“El Poder Supremo sin rostro” (Don Gil de la Pisa)

Fragmento de portada del libro “La Piedra Roseta de la ciencia política” de D. Gil de la Pisa y publicado por Ediciones Ojeda de Barcelona.

https://videos.utahgunexchange.com/watch/entrevista-gil-de-la-pisa-quot-el-poder-supremo-sin-rost-mp4_RelrYamK75fgafQ.html

Gil De la Pisa Antolín

Gil De la Pisa Antolín es un palentino polifacético que ha desarrollado y lleva una intensa actividad en diversos campos. Es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad “Santo Tomás de Villanueva” de La Habana, con el nº 1 de su promoción. Conocida como la “Universidad Católica”, Fidel Castro la clausuró muy pronto. Aconsejado por el P. Armando Llorente S.J., antiguo profesor de Castro y consiliario de la ACU (Agrupación Católica Universitaria), salió de Cuba en 1959. Como redactor de los informes que facilitaba un “capellán” de los revolucionarios en la Sierra, conocía al dedillo la realidad auténtica de los milagros del Che y sus partidarios, y abandonó la isla a tiempo. Llegado a España, ocupó de inmediato puesto de alto ejecutivo y gerente en empresas nacionales y multinacionales. Al mismo tiempo colaboraba con el P. Piulachs S.J. en las “Semanas Antimaterialistas” y en la promoción de los Ejercicios Espirituales. Igualmente, apoyó a Blas Piñar desde el momento de la fundación de Fuerza Nueva en 1966, y la organizó en Cataluña como primer delegado regional. Ante el éxito de su proyecto, D. Blas lo llamó a Madrid en 1970 como gerente de la revista y secretario nacional de su movimiento. Sus charlas y escritos se cuentan por centenares. Son muchas las publicaciones católicas o defensoras de las ideas de “la Hispanidad” y sus valores que han publicado sus artículos. En Cuba colaboró en el País-Excélsior. Al libro ESTO VIR! (2006) se le concedió el premio “Ramiro de Maeztu”.

Auschwitz, la gallina de los huevos de oro.

La escritora Reyes Monforte traslada al lector a las profundidades del campo de concentración de Auschwitz con su nueva novela.

Naturalmente, no publicitamos historietas.

La autora dice que lleva “toda la vida documentándose sin saberlo” sobre el Holocausto nazi, un tema que siempre le atrajo, por lo que decidió lanzarse a contar, cuando se cumplen 75 años de la liberación de Auschwitz-Birkenau, la historia de una prisionera francesa en el campo de concentración y de una sanguinaria jefa de campo, apodada como “La bestia de Auschwitz”. “Conocemos personajes históricos como Adolf Hitler, Josef Mengele, Heinrich Himmler o Joseph Goebbels pero existieron mujeres igual de malvadas o incluso más en las SS”

“Nos creemos muchas veces que ya lo sabemos todo de Auschwitz, que nos lo han dicho todo, que nos lo han contado todo y que lo hemos leído todo, pero cuando te adentras te das cuenta que no y que tampoco han cambiado tanto algunas nociones en la sociedad. Tampoco han cambiado tanto el odio, la maldad, al menos en esencia”, explica la autora.

Y COMO COLOFÓN, ESTA FRASE QUE TAMPOCO HEMOS LEÍDO NUNCA:

“Esos dejes de odio, de racismo, de intolerancia, eso sigue en la sociedad y yo creo que deberíamos sacar muchas lecciones de toda esta etapa porque como dijo Primo Levi: ‘Ocurrió y puede volver a ocurrir'”

TOTAL NI IDEA DE NADA Y ESO QUE SE HA PASADO LA VIDA “DOCUMENTÁNDOSE SIN SABERLO”. SE NOTA.

Clara Stauffer, un ejemplo de fidelidad nacionalsocialista.

Clara Stauffer, la primera por la derecha, junto a Pilar Primo de Rivera,
sentada

Oviedo, 1945. Franco ganó la guerra, pero Alemania la acaba de perder.
Una activista, miembro destacado de la Sección Femenina, usa la recién
estrenada sede de esta organización falangista en la calle del Sol, a pocos
pasos del ayuntamiento ovetense, para esconder a prófugos de la justicia
aliada y ayudarlos a huir a Sudamérica. Cuenta, nada menos, con el
poderoso apoyo de su amiga Pilar Primo de Rivera, líder de la Sección
Femenina
y hermana del fusilado fundador de la Falange, José Antonio.
¿Quién fue esa mujer que organizó una tupida red de ayuda a huidos
nacionalsocialistas desde España? La intensa actividad de Clara Stauffer Loewe (Madrid, 1904-1984), conocida como Clarita, no pasó inadvertida para los servicios secretos británicos y americanos, que llegaron a reclamarla (sin éxito, naturalmente) al gobierno de Franco por el valioso auxilio que prestaba a los perseguidos por las democracias.

La vida de Stauffer está bien documentada en algunos aspectos, incluso
en sus actividades ilegales pero toleradas por el régimen. Otros, como un
presunto matrimonio fallido, siguen siendo inciertos. Clarita fue una niña
nacida en el ambiente privilegiado de la burguesía madrileña, hija de un
maestro cervecero, Konrad Stauffer, que ayudó a levantar en España la
fábrica Mahou, y de Julia Loewe, de la familia creadora de la famosa marca de moda.
El matrimonio Stauffer-Loewe tuvo tres hijos.Era muy diestra en su vida
social. Simpática, buena nadadora y esquiadora, como narran las crónicas
un tanto del diario ABC, su juventud parece despreocupada y ajena a la
tremenda agitación política de los años 20 y 30. Pero no es así. Había sido
educada en Alemania y se hizo admiradora feroz (hasta la muerte,
literalmente), de Hitler y Mussolini. En ese ambiente conoció a los Primo
de Rivera y su sintonía ideológica le une a Pilar de inmediato. Parece
inevitable que la hiperactiva Clarita Stauffer se uniera al gran proyecto
falangista para captar a las mujeres, la Sección Femenina, donde ella
aparece ya durante la Guerra Civil como responsable de Prensa y
Propaganda.

Pero será en la posguerra mundial donde desplegará de vedad sus dotes
personales y su indudable inteligencia.
Tras la destrucción del Reich, amparada en el caos, comienza la
desbandada “nazi” a través de lo que los aliados llaman «ratlines» (líneas de
ratas), una de ellas a través de Italia, que cobija y tralada a personajes como
Eichmann y Mengele. Otra, la que Stauffer crea en España.

La conexión asturiana Al menos dos fuentes señalan que la pronazi (no
consta a los historiadores que fuera militante del partido, aunque es muy
probable) tenía vínculos con Asturias: Guy Walters en Hunting Evil
(Cazando el mal, 2009) y David Messenger en La caza de “nazis” en la
España de Franco (2014). A su vez, Messenger cita como fuente el
Memorandum Titus, un informe de Earle Titus, miembro del servicio de
inteligencia norteamericano precursor de la CIA (la OSS) destacado en
España. Es el origen de la información, pero es muy fiable, puesto que Titus
indagó con mucho tesón los vínculos de algunos elementos franquistas
con los “nazis” huidos.

Palacio de Inclán, donde en 1945 la Falange instaló la Sección Femenina
provincial y que sirvió para las actividades de Stauffer.

Según cuenta Guy Walters, «(…) Stauffer encontraba entonces alojamiento
para los fugitivos, que acogía con el Auxilio Social, así como en un
convento. La enérgica Stauffer también controlaba una pensión cerca de
Oviedo, que era para los miembros femeninos del cuerpo diplomático
alemán y el Partido Nacionalsocialista»
. También habla de otro lugar de transición en Santander, puede que los locales de la SF en Cantabria.
Así pues, llegamos quizá al lugar y los motivos por los que Clarita operaba
en Oviedo. En principio, la vinculación de la Sección Femenina con la
ciudad era importante. No en vano se trataba del hogar de la mujer de
Francisco Franco, Carmen Polo, además de la ciudad donde estos se
casaron. Pocos años después del fin de la Guerra Civil, la Falange se hizo
con el llamado palacio de Inclán Leyguarda, más bien un caserón
destartalado. Está ubicado en el centro de Oviedo, en la calle del Sol. Sigue
perteneciendo al Estado; fue consejería de Cultura y actualmente es
jefatura de Telecomunicaciones. En el Oviedo en reconstrucción de 1945,
el palacio comienza a funcionar como delegación provincial de la Sección
Femenina (SF)
. Imparte sobre todo cursos de formación para mujeres y
también da albergue en régimen de internado a las que acuden de fuera
de la ciudad. Es aquí donde con mucha probabilidad se produce la
confusión con la palabra «pensión», que no consta como tal, en ningún
documento, vinculada a la SF.

Trabajadoras falangistas del Comedor Social, junto al teatro Campoamor
destruido, hacia finales de 1937.

La preponderancia del caserón de la calle del Sol era tanta que en 1949
se llegó a celebrar en Oviedo el Consejo Nacional de la SF, con la asistencia de Pilar Primo de Rivera. Por tanto, lo más seguro es que fuera en este lugar donde Clarita Stauffer alojó a las mujeres de los jefes nacionalsocialistas que alude Walters (mientras los hombres, si venían con ellas, dormirían en algún otro lugar vinculado a la Falange, tal vez sus locales de la calle San Vicente o domicilios privados). El mismo año de la fundación de la SF en Oviedo, la formación de Primo de Rivera también abre el colegio mayor femenino Santa Catalina en la calle Campomanes, 9.

Tras una serie de pleitos con los propietarios de la finca, se acabó instalando en el Sanatorio Laredo dela avenida de Galicia, un chalet ubicado frente al sanatorio Miñor que ya no existe. También es posible que las nacionalsocialistas fueran alojadas en este lugar, pero resulta menos probable puesto que habrían llamado más la atención al ser un internado para chicas muy jóvenes, mientras que el de la calle del Sol era más para mujeres adultas. Además, David Messenger añade que Stauffer usaba su zona privada en un local de la Sección Femenina, lo que descartaría el colegio mayor. ¿Iban o venían?
Sea como fuere, acudían a Oviedo como punto de llegada de partida o de
salida; sobre esto no hablan los historiadores. Pude ser que vinieran desde
Alemania vía Francia e hicieran una parada en Asturias o también es
posible que se tratara de una vía de salida desde España, a través del
puerto de Gijón, a los barcos cuyo destino era sobre todo Argentina. Allí,
como es sabido, Stauffer envió a numerosos nacionalsocialista que vivieron cómodamente bajo el amparo de Perón. La huella de Skorzeny También parece claro que fue amiga personal de Léon Degrelle y del mítico Otto Skorzeny, a los que ayudó al principio, cuando llegaron a España, Degrelle en 1945 y Skorzeny en 1948, y que más tarde apoyaron (moral o materialmente) a su vez la llamada Hilfsverein (asociación de ayuda) de
Stauffer. José María Irujo en La lista negra, los espías nacionalsocialistas protegidos por Franco asegura que el sobrino de Clarita, Enrique Mahou, le contó que ella tenía en su casa de la calle Galileo «centenares de botas, pantalones,camisas y abrigos de hombre para los refugiados de su
organización»
. La red presuntamente benéfica formaba parte desde 1939
de la Nationalsozialistische Volkswohlfahrt (NSV) o protección social
nacionalsocialista, la única agencia asistencial autorizada en la Alemania
de Hitler.

Clara Stauffer (en el centro) junto a sus hermanos en fecha indeterminada. Eran hijos de Konrad Stauffer, un maestro cervecero que ayudó a levanta
la empresa Mahou, y Julia Loewe, de la familia de la famosa marca de moda.
Logos de las marcas “Loewe” y “Mahou”, vinculadas a los hermanos de Clara Stauffer

La frenética actividad de Clarita fue denunciada en 1945 por un conocido y muy influyente periodista británico, Denis Sefton Delmer. El artículo de Delmer, que destapaba los verdaderos objetivos de la activista, generó una gran polvareda diplomática. Hacia 1947, el Consejo de Control Aliado reclamó al ministerio de Exteriores español que dirigía Alberto Martín-Artajo que extraditara a 104 “nazis” residentes en España, entre ellos Clara Stauffer, que vivía en el número 14 de la calle Galileo de Madrid. Así se confirma también en documentos recientemente desclasificados por la CIA.
Desde luego, Franco se negó y Clarita siguió con sus tareas, aunque ya
resultaba incómoda al régimen debido a la presión diplomática de
posguerra. Contaba con la ayuda de una bien situada burguesía alemana,
alentada o al menos bien tolerada por Franco, entre cuyos miembros
estaban Herbert Hellman, director de AEG, o el padre Boos, rector de la
comunidad católica alemana en Madrid y Barcelona, según cuenta David
Messenger
. Para este historiador, el inicio de la fuga de los nacionalsocialistas más prominentes o buscados hacia paraísos latinoamericanos se debió, precisamente, a que no se sentían del todo seguros en España. Algunos de ellos incluso habían sido internados en cárceles españolas de las que Stauffer intentó con denuedo (y a menudo consiguió) sacar. Messenger se pregunta: «¿Qué significaban las actividades de una personacomo Stauffer para Estados Unidos y el Reino Unido en 1947 o 1948,cuando la falta de apoyo de España a las repatriaciones suponía
claramente el fracaso inevitable de aquella política?”
Earle Titus afirmaba a
principios de 1948 que las actividades de Stauffer estaban tan bien
organizadas que el Gobierno español debía de estar haciendo algo más
que solo tolerarlas: ‘En todo este asunto hay demasiado humo como para
que no haya fuego en alguna parte’
, señaló Titus. Aunque en la práctica
era «imposible» devolver a los ex “nazis” a la Alemania ocupada, concluye el
historiador, «los aliados seguían temiendo que pudieran influir en las políticas de España o en el gobierno argentino.En Londres, un miembro del Foreign Office hacía un comentario apropósito de Stauffer cuando escribía: ‘los alemanes en España son tan peligrosos para nosotros como lo eran los rusos, y creo que incluso los estadounidenses no tienen más remedio que admitirlo».
De hecho, loss posteriores gobiernos en la Argentina contenían una cierta
inspiración del NS.
Por eso, Titus exigió medidas contra Stauffer, pero nunca llegaron. «En
última instancia, Titus y Smith, que habían dedicado tantas energías a la

campaña de repatriaciones, estaban librando una batalla perdida. A finales
de 1948, sobre todo a partir de que España y los aliados llegaran a un
acuerdo sobre el patrimonio alemán en España, las repatriaciones pasaron
a ser un recuerdo que se desvanecía poco a poco».
Así que Clarita ganó.
Siguió un tiempo indeterminado cobijando y ayudando a los nacionalsocialistas, que pudo haber rescatado a centenares, según deja entrever el testimonio de su sobrino. Si se casó y fue estafada por un ex piloto de la Luftwaffe que conoció al visitar la cárcel de Nanclares, parece más propio de una novela que de la realidad. Lo cierto es que Clara Stauffer Loewe no tuvo hijos y
vivió plácidamente en Madrid para ver morir a Franco y nacer la
democracia, hasta que murió con ochenta años, en 1984.

https://www.lavozdeasturias.es/noticia/oviedo/2020/06/19

Nota: El periorativo calificativo de “nazi” ha sido sustituido por “nacional socialista” en algunos párrafos por el administrador de este blog. Hubiéramos utilizado el mismo criterio si se hubiera usado “rojo” en lugar de “comunista”.

Así mismo hemos utilizado las imágenes públicas de las marcas “Loewe” y “Mahou” al incluirse su nombre en el artículo original.

PARANOIA TOTAL

La tensión racial, las protestas por la brutalidad policial y discriminación de la población negra siguen muy vivos en las calles. El movimiento Black Lives Matter ha originado e influenciado todo tipo de campañas en contra del racismo, y continúan consiguiendo sus objetivos en medio mundo. Para muchos, es hora de acabar con la injusticia racial, y eso significa desterrar de nuestras vidas todo aquello que pueda ser considerado racista. Bien, pues hay quien piensa que le ha llegado el turno a uno de los productos más populares de cualquier tienda de dulces: los Conguitos. Los populares chocolates de la empresa aragonesa Lacasa están en el punto de mira de algunos, que consideran que tanto el producto en sí como su imagen es racista. Tanto, que se ha iniciado una campaña en Change.org para la retirada de este producto del mercado.
Iniciada por un usuario llamado Black Lives Matter , la campaña está cerca de conseguir las 1.000 firmas que se han propuesto (tras sobrepasar en pocas horas las 500 iniciales). Desde la campaña piden que se retire el producto porque “tanto el propio término “Conguitos” como la ilustración caricaturesca de un hombre negro con grandes labios rojos convierten a este snack en un producto estigmatizador para la población negra. Conguitos utiliza unas caricaturas de unos “pequeños congoleños” con un color de piel asociado al chocolate que recubre el cacahuete y unos labios rojos totalmente desproporcionados”.
A pesar de los avances en nuestra sociedad, a Chocolates Lacasa nunca se le ocurrió cambiar el producto o su imagen, salvo por pequeños cambios casi imperceptibles. El organizador de la campaña pide que, además de retirar el producto, Lacasa pida “una disculpa pública hacia la población negra tantas veces estigmatizadas por esa marca en imágenes, envases o anuncios de televisión”, además de sugerir que la empresa dedique parte de los beneficios recaudados por Conguitos a organizaciones que luchen contra el racismo hacia la población negra.”
Bien, pues hay alguien que no parece estar de acuerdo con esta campaña, y es Candela, una usuaria de Twitter que dice ser nieta de José Luis Izaguerri, el comercial que bautizó como “Conguito” a la ilustración de Juan Tudela Férez, el publicista que diseñó la polémica imagen del producto en 1961, con tan solo 20 años. Su idea en aquel entonces fue crear un aborigen negro feliz, influenciado por la reciente independencia del Congo belga. Él mismo explicó en una entrevista con El Periódico de Aragón que por aquel entonces este concepto de “racismo” actual no existía como tal: “En España no había inmigrantes africanos. Ni siquiera los podíamos ver por televisión, porque no teníamos. La única inmigración era la de los propios españoles. José Luis Izaguerri, me explicó incluso que en los 60 el presidente del Congo, Moshe Tshombe, vio los Conguitos en Bilbao. Le hizo mucha gracia y pidió varias cajas de cacahuetes”, declaraba. Eso sí, también aseguraba que “hoy no lo habría dibujado así”. Porque hay que insistir: estamos hablando de 1961, una época en la que la cuestión racial nada tenía que ver con lo que estamos viviendo ahora. Eso mismo ha querido recalcar Candela después de que muchos usuarios de Twitter acusaran a su abuelo de racista cuando, según ella, era todo lo contrario.
Muchos otros usuarios han reaccionado a sus palabras y han querido mostrar su opinión, con muchos pidiendo “evolución” a la marca.
No parece que Conguitos se vaya a ir del mercado, pero si tenemos que fijarnos en algunos antecedentes, quizá le pase lo mismo que al “negrito” del Cola Cao, que desapareció de las campañas promocionales de la empresa tras ser acusada de ‘racista’ por una polémica similar y renovó por completo su imagen.

PERDÓN, PERO ES TAN PATÉTICO QUE HEMOS QUERIDO COMPARTIRLO. NO VOLVERÁ A PASAR.

“La cuestión de la cabala” por Lady Michèle Renouf.

Los oradores del Primer Congreso Internacional Identitario celebrado en Guadalajara (México) del 1 al 3 de mayo de 2015. En primera fila (segunda a la derecha de la imagen) Lady Michèle Renouf.

https://videos.utahgunexchange.com/watch/la-cuesti%C3%B3n-de-la-cabala-mp4_WW1VDC6qa6FAvGd.html

Primer Congreso Internacional Identitario se llevó a cabo entre los días 1 y 3 de mayo de 2015 en México. En el evento también se celebró el cumpleaños número 100 del revisionista mexicano Don Salvador Borrego. Conferencia de Lady Michèle Renouf que expone sobre la cuestión judía.

EN ESPERA DE JUICIO

En febrero de 2018, Lady Renouf asistió a una conmemoración pública en el centro de Dresde, con motivo del aniversario del bombardeo terrorista de 1945 por la Royal Air Force y la USAAF a raíz de esto fue llevada a juicio. Es por señalar estos puntos en su breve discurso improvisado que Lady Renouf fue arrestada y ahora enfrenta un juicio en Dresde el 15 de mayo de 2020 (El juicio ahora está reprogramado para comenzar el 16 de octubre de 2020, nuevamente en el Tribunal de Distrito de Dresde, Amtsgericht) por delitos que conllevan una pena máxima de prisión de cinco años.
Su juicio centrará la atención de la prensa y el público en las extraordinarias leyes alemanas que niegan el debate histórico normal y el argumento racional. Los cargos se presentaron bajo la  ley de volksverhetzung de  Alemania: párrafo 130 del código penal relacionan con un discurso de 10 minutos dado a 300 dolientes en una conmemoración del bombardeo terrorista por los aliados en Dresde en 1945, donde expresa entre otros puntos lo siguiente:

« El bombardeo terrorista de Dresde fue un Holocausto literal en el que decenas de miles de civiles fueron quemados vivos. Nunca sabremos el número exacto de muertes de la atrocidad, porque la ciudad estaba llena de refugiados, incontables e indocumentados, que huían del avance del Ejército Rojo Soviético »