LA SEDICIÓN NO CADUCA.

PEDIMOS AL GOBIERNO DE ESPAÑA CONDENE A LAS PENAS QUE CORRESPONDAN A TODOS LOS QUE JURARON LEALTAD A LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DEL MOVIMIENTO NACIONAL.

UNA VEZ SE HAYA PROCEDIDO A CASTIGAR A LOS TRAIDORES QUE DESHONRARON SU JURAMENTO, QUE VAYAN PASANDO LOS INDEPENDENTISTAS CATALANES SI HA LUGAR.

COMO DICE RAJOY: EL ORDEN PRIMERO.

 

 

 

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“EL PRECIO DE LA LIBERTAD” (Cartas desde prisión / Pedro Varela) VI

CARTA Nº 6

6 de Abril de 1993

“A DIOS ROGANDO Y CON EL MAZO DANDO”

 

El Dr. Herbert Schaller, abogado austriaco que defendió con éxito a Pedro Varela en el proceso que tuvo lugar el 16 de diciembre de 1992 en la ciudad de Steyr (Austria), conversando con el acusado durante un descanso de la vista.

Apreciados amigos:

Después de tres meses de reorganización personal, laboral, política y económica, con algunos viajes urgentes de por medio, encuentro el tiempo necesario para agradecer a todos los que han colaborado en mi caso el espíritu de lucha, la camaradería, el cariño y amistad demostradas.

Gracias por vuestras cartas a la prensa y a las autoridades, por las aportaciones económicas para la campaña y los gastos de defensa, por los centenares de cartas que me hicisteis llegar a la celda 12, los paquetes de Navidad, máquina de escribir, música clásica, libros, ropa de abrigo, comida, visitas constantes incluso desde muy lejos, oraciones y pensamientos positivos, acciones de protesta y manifestaciones ante embajadas, ministerios y grandes almacenes, edición y reparto de propaganda en la frontera suizo-austriaca, “carteladas” en la misma ciudad de Steyr y artículos y denuncias en la prensa etc.

Me encuentro en España desde el 6 de enero, sin duda gracias a la decisión de un jurado popular austríaco formado por ocho personas. Este decidió declararme absuelto en contra de la opinión político-mediática reinante en el país alpino, la campaña propagandística contraria de los medios de comunicación y la presión de los diversos grupos izquierdistas y sionistas dedicados a sembrar el odio y la persecución contra los disidentes del Sistema. El pueblo austríaco dejó así fuera de servicio —aunque fuera sólo por una vez— aquellas leyes, absurdas en un culto país centro europeo, que atentan contra la libertad de opinión.

Pero el ambiente capaz de tal atrevimiento de parte del jurado fue conseguido también, sin lugar a dudas, gracias a las cartas enviadas a la población, los hoteles, restaurantes y centros de turismo del país alpino, gobernantes y medios diplomáticos o llamadas telefónicas a las autoridades y, por supuesto, al esfuerzo de nuestro abogado Dr. Herbert Schaller y sus colaboradores. En cualquier caso, debéis saber que el trabajo realizado mientras estuve en prisión mejoró ostensiblemente mi situación y que las autoridades carcelarias o judiciales  austriacas  responsables  se comportaron correctamente en todo momento.

EL JUICIO

En una primera vista, donde fue de-batida mi posible libertad bajo fianza de 800.000 pesetas, ésta me fue denegada en base “a los contactos internacionales” del acusado y la edición y distribución desde España de dos periódicos austríacos cuyos editores se encuentran perseguidos en su país ¡por opinar!

Evidentemente, lo que estos ciudadanos de Austria puedan hacer en España en favor de la libertad de expresión no nos incumbe y en su caso debemos alegrarnos de que ello sea posible, fuere cual fuere la posición política de cada cual.

El 16 de diciembre, después de casi tres meses de presidio, tuvo lugar finalmente el proceso que debía decidir mi suerte. La ley contra mí levantada, la 3g llamada Verbotsgesetz (Ley de Prohibición de difusión del Nacionalsocialismo) que castiga la Wiederbetätigung (reorganización del NSDAP), amenazaba con penas entre 1 y 10 años de cárcel (la ley marca hasta 20 años en casos graves). Los pronósticos experimentados contaban con la posibilidad de 5 años de condena como máximo y una acusación y petición del fiscal de 3 años, como así fue. Tras ocho extenuantes horas de juicio oral, en las que nuestro abogado Dr. Schaller defendió mi caso —y por añadidura las tesis revisionistas— de forma magistral y donde fui interrogado por detalles de todo tipo sobre nuestro trabajo, el jurado popular me absolvió contra toda previsión. Los tres jueces, presididos por el Dr. Günther Bittermann, presentaron al público mediante película en vídeo y documentos escritos las “pruebas” de mi culpabilidad (¡si es que una convicción puede ser utilizada como prueba criminal!) y de mi pertenencia —así lo dijeron— a los círculos revisionistas. El fiscal Dr. Hans Weiss consideró que era res-ponsable y culpable por lo que había dicho y por tanto reo de una pena de tres años. Pero parte del jurado era de otra opinión y tenía reservada una sorpresa.

Muchos españoles y por supuesto alemanes y austríacos estuvieron presentes en la vista, a pesar del gran esfuerzo económico y el sacrificio que ello suponía.

LA VIDA EN PRISIÓN

En alguna de las cartas que escribí desde la Berggasse Nr. 6, expuse que se trataba de un antiguo monasterio donde los monjes se encerraban no hace tanto tiempo ¡voluntariamente! Con este planteamiento en mente, me costó poco adaptarme a la nueva vida. Resulta muy importante saber desconectar el reloj, no preocuparse por el mundo exterior ni por los diversos problemas o asuntos pendientes fuera y aprender a sacar el mayor fruto de un tiempo que, de lo contrario, puede convertirse en una tortura psicológica. Así fue como decidí, desde un principio, aprovechar la ocasión para encontrar el sosiego y la paz imposibles en una gran ciudad como Barcelona. Programé lecturas, cartas, circulares de información, conversaciones informativas con los presos, clases de inglés y alemán, deporte a la hora de paseo, ejercicios en la celda y ofrecer siempre un buen ejemplo y buen comportamiento ante carceleros y encarcelados.

Al mes y medio de encontrarme entre rejas se empezó a notar el aumento  de correo desde España (despertado casi  inmediatamente en el mundo germánico),  que llegaría a convertirse al tercer mes en   una verdadera invasión para tragedia y a  su vez regocijo de los pobres funcionarios, que veían multiplicado su trabajo de  forma descomunal pero que en el fondo  admiraban la Zusammenhalten (cohesión  y solidaridad) de los seguidores de nuestras ideas. La comida, aunque austera, fue   siempre suficiente (desayuno: medio litro de té y una barra de pan negro; comida: patatas con col y salchicha y para cenar pan con margarina y quesitos o judías blancas en sopa y cosas parecidas). Naturalmente las cárceles no están pensadas para los amigos de los animales y renunciaba al “placer” de comer carne en favor de mis compañeros de celda. Pero pronto, y gracias a los camaradas, pude enriquecer mi alimentación con las ayudas que me hicieron llegar, con las que cada viernes se nos permitía comprar miel, avellanas, plátanos, leche… y cantidades ingentes de sellos de correos y postales que absorbían un capital.

¿SOY ACASO UN CRIMINAL?

Cuando me detuvieron en Mallnitz (y posteriormente fui encerrado en Klagenfurt y Viena), prometí editar mil veces mi discurso por cada día privado de libertad. El objeto era demostrar al mundo que se había equivocado y que se perseguía todavía hoy, a las puertas del siglo XXI, por opinar. Quería dar a conocer a su vez el contenido real del mismo y redoblar esfuerzos con la energía que produce el sentimiento de injusticia, para aumentar aún más la difusión de aquellos pensamientos por los que precisamente somos perseguidos. En este sentido, me dije, no se saldrán con la suya.

Ahora me veo ante la inmensa tarea de editar decenas de miles de discursos y enviarlos. Bien, les estoy agradecido por ello. Seguramente nunca me hubiese propuesto algo así sin la ayuda de quienes nos persiguen, pretendiendo acallar nuestra voz. Nos van a oír.

La otra cosa que me propuse poco después fue contestar personalmente todas las cartas recibidas. Pero ciertamente, nunca esperé que estas sobrepasaran el medio millar largo. He contestado ya más de trescientas setenta y pico y creo que me queda trabajo para una temporada. Pero tened por seguro que os escribiré a todos personalmente. Entre esto y la edición del librito con el texto original del discurso (más las actas del juicio, la acusación, la defensa, la experiencia sacada, etc.), cada uno de vosotros podrá decidir por sí mismo si soy un criminal que deba ser conducido con esposas.

CARTAS DESDE PRISIÓN

En la cárcel inicié la edición de una circular titulada Cartas desde prisión. Estas veían la luz a base de escribir el original con muchos papeles carbón varias veces, hasta conseguir tiradas de once y hasta catorce ejemplares (los últimos más borrosos que los primeros) que remitía a personas clave, que a su vez debían multiplicar su difusión. En total fueron cinco las circulares emitidas desde la Berggasse 6.

Esta Carta número 6 pretende continuar con la tarea de fomentar la comunicación entre nosotros, iniciada en un momento tan especial.

Las circulares anteriores no llegaron a todo el mundo. Aquellos que no las hayan recibido o deseen poseer alguna de ellas, sólo tienen que solicitarlo y las remitiremos a vuelta de correo. Incluid en el sobre los sellos necesarios y el sobre cumplimentado. No podéis imaginaros la fortuna que, de lo contrario, el servicio postal podría estar haciendo a mi costa.

Estas son las cartas-circulares a vuestra disposición, que vieron la luz en la celda número 12:

El juicio quedó cerrado con mi absolución legal.

Nº 1: Situación jurídica (persecución/detención)

Nº 2: ¿Soy acaso un criminal? (discurso original)

Nº 3: Temas de reflexión

Nº 4: ¿Debía ser castigado?

Nº 5: Mi vida por Hitler

ULTIMAS NOTICIAS: LA PERSECUCIÓN CONTINUA

A pesar de la sorpresa de la policía de extranjeros austríaca, se me permitió la salida a propio pie. El juicio quedó cerrado con mi absolución legal.

Sin embargo, acabo de recibir la noticia de nuestro abogado en Viena, Dr. Herbert Schaller, de que ante la presión de los periódicos y los círculos acostumbrados, el Ministerio en Viena ha ordenado al fiscal en Steyr, Dr. Hans Weiss, una revisión del proceso, pues consideran seguramente inaceptable que por derecho soberano del pueblo austríaco, representado en su institución del jurado, este me haya absuelto, aunque fuera con la opinión dividida (5×3 y 4×4 en las dos rondas de preguntas, sobre mi admiración por Hitler y mi desconocimiento de las leyes austríacas respectivamente).

Si bien la petición tiene pocas posibilidades de prosperar, pues todo el proceso finalizó legal y correctamente según las normas establecidas, he aquí una prueba más —si es que hacía falta otra—, de que la opinión popular sólo es tenida en cuenta cuando coincide con los intereses políticos del momento.

 Simultáneamente acaba de sernos remitida la pretensión de prohibirme la entrada en Austria, pero no para cinco o diez años, como ha sido común en casos similares, sino de forma indefinida. Naturalmente vamos a plantar batalla y el Dr. Schaller ha iniciado ya los pasos pertinentes en este sentido.

AGRADECIMIENTOS

 Quiero agradecer especialmente a la dirección del periódico La Nación y a su dinámica redactora María Teresa Domínguez, su decidida participación en la difusión de un flagrante caso de represión política, cuando los demás medios callaban. Al equipo de colaboradores y amigos de Ediciones San Agustín por el decisivo apoyo prestado. A las numerosas personas que en las diversas provincias españolas hicieron llegar a CEDADE en Madrid o Barcelona su colaboración para financiar una campaña siempre costosa. Al General Léon Degrelle y su familia por la movilización efectuada entre los asistentes francófonos a sus conferencias. Al diputado de la Unió Democrática de Catalunya, Sr. Albert Salvador i Sotillos, al Sr. Puiggros del semanario El Triangle y al intelectual de izquierdas Günther Nenning por su auténtico sentido de equidad e imparcialidad. A los mandos y miembros de CEDADE por su incansable trabajo y a los delegados de varias provincias por su apoyo. Y a todos mis amigos, aún cuando no los conozca personalmente o no sepa de ellos, por su decidida colaboración en el caso. Quiero mencionar una vez más al abogado Dr. Herbert Schaller de Viena y a todos aquellos camaradas austríacos, alemanes y suizos que han trabajado de forma directa o indirecta en mi caso o han preferido permanecer en la sombra consiguiendo, sin embargo, que la balanza se inclinara decididamente a mi favor y quienes junto a muchos otros, fueran estos belgas, holandeses, húngaros, franceses, ingleses, norteamericanos, chilenos, mejicanos o surafricanos, han colaborado en los costos y se propusieron hacer mi vida en prisión más llevadera.

En mi nombre y el de nuestra idea, gracias.

PEDRO VARELA

Entrevista a Pedro Varela desde México. (27 de septiembre de 2017)

En diversos países europeos brota el nacionalismo. En días pasados, el partido alemán Alternative für Deutschland (AfD, “Alternativa para Alemania”) accedió mediante votaciones libres a la Bundestag (Cámara baja) con un porcentaje superior al 12%. Es un partido que se pronuncia en contra de la llegada de nuevos inmigrantes a ese país y reivindica la identidad nacional. Ese mismo avivamiento ocurre en Francia, Holanda y Hungría.

Pedro Varela (Barcelona, 1957) autodefinido como “identitario”, en la actualidad es librero, editor e historiador. Presidió el Cedade (Centro Español de Amigos de Europa) entre 1978 y hasta 1993, año de su disolución. Vinculado con Léon Degrelle, quien terminaría su vida en España, el Cedade fue considerado por el Parlamento Europeo en 1990 como uno de los grupos de apoyo más activos en el viejo continente en la defensa de los valores identitarios. Ha purgado años de prisión por la expresión de sus ideas, así como por editar y vender libros en la controvertida “Librería Europa”.

Con ayuda de la tecnología se realizó esta entrevista transatlántica, en la cual Varela comenta sobre el revisionismo histórico, su perspectiva de México, la posibilidad de formar un partido político en la España actual, entre otros asuntos.

Luis Bugarini y Acacio Luis Friera.

Rajoy, el impulsor de la independencia catalana.

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A ver cómo le explica esto a sus colegas europeos…  Sr. Mariano.

Que la culpa no es de los viejetes que van a votar, la culpa es de los que les han vendido que eso era legal. Ellos van a ejercer algo que les han dicho que es legítimo, no puede ir a darles su versión con porrazos. Se lleva las urnas de donde pueda llevárselas, y donde vea que va a hacer más daño del que pretende evitar, se larga (como hicieron muchos operativos). Los que aprobaron una ley en 48 horas sin cumplir los requisitos legales son los que tienen la responsabilidad penal, céntrese en ellos.

Si ve la cosa muy mal, ¿usa la violencia porque le han ordenado llevarse las urnas sea como sea? Si see ciñes a la ley es posible que no haya reproche penal, pero hay que ser más inteligente, que se le presupone un nivel mínimo, Sr. Rajoy. Lo del 3 de Octubre es culpa suya. Se lo ha puesto usted en bandeja al Sr. Puigdemont y Cia.

 

La democracia no existe ni ha existido jamás. (Apuntes a la teoría de la democracia, de Popper)

Karl Popper (1902-1994)

Como todos los mitos, la democracia no existe. Haya que reconocer que ha sido y es un mito muy útil, que ha permitido extender el bienestar a cada vez más población. Aunque qes extensión no ha venido de un “Pacto Social”, si no de contingencias inesperadas, como un gran guerra.

Antes de que se solivianten, permítanme que me explique.  Pero, si digo eso, ¿cómo puedo decir que es un mito, es decir, una mentira?. Sin el mito, la sociedad sería ingobernable. Lo que pasa es que el mito es antes que la sociedad. El mito nace por azar, y de él surgen sociedades, sociedades que van evolucionando, o se estancan y mueren.

Los grandes mitos suelen alimentar a otros que les suceden justo cuando están muriendo, mediante la absorción de determinados valores, como la civilización romana inoculó al gran mito del cristianismo de civilidad. Sin Roma el cristianismo no se hubiera expandido. Pero esto no sucedió como una confabulación de líderes, sino por la azarosa evolución – aunque la intervención de Constantino el Grande en la historia es crucial, al iniciar la oficialidad del cristianismo y su fusión con el Imperio. Ahora bien, ni siquiera Constantino pudo prever el larguísimo camino que iba a recorrer el cristianismo que el ayudó a forjar y a definir, empezando por su Credo, insedinido y ambiguo entonces entre los unitarios/arrianistas y los trinitarios.

Ahora bien, reconozcamos que esto siempre ha sido así. Y, sin embargo, en el nivel de satisfacción y de control del poder se ha avanzado enormemente. Quizás no se hubiera avanzado sin grandes choques históricos, como la Primera Guerra Mundial. Antes de la primera guerra, las democracias eran muy limitadas, votaba una parte pequeña de la población, y los intereses económicos de los más pobres no tenía representación en los parlamentos. A pesar de ese marco, la presión de la sociedad hizo que Bismarck, un jefe de gobierno poco demócrata, iniciara por primera vez programas de contenido social y laboral. Pero después de la guerra, los nuevos partidos de izquierdas exigían participar ellos mismos en esos programas. (Nótese que el mito de los austéricos, el que suspiran por imponer, es el “liberalismo” de antes de la guerra, un liberalismo más falso que un euro de madera.)

Este juego de interacción de fuerzas, y de nuevos e inesperados retos, hizo avanzar, en unos países más que otros, la “profundidad” democrática, algo necesario para mantener el mito de la Democracia.

El mito es necesario para que cada uno represente el papel asignado, sin saber que no tiene la más mínima iniciativa o influencia. Si el mito se derrumba, suceden cosas desagradables, como el surgimiento del fascismo y el comunismo en el periodo de entre guerras. El malestar económico innegable en el que se desarrolló ese proceso de desmitificación y asalto a las instituciones democráticas, nos debe hace pensar que no basta con proteger el mito, reverenciarlo: también hay que favorecer la prosperidad económica: sin ella, se rompe la confianza general en las bases de la sociedad, y se abrazan nuevos credos, o viejos credos renovados, que se significan por la radicalizada y la violencia. Porque cuando se tambalea el mito de la democracia, es de esperar que los aparentes a sucederle no hagan ascos a la violencia.

Veamos lo que decía ese gran filósofo del siglo XX, Karl Popper, alguien que tuvo que huir de su Austria natal por estar perseguido por el nacionalsocialismo, alguien, por lo tanto, nada sospechoso de haber vivido en una burbuja o un Olimpo de filosofía. Todo lo contrario, tuvo la “suerte” de vivir la convulsión de entre guerras, y por ello sus opiniones siempre deben escucharse como una fuente de conocimiento contrastado con la experiencia.

“Mi mayor interés es la naturaleza y las ciencias naturales: la cosmología. Desde el momento de mi renuncia al marxismo, en julio de 1919, mi interés por la política y por su teorización quedó reducido únicamente al propio de un ciudadano y de un demócrata. Sin embargo, los crecientes movimientos totalitarios, de derechas y de izquierdas, de los años veinte y comienzo de los treinta y, por último, la toma del poder por Hitler me obligaron a reflexionar sobre el problema de la democracia.A pesar de que mi libro The open society and its enemies (La sociedad abierta y sus enemigos) no mencionaba ni una sola vez las palabras Hitler o nazi fue pensado como mi contribución personal a la guerra contra Hitler. El libro supone una teoría de la democracia y una defensa de la democracia contra los viejos y nuevos ataques de sus enemigos, se publicó en 1945 y desde entonces ha sido constantemente reeditado. Pero el aspecto que personalmente considero el más importante de todos sólo fue comprendido por completo, según me parece, en muy raras ocasiones.”

Su libro es altamente recomendable, pero en el artículo citado hay unas cosas que levantaron grandes ampollas en los famosos teóricos españoles -famosos por su marxismo mal digerido y por considerarse los inventores de la democracia. Popper en ese artículo expone su sencilla y entendible teoría de la democracia. Creo esta líneas fueron las más hirientes para nuestros grandes pensadores:

“Como todo el mundo sabe, democracia quiere decir “poder o soberanía del pueblo”, en contraposición a aristocracia (poder de los mejores o de los más nobles) y a monarquía (mando de un solo individuo). Pero el significado literal no nos ilumina mucho más. Pues el pueblo no manda en ningún lado: quienes rigen en todas partes son los gobiernos (y, desgraciadamente, también la burocracia, es decir, los funcionarios, y a éstos es muy difícil o incluso imposible exigirles responsabilidades). Encima, Reino Unido, Dinamarca, Noruega y Suecia son monarquías y, al mismo tiempo, muy buenos ejemplos de democracias (con la excepción quizá de Suecia, en donde una burocracia fiscal irresponsable ejerce ahora el poder dictatorial). Todo lo contrario que la República Democrática Alemana (DDR), que se designa a sí misma como democracia, por desgracia injustificadamente.

¿Qué es lo realmente importante, cuál es la cuestión realmente importante?”

“Propiamente, sólo hay dos formas de gobierno: aquellas en las que es posible deshacerse del gobierno sin derramamiento de sangre por medio de una votación y aquellas en las que eso no es posible. Ésa, y no la cuestión de cuál es la designación correcta de esa forma de gobierno, es la cuestión verdaderamente importante. Normalmente a la primera forma se la denomina democracia y a la segunda dictadura o tiranía. Pero en este momento no se trata de debatir palabras (como DDR). Lo decisivo es únicamente la destituibilidad del gobierno sin derramamiento de sangre.

Hay procedimientos distintos para llevar a cabo esa destituibilidad. El procedimiento mejor es el de la votación: unas nuevas elecciones o un voto de censura en un parlamento elegido democráticamente pueden derribar a un gobierno. Eso es lo realmente importante.

Es, por consiguiente, falso poner el énfasis (tal y como se hizo desde Platón hasta Marx, y como se ha seguido haciendo posteriormente) sobre la pregunta: “¿Quién debe gobernar? ¿El pueblo (la plebe) o los mejores? ¿Los (bondadosos) trabajadores o los (malvados) capitalistas? ¿La mayoría o la minoría? ¿El partido de izquierdas, el partido de derechas o el partido de centro?”. Todas esas preguntas están planteadas de una forma equivocada. Pues, mientras sea posible deshacerse del gobierno sin derramamiento de sangre, la cuestión realmente importante no es quién gobierna. Todo gobierno derribable estará muy fuertemente interesado en comportarse de tal forma que la gente esté contenta con él. Y ese interés desaparece en el momento en el que el gobierno sabe que no es tan fácil deshacerse de él.”

Después de esto, Popper se dedica a derribar la falsa creencia de que la proporcionalidad en el voto es más eficaz (al contrario: favorece la partitocracia que sufrimos nosotros), y se muestra partidario del voto mayoritario -lo cual no es óbice para que la representatividad se lleve a otras instancias. Pero w mejor que lean el artículo y lo guarden. Es un artículo que, por su claridad y brillantez, debería leerse con cierta frecuencia, pero no en los círculos de entendidos (que tampoco hay muchos, en España, quiero decir), sino en la escuela.

Hay creencias eficaces e ineficaces. La creencia en la democracia es, creo, uno de los mitos más eficaces y que más resultados ha obtenido desde el punto de vista de La paz social, el (auto)control del poder, la relación entre estados, etc. Hoy no hay gobierno que no quiera ser considerado democrático, como antaño ningún rey del Renacimiento quería pasar por paleto que desdeña las artes, y un par de siglos después todos querían ser considerados Ilustrados. Que un gobierno desee ser considerado democrático, aunque mienta, ya se ve obligado aautolimitarse en sus abusos de poder, porque siempre va a estar cuestionado desde dentro y desde fuera.

Por esos debemos desconfiar de los partidos que se declaran inventores de la democracia, o que apenas ocultan que no van a respetar las reglas una vez alcancen el poder. Los partidos de la democracia de “verdad” (no la de ahora, que ellos conocen mejor que nadie). Incluso los bien intencionados que creen que hay un intercambio posible entre libertad y distribución, o los que creen que la democracia no es un sistema complejo, fruto de la evolución, sino un plano de un edificio que se puede reformar o rehacer a placer sin consecuencias. Me refiero, claro, a nuestros Neo marxistas/chavistas, a nuestros federalistas, y a nuestros independentistas, niños con una pistola en la mano que creen saber cómo funciona.
MIGUEL NAVASCUES.

 

(Karl Raimund Popper (Viena, 28 de julio de 1902 – Londres, 17 de septiembre de 1994) fue un filósofo y profesor, nacido en Austria, aunque más tarde se convirtió en ciudadano británico.)