 1929 entré en el Partido.
Poco diré de mis años de aprendizaje. Fueron más duros para mí que para muchos otros ya que a pesar de no carecer de valor, me falta toda vocación de violencia. Comprendí, sin embargo, que estábamos al borde de un tiempo nuevo y que ese tiempo, comparable a las épocas iniciales del Islam o del Cristianismo, exigía hombres nuevos. Individualmente, mis camaradas me eran odiosos; en vano procuré razonar que para el alto fin que nos congregaba, no éramos individuos.
Aseveran los teólogos que si la atención del Señor se desviara un solo segundo de mi derecha mano que escribe, ésta recaería en la nada, como si la fulminara un fuego sin luz. Nadie puede ser, digo yo, nadie puede probar una copa de auga o partir un trozo de pan, sin justificación. Para cada hombre, esa justificación es distinta; yo esperaba la guerra inexorable que probaría nuestra fe. Me bastaba saber que yo sería un soldado de sus batallas. Alguna vez temí que nos defraudaran la cobardía de Inglaterra y de Rusia. El azar, o el destino, tejió de otra manera mi porvenir: el primero de marzo de 1939, al oscurecer, hubo disturbios en Tilsit que los diarios no registraron; en la calle detrás de la sinagoga, dos balas me atravesaron la pierna, que fue necesario amputar. Días después, entraban en Bohemia nuestros ejércitos; cuando las sirenas lo proclamaron, yo estaba en el sedentario hospital, tratando de perderme y de olvidarme en los libros de Schopenhauer. Símbolo de mi vano destino, dormía en el reborde de la ventana un gato enorme y fofo.
En el primer volumen de Parerga und paralipomena releí que todos los hechos que pueden ocurrirle a un hombre, desde el instante de su nacimiento hasta el de su muerte, han sido prefijados por él. Así, toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro una cita, toda humillación una penitencia, todo fracaso una misteriosa victoria, toda muerte un suicidio. No hay consuelo más hábil que el pensamiento de que hemos elegido nuestras desdichas; esa teología individual nos revela un orden secreto y prodigiosamente nos confunde con la divinidad. ¿Qué ignorado propósito (cavilé) me hizo buscar ese atardecer, esas balas y esa mutilación? No el temor de la guerra, yo lo sabía; algo más profundo. Al fin creí entender. Morir por una religión es más simple que vivirla con plenitud; batallar en Éfeso contra las fieras es menos duro (miles de mártires oscuros lo hicieron) que ser Pablo, siervo de Jesucristo; un acto es menos que todas las horas de un hombre. La batalla y la gloria son facilidades, más ardua que la empresa de Napoleón fue la de Raskolnikov. El siete de febrero de 1941 fui nombrado subdirector del campo de concentración de Tarnowitz.
El ejercicio de ese cargo no me fue grato; pero no pequé nunca de negligencia. El cobarde se prueba entre las espadas; el misericordioso, el piadoso, busca el examen de las cárceles y del dolor ajeno. El nazismo, intrínsecamente, es un hecho moral, un despojarse del viejo hombre, que está viciado, para vestir el nuevo. En la batalla esa mutación es común entre clamores; no así en un torpe calabozo, donde nos tienta con antiguas ternuras la insidiosa piedad. No en vano escribo esa palabra; la piedad por el hombre superior es el último pecado de Zarathustra. Casi lo cometí (lo confieso) cuando nos remitieron de Breslau al insigne poeta David Jerusalem.
Era éste un hombre de cincuenta años. Pobre de bienes de este mundo, perseguido, negado, vituperado, había consagrado su genio a cantar la felicidad. Creo recordar que Albert Soergel, en la obra Dichtung der Zeit, lo equipara con Whitman. La comparación no es feliz; Whitman celebra el universo de un modo previo, general, casi indiferente; Jerusalem se alegra de cada cosa, con minucioso amor. No comete jamás enumeraciones, catálogos. Aún puedo repetir muchos hexámetros de aquel hondo poema que se titula Tse Yang, pintor de tigres, que está como rayado de tigres, que está como cargado y atravesado de tigres transversales y silenciosos. Tampoco olvidaré el soliloquio Rosencrantz habla con el Ángel, en el que un prestamista londinense del siglo XVI vanamente trata, al morir, de vindicar sus culpas, sin sospechar que la secreta justificación de su vida es haber inspirado a uno de sus clientes (que lo ha visto una sola vez y a quien no recuerda) el carácter de Shylock. Hombre de memorables ojos, de piel cetrina, de barba casi negra, David Jerusalem era el prototipo del judío sefardí, si bien pertenecía a los depravados y aborrecidos Ashkenazim. Fui severo con él; no permití que me ablandaran ni la compasión ni su gloria. Yo había comprendido hace muchos años que no hay cosa en el mundo que no sea germen de un Infierno posible; un rostro, una palabra, una brújula, un aviso de cigarrillos, podrían enloquecer a una persona, si ésta no lograra olvidarlos. ¿No estaría loco un hombre que continuamente se figurara el mapa de Hungría? Determiné aplicar ese principio al régimen disciplinario de nuestra casa y… A fines de 1942, Jerusalem perdió la razón; el primero de marzo de 1943, logró darse muerte.
Ignoro si Jesusalem comprendió que si yo le destruí, fue para destruir mi piedad. Ante mis ojos, no era un hombre, ni siquiera un judío; se había transformado en el símbolo de una detestada zona de mi alma. Yo agonicé con él, yo morí con él, yo de algún modo me he perdido con él; por eso, fui implacable.
Mientras tanto, giraban sobre nosotros los grandes días y las grandes noches de una guerra feliz. Había en el aire que respirábamos un sentimiento parecido al amor. Como si bruscamente el mar estuviera cerca, había un asombro y una exaltación en la sangre. Todo, en aquellos años, era distinto, hasta el sabor del sueño. (Yo, quizá, nunca fui plenamente feliz, pero es sabido que la desventura requiere paraísos perdidos.) No hay hombre que no aspire a la plenitud, es decir a la suma de experiencias de que un hombre es capaz; no hay hombre que no tema ser defraudado de alguna parte de ese patrimonio infinito. Pero todo lo ha tenido mi generación, porque primero le fue deparada la gloria y después la derrota.
En octubre o noviembre de 1942, mi hermano Friedrich pereció en la segunda batalla de El Alamein, en los arenales egipcios; un bombardeo aéreo, meses después, destrozó nuestra casa natal, otro, a fines de 1943, mi laboratorio. Acosado por vastos continentes, moría el Tercer Reich; su mano estaba contra todos y las manos de todos contra él. Entonces, algo singular ocurrió, que ahora creo entender. Yo me creía capaz de apurar la copa de la cólera, pero en las heces me detuvo un sabor no esperado, el misterioso y casi terrible sabor de la felicidad. Ensayé diversas explicaciones; no me bastó ninguna. Pensé: Me satisface la derrota, porque secretamente me sé culpable y sólo puede redimirme el castigo. Pensé: Me satisface la derrota, porque es un fin y yo estoy muy cansado. Pensé: Me satisface la derrota, porque ha ocurrido, porque está innumerablemente unida a todos los hechos que son, que fueron, que serán, porque censurar o deplorar un solo hecho real es blasfemar del universo. Esas razones ensayé, hasta dar con la verdadera.
Se ha dicho que todos los hombres nacen aristotélicos o platónicos. Ello equivale a declarar que no hay debate de carácter abstracto que no sea un momento de la polémica de Aristóteles y Platón; a través de los siglos y latitudes, cambian los nombres, los dialectos, las caras, pero no los eternos antagonistas. También la historia de los pueblos registra una continuidad secreta. Armiño, cuando degolló en una ciénaga las legiones de Varo, no se sabía precursor de un Imperio Alemán; Lutero, traductor de la Biblia, no sospechaba que su fin era forjar un pueblo que destruyera para siempre la Biblia; Christoph zur Linde, a quien mató una bala moscovita en 1758, preparó de algún modo las victorias de 1914; Hitler creyó luchar por un país, pero luchó por todos, aun por aquellos que agredió y detestó. No importa que su yo lo ignorara; lo sabían su sangre, su voluntad. El mundo se moría de judaísmo y de esa enfermedad del judaísmo, que es la fe de Jesús; nosotros le enseñamos la violencia y la fe de la espada. Esa espada nos mata y somos comparables al hechicero que teje un laberinto y que se ve forzado a errar en él hasta el fin de sus días o a David que juzga a un desconocido y lo condena a muerte y oye después la revelación: Tú eres aquel hombre. Muchas cosas hay que destruir para edificar el nuevo orden; ahora sabemos que Alemania era una de esas cosas. Hemos dado algo más que nuestra vida, hemos dado la suerte de nuestro querido país. Que otros maldigan y otros lloren; a mí me regocija que nuestro don sea orbicular y perfecto.
Se cierne ahora sobre el mundo una época implacable. Nosotros la forjamos, nosotros que ya somos su víctima. ¿Qué importa que Inglaterra sea el martillo y nosotros el yunque? Lo importante es que rija la violencia, no las serviles timideces cristianas. Si la victoria y la injusticia y la felicidad no son para Alemania, que sean para otras naciones. Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.
Miro mi cara en el espejo para saber quién soy, para saber cómo me portaré dentro de unas horas, cuando me enfrente con el fin. Mi carne puede tener miedo; yo, no.

Jorge Luis Borges
(1899–1986)

Deutsches Requiem
(El Aleph, 1949)
Aunque él me quitare la vida, en él confiaré. (Job 13:15)

Nota: La imagen de fondo que encabeza este escrito de Jorge Luis Borges es un montaje de dos rostros superpuestos y el nombre del personaje imaginario del protagonista del mismo. En primer plano el perfil del escritor.

¿Por qué ahora los buenistas llaman “migrante” en lugar de “inmigrante”?

España-año-2016.-familias-musulmanes-acompañan-a-sus-hijos-al-colegio.-Archivo-Efe
Familias marroquis acompañando a sus hijos a la escuela. Solo un pequeño porcentaje de ellos continuarán sus estudios y se convertirán en delincuentes habituales ante su inadaptación social.

No son pocos los que últimamente se han lanzado a la carrera de explicar por qué es más común últimamente el uso de migrante en vez del común de inmigrante. Era no hace mucho el escritor y columnista de ‘El Semanal’ Arturo Pérez Reverte, quien explicaba en la red social Twitter las diferencias entre inmigrante, emigrante y migrante de la siguiente forma:

«Respondiendo a numerosas consultas sobre lo que dicen teles y diarios: escribo migrante para persona, animal o vegetal que deja su lugar habitual y se instala en otro (migraciones, migrar). Para quien llega a algún sitio, inmigrante. Para quien se va de algún sitio, emigrante».

De hecho, emigrante es aquel que abandona su país originario para para establecerse en otro en el extranjero; inmigrante, es aquel que llega a un país distinto del que es originario; y migrante, englobaría a la totalidad de todos aquellos que se trasladan del lugar en el que habitan a otro diferente del que son originarios, de ahí que sirva tanto para emigrante como para inmigrante.

Entonces, ¿por qué se usa ahora más migrante en el caso de inmigrante?

Hay varios conceptos que confluyen en el uso de este vocablo. Primero, hay una moda por generalizar, por no insistir tanto en la emigración ni en la inmigración, y no hacer ver que la segunda puede ser peyorativa, de ahí que migrante empiece a ser usado por muchas ongs para decir inmigrante, y que muchas publicaciones y periódicos lo hayan acogido con normalidad. Pero como bien explica, el director de Málaga Acoge, Alejandro Cortina, va más allá y explica que se usan los términos de refugiado o migrante para explicar el proyecto vital de una persona que abandona su país por motivos políticos o económicos y que intenta llegar a otro, en este caso a Europa, y se encuentra en tránsito, es decir migrando. Ésta última acepción casaría muy bien con lo que pasa cuando le decimos migrantes en España, y es que muchos de ellos, como conocemos llegan al territorio nacional, pero no van a quedarse aquí, es decir nuestro país es sólo parte de su periplo y sólo están de paso. Por eso sería y es muy correcto decir que son migrantes, porque aquí todavía están migrando o están en tránsito hacia otro país que no es el nuestro.

España “necesita” 50 inmigrantes-esclavos por aborto.

Actualmente España se encuentra con una tasa de paro del 16%, los sueldos bajo mínimo, al igual que el poder adquisitivo. La natalidad en sus horas mas bajas batiendo todos los records y el sistema de pensiones se tambalea. Ante esto, la solución de las élites es vendernos que lo que necesitamos es que entren 5 millones y medio de extranjeros, pero con qué y para qué fin, nos preguntamos. El anuncio del FMI deja claro el objetivo de estas élites. Lejos de fomentar la cultura de cada país, su soberanía, la libertad de sus gentes y su bienestar, lo único que quieren es sumirnos a todos en un estado de esclavitud y férreo control. Entre cortina de humo y cortina, nuestra atención se va siempre haciendo donde quieren ellos, pero aquí estamos nosotros, para contar lo que ellos tienen prohibido hacer.

Página web: http://quienestadetras.emiweb.es/

Incluye un fragmento de entrevista a Pedro Varela por Miguel Celades.

LAS 10 ESTRATEGIAS DE MANIPULACIÓN MASIVA

ANTES DESPUES

Vivimos tiempos convulsos en los que el exceso de información manipulada nos desinforma; cortinas de humo e hilos, que se mueven a la conveniencia de una élite minoritaria, reconducen nuestros pensamientos alienados; soñamos con héroes visionarios como “V” de “V de Vendetta” o Elliot Alderson de “Mr. Robot”, pero son personajes ficticios. Quizás, nuestra última esperanza sea Noam Chomsky, él sí es real y está dispuesto a desmontarlo todo.

La cabeza de Noam Chomsky no para de bullir, por eso es el pensador, filósofo, lingüista y sociólogo más importante de la era moderna.

El enemigo número uno del capitalismo, la jerarquización de la clase obrera y del mundo, tal y como está “funcionando” y organizado actualmente, vuelve a arrojar luz en un intento por abrir nuestras mentes y, sobre todo, nuestros ojos, y nos revela (¿o rebela?) las diez estrategias de manipulación masiva más atroces y descaradas.

El lingüista, activista político y filósofo estadounidense Avram Noam Chomsky

1. La distracción: desviar la atención de las masas con cosas como el fútbol, la telerrealidad o noticias que parecen más importantes que las que de verdad lo son, es una de las estrategias de manipulación masiva más antiguas que hay. Pan y circo.

2. Problema-Reacción-Solución: se da cuando el poder y los gobiernos dejan, de manera premeditada, de atender un problema, nos hacen ver que la solución debe externalizarse y ellos mismos proponen el arreglo a ese problema que han creado; empeorar, a propósito, un servicio público para justificar su privatización es una maniobra muy común.

3. La gradualidad: las subidas de impuestos o la reducción de los derechos laborales se hacen poco a poco para que sean imperceptibles, para que cuando caigamos en la cuenta ya sea tarde.

4. Diferir: consiste en tomar decisiones perjudiciales en el momento prometiendo que reportarán beneficios en un futuro, beneficios que nunca llegarán para cuando ya estemos acostumbrados y no rechacemos la nueva y perjudicial situación generada.

5. Infantilizar al público: en la televisión, la publicidad o las campañas electorales se tiende a tratar al publico de manera infantil y paternalista con el objetivo de anular su pensamiento crítico, y funciona.

6. Apelar a las emociones: la manipulación emocional es una de las artes mas burdas que hay; se busca jugar con la parte sensitiva de los cerebros para no estimular la reflexiva; anular nuestro lado racional hace que nos quedemos con un mensaje global, no con los elementos específicos que esconde.

7. Crear públicos ignorantes: la ignorancia es la peor arma de destrucción masiva que hay; crear brechas entre la educación pública y la privada o no proporcionar las herramientas necesarias para culturizar son dos procesos habituales. Por ejemplo, se sigue ridiculizando a “los ratones de biblioteca”, en cantidad de películas o series; ser inteligente o inquieto es sinónimo de ser un perdedor en la estructura social.

8. Promover públicos complacientes: los medios, las redes, la radio o la televisión promueven estilos de vida superficiales haciéndonos creer que es lo que está de moda, que es a lo que debe aspirarse, matando, de esta manera, dos pájaros de un tiro; por un lado crean un dócil rebaño, y por otro, una sociedad de consumo que va a mantener la maquinaria capitalista siempre en marcha.

9. Refuerzo de la autoculpabilidad: hecer creer a las personas que sólo ellas con culpables de sus problemas es otra jugada maestra; si nos hacen creer que nuestro entorno es idílico, un fallo en nuestra economía personal o un fracaso laboral es sólo culpa nuestra; nuestras crisis son nuestras por haber vivido por encima de nuestras posibilidades, no lo olvidemos.

10. Conocimiento minucioso del ser humano: la ciencia y la psicología ha recopilado una ingente cantidad de información sobre los comportamientos del ser humano, pero esa información privilegiada sólo la usan unos pocos en beneficio propio, porque sólo unos pocos tienen acceso a ella. Otro ejemplo claro de que la ignorancia del pueblo favorece las acciones de los que están en el poder.

pelo
Acatar ciertas modas, por horribles que sean, es el primer signo de que el sujeto es ya una víctima propicia. Los siguientes pasos irán encaminados a continuar moldeando tu mente para  unirse al rebaño de títeres pastoreado por un sistema decadente.

 

 

Jakiw Palij de 95 años, un exguardia del campo de concentración deTrawniki (Polonia), deportado a Alemania por “criminal de guerra”.

5b7c402754ab5
Palij durante el traslado al aereopuerto, para proceder a su expulsión.

Estados Unidos ha expulsado del país a Jakiw Palij, un anciano de 95 años que fue guardia en un campo de concentración en Polonia. Según ha confirmado la Casa Blanca, Palij, que residía en Queens, ha sido arrestado y deportado a Alemania por las autoridades de inmigración.

Hacía unos 15 años que las autoridades habían emitido una orden de deportación, después de que una corte federal de Nueva York le retirara la ciudadanía al descubrir que Palij omitió que había servido como guardia cuando hizo el formulario para obtener el permiso de residencia estadounidense, donde vivió desde los 26 años vivió en la ciudad de los rascacielos como un refugiado de guerra.

 Palij sirvió en un campo de concentración de Polonia donde (según el Museo Conmemorativo del Holocausto, conocido por sus mentiras) dice que 6.000 prisioneros judíos fueron “asesinados” en un solo día (el 3 de noviembre de 1943).

Imagen de Jakiw Palij facilitada por el Departamento de Justicia
Imagen de Jakiw Palij facilitada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

En 2001, Palij le dijo a los funcionarios del Departamento de Justicia que había entrenado en 1943 en el campo de entrenamiento de las SS nazi en Trawniki, en la Polonia ocupada por los alemanes. Un juez federal revocó su ciudadanía estadounidense en 2003 y se ordenó su deportación en 2004.

La naturaleza complicada del caso hizo que, a pesar de la orden emitida, el exguardia continuara residiendo en Nueva York. En noviembre de 2017, el Departamento de Justicia de EE.UU. se comprometió a trabajar en la expulsión de Palij, bajo presión del lobby sionista, para que fuera deportado a Ucrania, Alemania, Polonia o cualquier país “cuyo gobierno lo acepte”.

El formulario de petición de ciudadanía estadounidense de Jakiw Palij
El formulario de petición de ciudadanía estadounidense de Jakiw Palij

Al parecer, según la CNN y la el magazine del New York Post el principal problema para finalizar el proceso de deportación y que retrasó su expulsión de EE.UU. fue precisamente el rechazo de los países consultados.

Sin ningún tipo de consideración a la edad de Palij, ni prueba alguna de su participación en los mencionados asesinatos, el departamento de Justicia sentenció que estaban totalmente de acuerdo en que Palij no debería vivir sus últimos días en Estados Unidos: “Seguimos comprometidos a garantizar que se haga justicia en este caso y continuaremos cooperando con nuestros socios para buscar todas las vías y llevar a cabo la deportación de Palij “, señaló el 6 de noviembre el subprocurador general Stephen Boyd, en una carta.

Un legislador de Nueva York, Hikind, aplaudió entonces la postura de la administración de Donald Trump y manifestó que la presencia del guardia nazi en el país era una “burla” al recuerdo de los que perecieron.