“España es culpable” (A. Pérez-Reverte, 11/09/2017)

reverteNo sé qué ocurrirá en Cataluña en octubre. Estaré de viaje, con la dosis de vergüenza añadida de quien está en el extranjero y comprueba que lo miran a uno con lástima, como súbdito de un país de fantoches, surrealista hasta el disparate. Por eso, el mal rato que ese día voy a pasar quiero agradecérselo a tres grupos de compatriotas, catalanes y no catalanes: los oportunistas, los cobardes y los sinvergüenzas. Hay un cuarto grupo que incluye desde ingenuos manipulables a analfabetos de buena voluntad, pero voy a dejarlos fuera porque esta página tiene capacidad de aforo limitada. Así que me centraré en los otros. Los que harán posible que a mi edad, y con la mili que llevo, un editor norteamericano, un amigo escritor francés, un periodista cultural alemán, me acompañen en el sentimiento.

Cuando miro atrás sobre cómo hemos llegado a esto, a que una democracia de cuarenta años en uno de los países con más larga historia en Europa se vea en la que nos vemos, me llevan los diablos con la podredumbre moral de una clase política capaz de prevaricar de todo, de demolerlo todo con tal de mantenerse en el poder aunque sea con respiración asistida. De esa panda de charlatanes, fanáticos, catetos y a veces ladrones –con corbata o sin ella–, dueña de una España estupefacta, clientelar o cómplice. De una feria de pícaros y cortabolsas que las nuevas formaciones políticas no regeneran, sino alientan.

“El disparate catalán tiene como autor principal a esa clase dirigente catalana de toda la vida, alta burguesía cuya arrogante ansia de lucro e impunidad abrieron, de tanto forzarla, la caja de los truenos. Pero no están solos.”

Por la tapa se coló el interés de los empresarios calladitos y cómplices, así como esa demagogia estólida, facilona, oportunista, encarnada por los Rufiancitos de turno, aliada para la ocasión con el fanatismo más analfabeto, intransigente, agresivo e incontrolable. Y en esa pinza siniestra, en ese ambiente de chantaje social facilitado por la dejación que el Estado español ha hecho de sus obligaciones –cualquier acto de legítima autoridad democrática se considera ya un acto fascista–, crece y se educa desde hace años la sociedad joven de Cataluña, con efectos dramáticos en la actualidad y devastadores, irreversibles, a corto y medio plazo. En esa fábrica de desprecio, cuando no de odio visceral, a todo cuanto se relaciona con la palabra España.

“Pero ojo. Si esas responsabilidades corresponden a la sociedad catalana, el resto de España es tan culpable como ella. Lo fueron quienes, aun conscientes de dónde estaban los más peligrosos cánceres históricos españoles, trocearon en diecisiete porciones competencias fundamentales como educación y fuerzas de seguridad.

Lo es esa izquierda que permitió que la bandera y la palabra España pareciesen propiedad exclusiva de la derecha, y lo es la derecha que no vaciló en arropar con tales símbolos sus turbios negocios. Lo son los presidentes desde González a Rajoy, sin excepción, que durante tres décadas permitieron que el nacionalismo despreciara, primero, e insultara, luego, los símbolos del Estado, convirtiendo en apestados a quienes con toda legitimidad los defendían por creer en ellos. Son culpables los ministros de Educación y los políticos que permitieron la contumaz falsedad en los libros de texto que forman generaciones para el futuro. Es responsable la Real Academia Española, que para no meterse en problemas negó siempre su amparo a los profesores, empresarios y padres de familia que acudían a ella denunciando chantajes lingüísticos. Es responsable un país que permite a una horda miserable silbar su himno nacional y a su rey. Son responsables los periodistas y tertulianos que ahora despiertan indignados tras guardar prudente cautela durante décadas, mientras a sus compañeros que pronosticaban lo que iba a ocurrir –no era preciso ser futurólogo– los llamaban exagerados y alarmistas.

Porque no les quepa duda: culpables somos ustedes y yo, que ahora exigimos sentido común a una sociedad civil catalana a la que dejamos indefensa en manos de manipuladores, sinvergüenzas y delincuentes. Una sociedad que, en buena parte, no ha tenido otra que agachar la cabeza y permitir que sus hijos se mimeticen con el paisaje para sobrevivir. Unos españoles desvalidos a quienes ahora exigimos, desde lejos, la heroicidad de que se mantengan firmes, cuando hemos permitido que los aplasten y silencien. Por eso, pase lo que pase en octubre, el daño es irreparable y el mal es colectivo, pues todos somos culpables. Por estúpidos. Por indiferentes y por cobardes.

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Las hijas del Zebedeo “cegadas” por EL OCASO.

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Cartilla de la Compañía EL OCASO utilizada en 1942

No tiene que ver nada con nuestro blog, pero como amantes de la música clásica y del “género chico”, consideramos una charlotada el “cameo” del fragmento “Al pensar en el dueño de mis amores” de la zarzuela de Ruperto Chapi “Las hijas del Zebedeo” y el anuncio de la empresa de seguros EL OCASO, popularmente conocida por sus pólizas de entierros. Ya no solo rompe la voz la barrera del sonido (sin entenderse la letra), sino que la misma no tiene nada que ver con los servicios anunciados excepto por la palabra “muero”.

Lean:

Al pensar en el dueño de mis amores, siento yo unos mareos encantadores. Bendito sea aquel picaronazo que me marea. A mi novio yo le quiero porque roba corazones con su gracia y su salero. El me tiene muy ufana porque hay muchas que le quieren y se quedan con las ganas. Caprichosa yo nací,y le quiero solamente,solamente para mí. Que quitarme a mí su amores lo mismo que quitarle las hojitas a una flor. Yo me muero* de gozo cuando me mira,y me vuelvo jalea cuando suspira. Si me echa flores siento el corazoncito morir de amores.Porque tiene unos ojillos que me miran entornados,muy gachones y muy pillos,y me dicen ¡ay! lucero,que por esa personita me derrito yo y me muero*.

Perdonen por la interrupción.

¿Es usted “nazi”?

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¿Es usted “nazi”? Naturalmente, lo negará enérgicamente. Puede que hasta se enfade por lo que considera un insulto: a nadie le gusta encarnar el mal absoluto. Pero no olvide que muy posiblemente usted no se cuente entre los que tienen el poder de determinar de manera apodíctica quién es y quién no es nazi. El pasado fin de semana, cuando a Alberto Garzón y a Pablo Iglesias les aplicaron en Zaragoza su propia medicina y quedaron encerrados en uno de sus actos a favor de los sediciosos, Garzón clamaba –por tweeter, naturalmente- contra los “nazis”. Que los que le tenían cercado lo fueran es algo muy discutible pero Garzón ni lo dudaba: estaba cercado por los “nazis”. En el exterior, solo un montón de españoles hartos de tanta agresión y humillación impunes.

Esto es solo un ejemplo de un comportamiento general entre los políticos “progresistas”. Así las cosas:

¿Está usted harto de que todos opinen barbaridades y sandeces de su país?

Es usted nazi.

¿Qué no quiere que España se balcanice?

Es también usted nazi.

¿Tampoco quiere que su país se transforme en una república islámica o en un país caribeño, pasto de mafias extranjeras?

Más nazismo.

¿Considera que la educación de los niños es cosas suya y no del Gobierno de la Comunidad Autónoma de turno?

Sigue siendo nazi.

¿Le importa que se burlen de sus creencias más sagradas?

Lo sentimos de nuevo pero es usted un nazi criminal de guerra.

Lo importante no es quién sea nazi si no quién dice que alguien es nazi. Porque la izquierda española, que abarca gente tan variopinta como Garzón, Iglesias, Tardá y otros cuya inteligencia es inversamente proporcional a su fanatismo, todos ellos odian abiertamente a España porque lo que España ha sido se opone a la demencia de sus anhelos políticos. Ahora, como vulgarmente se dice, “la ocasión la pintan calva”. Teniendo en cuenta que el PDeCat es un cadáver político, “merendable” en un par de meses por la combinación ERC-CUP, hay que concluir que el mencionado “procés” se orienta a fabricar el cortijo de la izquierda, donde ensayar todas sus memeces. De ahí que sus compadres a este lado del Ebro hayan corrido en su ayuda. El video de la CUP en el que se clama por una “república desde abajo” difunde la infamia de identificar España con toda la chusma del régimen del 78 y contraponer esa sociedad con la que solo ellos sueñan, hecha de “okupas”, de políticos del calado de Anna Gabriel y del “melting pot” nacido del “papeles para todos”. No es de extrañar que un pobre lunático como Antonio Baños esté entre los actores del citado “clip”: finalmente, en su delirante “república catalana” podrán ensayar desde el aborto libre en menores hasta la maternidad subrogada online o la “liberalización” del “porro”, pasando por el cambio de sexo, el “poliamor” y todo cuanto transgrede cualquier costumbre establecida. Y, naturalmente, cualquiera que se oponga será un nazi. Total, como nadie va a contradecirles so pena de que algún fiscal especial se persone para enmendarle la plana a golpe de código penal, pues todos contentos.

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El problema de todo esto es que está impulsado a medias entre el odio sin par de la canalla y la ignorancia supina de varias generaciones sometidas a una propaganda que no tiene nada que envidiar a la de la DDR. No es si no un ataque más a la civilización que, por desgracia, ha nacido y se ha pagado gracias a la élite política que nos gobierna desde hace décadas. A la CUP le afligiría mucho saber que ellos son el producto más refinado del régimen del 78: ignorantes hasta decir basta, viven poseídos de un idealismo delirante nacido de las fuentes del rencor revanchista de los derrotados de la Guerra Civil. Por eso Gabriel Rufián ilustra su delirio con “el país que nos robaron hace ochenta años”. Que no sepa ni de qué está hablando es otra cuestión; otra cuestión que en realidad no importa pero que ilustra sus parámetros intelectuales, cortos aunque claros.

Por todo ello invito a los lectores, libres de los prejuicios impuestos por los medios de comunicación y por una clase política que es cómplice por dejación de todo lo que está sucediendo, a sacudirse el miedo a los calificativos y a pensar que para esta chusma todos los que no piensan como ellos son “nazis”. España ha hecho grandes cosas en la historia y, desde luego, no es un espacio de derechos como creen los liberales. España es una realidad histórica aplastante y muy anterior a la Constitución de Cádiz, con un fundamento espiritual y cultural del que pocos países pueden blasonar. Sus caminos están jalonados de héroes, de místicos y de conquistadores, a los que la Providencia juntó en esta tierra para mostrar al mundo que la vida puede ser realmente un tesoro. Es en nuestro pasado y en nuestras raíces, esas que el régimen del 78 quiso ocultar, donde está la receta salvadora: debemos volver a ser lo que somos y a tomar posesión de lo que nos legaron las generaciones pasadas.

Por todo ello, frente a la mediocridad y odio de la izquierda, frente a la esterilización mental a la que nos someten nuestros políticos, frente a la alienación en forma de “repúblicas” edificadas desde el lodo, ha sonado por fin la hora de España. La mejor manera de destruir la corrección política, la dictadura de esos que se arrogan el derecho a decir quién y quién no puede expresarse y participar en la arena política, es ningunearles. No son nadie porque nunca han sido nadie. Su fuerza es tu miedo. Pero el miedo no ofrece nada al hombre. Menos aún cuando tenemos tanto que perder.

 Eduardo Arroyo

 

Pedro Varela, el único preso político en España

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Fernándo Savater (Foto: Gonzalo Merat)

Fernándo Savater afirma que el encarcelamiento de Pedro Varela sería el caso más parecido al de un “preso político” en España.

Sorprendentes declaraciones de Fernando Savater (San Sebastián, 1947) en el Canal 24 Horas de TVE. Entrevistado por el periodista Víctor Arribas sobre el conflicto en Cataluña, el filósofo vasco rechazó que tanto el exvicepresidente de la Generalidad, Oriol Junquetras, como los exconsejeros catalanes encarcelados en Soto del Real, puedan ser considerados presos políticos. Defendió que la calificación más adecuada para ellos es la de “políticos presos” y añadió que el caso “más parecido a un preso político” sería el del librero barcelonés Pedro Varela. Y añadió Savater: “Vender libros no es una actividad ilegal. Las algaradas en cambio no es hacer política; es actuar contra las leyes dentro de un sistema democrático”.

En julio de 2016, el Juzgado de Instrucción número 9 de Barcelona ordenó el ingreso en prisión de Pedro Varela por editar el libro “Mi lucha” (en alemán: Mein Kampf), libro escrito por Adolfo Hitler, combinando elementos autobiográficos con una exposición de ideas propias de la ideología política del nacionalsocialismo. La primera edición fue lanzada el 18 de julio de 1925.

Cartas desde prisión: “UN JURAMENTO EXISTENCIAL” (Carta Nº7 / Mayo 1994)

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Pedro Varela y un colaborador en el local de Cedade en la calle Séneca, 12 de Barcelona, pocos meses antes de que fuera definitivamente disuelta el día 12 de octubre de 1993 en asamblea extraordinaria que tuvo lugar en Madrid. En este mismo local fue donde nació Librería Europa. (Archivo fotográfico de CEDADE)

Ante las numerosas cartas y llamadas telefónicas recibidas, en las que se me pregunta sobre el desarrollo de los acontecimientos y el estado actual de CEDADE, un año y medio después de mi dimisión como Presidente y pasados más de siete meses desde la disolución de su estructura organizativa, he creído conveniente haceros llegar la circular interna distribuida entonces entre los militantes, para responder así a vuestra correspondencia.

Aunque CEDADE ya es historia, parece útil dejar constancia de algunos de los factores que condujeron a su disolución, dos de los cuales fueron, sin duda, el hecho incontestable de que CEDADE vivía a costa de Pedro Varela, cuando menos en la central de Barcelona; y que a nivel tanto nacional como internacional el cargo de Presidente no reportaba al mismo más que gastos y problemas personales, por cuanto no existían cuotas o ingresos económicos dignos de mención ni una fuerza militante suficiente que rindiera en el trabajo, a pesar de honorables excepciones. Con mi decisión y la posterior disolución se ajustaba la estructura e imagen exterior a la realidad tangible, pragmatismo que sin duda será positivo a medio y largo plazo. Han habido sin duda otros motivos, que pueden ser consultados a J.Ma. R., durante años Vicepresidente de la organización.

He aquí pues la circular interna dando a conocer mi decisión de abandonar la presidencia el 11 de enero de 1993, y el comunicado posterior del 12 de octubre de 1993, por el que el Órgano Colegiado de Dirección de CEDADE da a conocer su disolución. Escrito el primero en primavera del año pasado, fue corregido varias veces poste-riormente para adaptarlo al calendario:

SI NO HAY CONTINUIDAD Y PERSEVERANCIA EN LAS COSAS, ESTAS DECAEN Y SIRVEN DE BIEN POCO.

Fue probablemente con este pensamiento que Jordi Mota, anterior presidente de la organización, decidió nombrarme su sucesor a mediados de los años setenta. Poco podía imaginarme yo, a mis dieciséis años, que diecinueve más larde habría cumplido una larga etapa al frente de un grupo que acaba de cumplir su 26° Aniversario (marzo 1967-marzo 1993). Una organización que, sin embargo, y gracias a la decidida voluntad de Mota de evitar el envejecimiento del Nacionalsocialismo, poseía quizás el Estado Mayor más joven del panorama político europeo. De la junta saliente sólo uno, el que suscribe, pasa de los treinta años.

Todos los demás siguen siendo veinteañeros aunque se encuentren a punto de abandonar la etapa conocida como juventud y que va de los 15 a los 30.

Así fue como en 1978, apenas cumplidos los 21, por decisión del dirigente saliente y aceptado por los militantes, me convertía en el cuarto presidente legal de CEDADE, el segundo de forma efectiva.

En estos veinte años de militancia activísima y quince como máximo responsable lo he dado todo, como tantos otros, al ideal que nos anima: fuerzas, tiempo, capacidad de trabajo, juventud, medios e ilusiones.

He sido responsable de muchos proyectos hechos realidad y otros tantos que han quedado a medio hacer. De nada sirve enumerarlos, porque sólo lo que haya de prevalecer merece la pena ser recordado. Tampoco he de ser yo quien haga balance. Que otros juzguen si se creen dignos de ello. Un hombre no está obligado a más, si ha hecho todo lo que estaba en sus manos.

Sin duda corregiríamos ahora, con la amplitud de miras que ofrece la distancia, aquí y allí. Pero sumergidos en la vorágine del trabajo y la pequeñez de la labor cotidiana, es más difícil ser espectador de los acontecimientos que a posteriori. En cualquier caso hemos sido sujeto y no sólo objeto de la acción.

No sólo de éxitos materiales, sino de intensas vivencias espirituales ha sido rica la vida del militante de CEDADE. Y ahí puedo afirmar, desde luego en mi nombre, pero estoy convencido que en nombre de la gran mayoría de los que han pasado por esta escuela política y humana, que todos recuerdan y recordarán entrañablemente las vivencias conjuntas, los ratos inolvidables, los cansancios compartidos, los sufrimientos comprendidos, los caracteres admirables, las personalidades extraordinarias, las alegrías y los también constantes sinsabores. Pero sobre todo el ambiente de camaradería y el espíritu de servicio que, cuando menos en buena parte de los casos y durante largos períodos, nos han animado a todos.

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Pedro Varela, como presidente de Cedade, durante un Dia Nacional de la organización. (Archivo fotográfico de CEDADE) 

RENOVARSE O MORIR

El gran defecto de la mayoría de organizaciones y proyectos personales es la cortedad de miras, que pretende que una trayectoria individual ha de ser principio y fin, el todo de un plan. Sólo cuando se entiende que somos un eslabón en la cadena de la herencia, la tradición y los siglos, podemos contribuir a fortalecer la obra común. Cuando el anterior presidente me comunicó su deseo de que le sucediera en el mando, me advirtió que tenía ante mí un duro servicio militar político que como mínimo habría de durar diez años, pero que en cualquier caso, y si es que mi andadura se alargaba hasta entonces, debería dejar paso a otros más jóvenes una vez cumplidos los treinta.

No ha sido poca la preocupación por reunir a mi alrededor a un equipo de jóvenes mandos que hiciera posible un trabajo inteligente, entusiasta y abnegado. Que aunara el idealismo de la juventud, la sabiduría de aquellos que nos precedieron y la audacia, que no temeridad, que nos llevara a intentar lo que otros no osarían.

Mi equipo debe ahora dejar paso a nuevas ideas, nuevos anhelos, cuando apenas ha cumplido los treinta, justo a esa edad en la cual, según Hitler, había que empezar en política.

Como un sucesor no se improvisa y mucho menos un buen dirigente, mi renuncia ha debido aplazarse cuatro años más de lo debido. Pero creo que hay que ser consecuente con uno mismo. A mis treinta y seis años no puedo seguir afirmando que soy el mismo joven de dieciséis entregado al ideal. Y ahora, por fin, verdaderamente, cualquiera de los mandos que forman la cúpula dirigente de CEDADE podría conducir la organización con dignidad cuando no con éxito.

El gran problema de las personas es que se aferren a la butaca del poder, aunque en nuestro caso se trate de un austero banco, y no sepan renunciar a tiempo. Todo principio tiene su fin.

El deseo de ser importante es muy humano y forma, junto al instinto de supervivencia y el de reproducción, el tercer gran motode la actividad mundana. En un lejano y modesto pero digno lugar, se encuentra el deseo de servicio.

SERVICIO A LA COMUNIDAD

Y este debería estar siempre presente en todo mando y dirigente político, militar, social o empresarial, pero desde luego ha de ser de cumplimiento obligatorio en todo mando nacionalsocialista y condición sine qua non de los dirigentes de CEDADE, cuyo lema debería seguir siendo el de los antiguos caballeros: Yo sirvo. El Ich diene que dice, en alemán, el escudo de los reyes de Inglaterra, o el Servus Servorum lema del papado. Como decía el amigo Bochaca, en una época en que los enanos creen ser algo —son electores—, no hay más lema, para un caballero, que servir.

Alguno de los que ha pasado por esta escuela puede haberse preguntado, como he hecho alguna vez, si no hubiera sido mejor haberse dedicado a uno mismo, a estudiar, trabajar, ganar dinero y aprovechar las oportunidades brillantes que el mundo nos brinda al margen del servicio. ¿De qué ha servido que tantos jóvenes, a veces casi niños, hayan dedicado sus mejores años a una causa que parecía perdida? Yo os digo: ha servido.

Ha servido del mismo modo que sirvió el sacrificio, aparente-mente inútil y tantas veces mencionado, de los adolescentes de la Juventud Hitleriana que en el ocaso de todo un mundo lleno de valores, se arrojaban sin pensárselo dos veces bajo los carros de combate soviéticos ajustándose un cinturón de granadas. La guerra igualmente se perdió. Pero a los 36 años se piensa tal vez, antes de dar ese paso, si vale realmente la pena. Y entonces es ya demasiado tarde. El enemigo habría pasado por sobre nuestras cabezas y se hubiese adentrado un poco más en el corazón de Europa. Y en nuestro caso, de haber dudado a los 16 años, CEDADE habría dejado de existir hace mucho tiempo. Y con ello el nacionalsocialismo y su principal beneficiario, Europa, habrían perdido otra unidad de primera línea.

Pero no es sólo el hecho real de que estos jóvenes héroes ocupaban un lugar de combate, sino ante todo su ejemplo único, el que nos movió a nosotros, en el frente político, a actuar de corazón sin pensar tal vez demasiado en las consecuencias. Y ha sido bueno que así fuera.

Me decía ayer J.M.R., vicepresidente de CEDADE, que lo que teníamos que haber hecho nosotros realmente a los quince años no era dirigir una organización, cosa para la cual no estábamos preparados, sino estudiar, formarnos y ocupar un lugar destacado en la sociedad. Es posible que tenga razón. Pero yo sospecho que entonces, instalados, aposentados y con algo o mucho que perder, nadie hubiese optado, más tarde, por dar el paso al frente y dedicarse a un Ideal que puede parecer de otros tiempos. Entonces no hubiesen existido ni un CEDADE, ni mítines para difundir nuestras ideas, ni revistas hechas nacer con más cabezonería que sabiduría, ni libros tal vez mal hechos pero que han tenido la gran virtud de existir y estar al alcance de quien los buscaba, o conferencias con más contenido que aforo, ni carteles confeccionados y enganchados con más sentido del deber que medios, pero que siempre aportaron nuevos adeptos, campamentos, cursillos de formación o travesías de montaña que siempre cosecharon mejores resultados que los esperados por nadie, o acciones políticas y congresos, nacionales e internacionales, hechos realidad casi siempre con gran éxito a pesar del escepticismo de los pesimistas de siempre.

La meta sin duda nunca se ha alcanzado del todo. Pero, ¿acaso es la vida otra cosa que caminar hacia metas que nunca llegan? Es en ese luchar cuando se hace y da sentido a una existencia. Sigo convencido de que nuestro trabajo ha tenido y tiene un porqué.

Por lo demás hemos aprendido todos. Y hemos compartido grandes planes, actividades propagandísticas, empresariales e ideo-lógicas de todo tipo, pero también deportes, travesías y ascensiones de alta montaña, excursiones, conciertos, audiciones musicales, via-jes, arte, cultura, lecturas comunes, proyectos comunes, una forma-ción integral común y un sentido del deber cumplido o que había que cumplir.

Creo que ese ha sido el gran éxito, aunque muy a menudo haya quedado en proyecto, de los objetivos de CEDADE. Esto es, la con-secución del Hombre Total, es decir, con una formación integral en lo humano, anímico, cultural, político, ideológico y religioso.

UN JURAMENTO EXISTENCIAL

Y la otra ha sido el intento, en ocasiones conseguido y muy a menudo fallido, de integrar enteramente al individuo. Haurión dice que este es el distintivo de una unidad política. Y nuestro admirado Francis Parker Yockey afirma que esta es, en otras palabras, la Ley de la Totalidad: La piedra de toque de un grupo, para determinar si es político o no lo es, está en si exige, o no, un juramento existencial.

Los que hemos tenido la suerte de llevar a cabo ese juramento, cuando menos aquellos que han sido fieles al mismo, lo tenemos en cuenta a la hora de tomar muchas decisiones:

JURAMENTO A CEDADE

Te juro a ti, Europa, mi Patria, lucha eterna por tu existencia y porque la civilización que de ti ha brotado prevalezca.

Juro que desde este solar hispano —pedazo entrañable de nuestra Europa— marcharé hacia un Occidente que volverá a ser lo que fue y a cuyo logro me consagro.

Juro que seré siempre fiel a mi raza, la raza de Occidente a cuya unidad dedicaré mi vida.

Juro que tendré siempre presente y honraré la memoria de los camaradas que cayeron por la defensa de nuestros mismos ideales.

Juro que, aunque el destino me ha deparado vivir en una era de vicio y corrupción, de comodidades y placeres, en el seno de sociedades degeneradas y burguesas, donde lo material priva por encima de los valores morales, mi espíritu vivirá lejos de este ambiente y mi cuerpo no será víctima de la podredum-bre que nos rodea.

Juro que seré la llama viva de mi antorcha la cual pre-coniza que el socialismo nacional no se extingue y que donde yo me halle arderá esta llama que anuncia la presencia viva del auténtico socialismo.

Juro que los reveses que el destino me depare en esta empresa no servirán para mermar mi ánimo sino que, por el contrario, fortalecerán mi espíritu.

Pido al Todopoderoso nos conceda a mis camaradas y a mi la victoria de nuestra Revolución Nacional, la derrota para el enemigo de la Humanidad y un nuevo amanecer que ha de traernos nuestro nuevo orden.

Si soy fiel a mi juramento y vivo por él hasta la muerte, Dios me conceda su gloria, si abandono y traiciono mis ideales, que Él me dé el castigo merecido y me gane en la tierra el desprecio de mis camaradas.

SEA.

Bien es cierto que muchos no supieron dar valor al mismo o, más ciertamente, no supieron dar valor a su propia persona, puesto que decidieron olvidarlo rápidamente o excusarse con un no importa. Aquí añadiría aquello de que quien no es capaz de luchar por sus ideales es que o bien estos no valen nada o él no vale nada. Todo lo que ha de permanecer en esta Tierra, permanece en base al honor y la fidelidad. Quien hoy traiciona sus antiguos ideales, traicionará mañana también los nuevos.

¿QUÉ HACER?

Lógicamente, los nuevos mandos de CEDADE tienen una enorme tarea ante sí. Y el ser o no ser de una organización mandada por jóvenes pero que cuenta ya con veintiséis años a sus espaldas. Ello supone una gran responsabilidad.

Parece que alguien que abandona un cargo se ha de sentir obligado a dar consejos a los sucesores en plan paternalista. Yo no voy a hacerlo. Podemos discernir sobre lo que hay que hacer. Pero todos sabemos lo que no hay que hacer. Si bien ellos lo saben tan bien como yo, tal vez sea bueno refrescar que no es importante el éxito o la derrota, sino el cómo se ha llegado al éxito o la derrota. Añadiría, con Yockey, que un organismo debe ser fiel a su propia ley interna de existencia, de lo contrario enfermará y perecerá.

Les conminaría a que respeten lo aportado por sus antecesores, puesto que al igual que en la Iglesia Católica, toda organización que pretende perdurar debe basarse no sólo sobre el fundamento ideológico, sino igualmente sobre la tradición y el magisterio. No se pueden estar discutiendo cada nueva vez los principios y decisiones de las autoridades, so pena de acabar en el caos. CEDADE se fundamentó ideológicamente en los pilares del Nacionalsocialismo. Posteriores mandos han ido fortaleciendo la cosmovisión y otorgándole más y mayores puntos de cohesión. Si bien ninguno de ellos es el todo, lo cierto es que todos juntos forman lo que para nosotros es CEDADE y lo que diferencia a CEDADE de otras organizaciones emparentadas o similares.

Acabaría recordándoles el siempre útil poema If de Rudyard Kipling:

Si puedes ver destruida la obra de tu vida, y sin decir una sola palabra ponerte a reconstruir; o perder de un golpe la ventaja de cien victorias, sin un gesto y sin un suspiro;

si puedes ser amante sin estar loco de amor,

si puedes ser fuerte sin dejar de ser tierno, y, sintiéndote odiado, sin odiar a tu vez, luchar no obstante, y defenderte;

si puedes soportar escuchar tus palabras, tergiversadas por malvados para excitar a estúpidos, y oír mentir sobre ti a sus locas bocas, sin mentir tú mismo en lo más mínimo; si puedes ser digno, y a la vez popular,

si puedes amar a todos tus amigos como a un hermano sin que ninguno de ellos lo sea todo para ti;

si sabes meditar, observar y conocer, sin convertirte nunca en escéptico o destructor, soñar, pero sin permitir a tu sueño ser tu dueño, pensar, sin ser sólo un pensador;

si puedes ser duro sin jamás enfurecerte, si puedes ser bravo y nunca imprudente, si sabes ser bueno, si sabes ser juicioso, sin ser moral ni pedante;

si puedes encontrar el Triunfo tras la Derrota, y recibir a esos dos mentirosos con el mismo gesto, si puedes conservar el coraje y la cabeza, cuando la pierdan todos los demás…

Entonces los Reyes, los Dioses, la Suerte y la Victoria, serán para siempre tus sumisos esclavos, y, lo que vale más que los Reyes y la Gloria, tu serás un Hombre, hijo mío.

Y sin asustarles les rogaría que no se lo tomen a la trágica si algún día no queda más remedio que cerrar. Toda montaña tiene como fin convertirse en arena y todo nacer la muerte. Así que el fin de toda organización es desaparecer, antes o después. Y eso puede considerarse bueno si esa muerte da frutos, surgen organizaciones nuevas, jóvenes nuevos y metas e ilusiones nuevas.

Pero no todo lo nuevo es bueno, si ello no va íntimamente ligado a lo viejo.

Puede que lo hagan mejor que sus antecesores, puesto que cuentan con la experiencia acumulada que les evitará repetir errores. Pero si no fuera así, nadie se lo va a echar en cara, puesto que los enormes problemas humanos, económicos, logísticos y organizativos que tanto han impedido nuestro trabajo, siguen vigentes. Yo menos que nadie, puesto que conozco lo difícil de una lucha que se empeña en ser siempre embrionaria y además he solicitado, dado que mi personalidad y forma de actuar no se acoplan momentánea-mente a los planes en preparación, mi sustitución en el órgano colegiado de dirección.

La crítica, aquí y en San Petersburgo, ha sido, es y será siempre demasiado fácil. Y el derecho a criticar lo tiene sólo aquel que ha de-mostrado que puede hacerlo mejor.

Aquí se prestan los versos de Péguy:

 

Es más fácil, dice Dios, destruir que fundar; y hacer morir que hacer nacer;

y dar muerte que dar vida; la yema no resiste…

no está hecha para la resistencia, no tiene el deber de resistir.

Los que están hechos para la resistencia son el tronco, la rama y la raíz,

que son los encargados de resistir.

Pero la tierna yema no está hecha más que para nacer, y sólo está encargada de hacer nacer.

Y de hacer durar, / y de hacerse amar…

Ahora os digo yo, dice Dios, sin este brote de finales de abril…

toda mi creación no sería más que un inmenso cementerio…

Así es como la organización debe poseer sus troncos, sus ramas y sus yemas y hojas nuevas, llenos de nueva vitalidad, encargados de hacer nacer. Por eso, pensad siempre, antes de disolver o destruir que es más fácil destruir que crear.

En una época en que lo absoluto es relativizado y se pretende absolutizar lo relativo, es importante, sobre todo en organizaciones que se encuentran en inferioridad de condiciones, la existencia de personas que den seguridad. Para ello los mandos de CEDADE deberían seguir teniendo presente el certero lema prusiano Mehr sein als scheinen, más ser que parecer, y acentuar la necesidad de la integridad en todos los miembros, que ha sido nuestro gran valor.

Dado que en estos veinte años de militancia he sido más el motor que el presidente honorífico, os puedo asegurar que, sea cual sea el camino que se tome y la nueva línea a seguir, no se llegará a nin-guna parte si no se observa lo siguiente: trabajar incansablemente, dedicación absoluta en el tiempo libre, espíritu de sacrificio y actuar más que hablar. A mis ojos, un poco de concreción vale más que toneladas de abstracción. Suele ocurrir que lo “nuevo” atrae a innumerables moscones, antiguos resentidos, curiosos, gentes ávidas de novedad y charlatanes. Pero si ninguno de ellos está dispuesto a sacrificarse, no se hará nada. Pero ante todo es indispensable, por mucho que quiera otorgarse una apariencia más asamblearia —lo que siempre he puesto en entredicho—, que existan personas responsables que estén dispuestas a soportar todo el peso y a dar la cara a las duras y a las maduras.
¿HAY QUE CAMBIAR?

Un camarada de base me hizo llegar recientemente una carta en la que expone cómo se ve el nuevo rumbo desde provincias. Al os uno de los puntos de vista. Creo que esta vez vale la pena escuchar la voz de una persona que lejos de la dirección, ha demostrado como tantos otros su fidelidad a la organización durante largos años:

Muy apreciado camarada:

Recibo, no sin inquietud, el informe del proyecto de reestructuración (interna) de CEDADE y, después de leerlo cuidadosamente, tengo que hacer las siguientes consideraciones:

Se afirma, en líneas generales, la necesidad de renovación en base a dos puntos:

1/ No tenemos militancia porque lo hacemos mal.

2/ No conectamos con la sociedad porque no ofrecemos un discurso adecuado.

Pues bien, en mi opinión, estas dos aseveraciones no son correctas. Me parecen inculpaciones erróneas.

No tenemos militancia por las mismas razones que los seminarios no tienen curas y por lo mismo que nadie quiere ir al servicio militar, esto es, porque tanto la vida religiosa como la militar son duras, exigen grandes sacrificios y dedicación total. No tenemos militancia porque el Nacionalsocialismo, que es milicia, exige una forma, no ya de pensar sino de ser que los jóvenes y menos jóvenes, bien enjaezados por el Sistema desde la escuela y la propia familia, no están dispuestos a aceptar.

No conectamos con la sociedad porque la sociedad está previa y sabiamente idiotizada y narcotizada, desde hace ya 50 años y el discurso nacionalsocialista les repugna o les es indiferente. El Nacionalsocialismo prendió en la juventud de su tiempo porque aquella juventud había salido de una guerra o nacido en una horrorosa postguerra y además no estaba corrompida y conservaba los valores esenciales de la cultura europea.

El Nacionalsocialismo ganó a la sociedad alemana de su tiempo porque aquella sociedad conservaba todavía su estructura orgánica y porque, desde luego, el pueblo alemán no es el pueblo español. Así que no creo que seamos culpables de nada si no se nos escucha y se nos ignora, combate y margina sistemáticamente.

Por ello no creo que debamos cambiar ni de forma, ni de fondo, ni de estilo. Reestructurar (y quisiera equivocarme) lleva en sí el peligro de cambiar, de ir, a la larga, abandonando cosas para darle gusto al sistemapara hacer una cosa, mañana otra…y al final nos convertiremos en un movimiento descafeinado, sin personalidad ni definición, en un movimiento igualmente marginado. ¿No tenemos un ejemplo bien reciente con Área Inconformista, creada con tanta ilusión y marginada totalmente por el Sistema? Pero los que llevamos toda nuestra vida militando en el Nacionalsocialismo sabemos que somos LA VERDAD POLITICA y que representamos un movimiento de liberación y un mensaje de justicia, al margen de que se nos escuche o no. Somos nacionalsocialistas y lo tenemos que ser con todas sus consecuencias, aunque sigamos estando solos, aunque nos muramos de asco… Hitler dijo “Quien no ha visto en el Nacionalsocialismo más que un mero movimiento político, no ha visto nada”. Y esta es la clave: somos algo mucho más que un movimiento político, somos una fe y una revelación para el mundo blanco en primer lugar, pero también para todos los pueblos. Por eso nuestra acción está muy por encima de la simple política al uso.

 

Yo prefiero mantenerme en el ghetto y la marginalidad (¿por qué no? ¿es esto deshonroso?) antes que diluirme en la suciedad de una lucha política según los cánones del Sistema, en la que digamos lo que digamos, no tenemos nada que hacer, porque el Sistema sí que tiene todo “atado y bien atado” y, o se comulga con ruedas de molino o te defenestran.

Por todo ello, si inocentemente (quiero creerlo así), suponemos que vamos a conseguir militancia y audiencia por cambiar de nombre, quitarnos las camisas pardas, guardar las insignias y banderas y prescindir de nuestro estilo, estamos listos… Si seguimos manteniendo el discurso nacionalsocialista genuino, aunque nos vistamos de monjas nos seguirán odiando y marginando. Los que hablan de que hay que crear algo nuevo, de que hay que ser autónomos, de que hay que desligarse del pasado (al que por otra parte debemos todo), parece, en el mejor de los casos, que han nacido ayer (y esto por no hablar de infiltración, o lo que es peor, de traición).

En la lucha que mantenemos ya está todo dicho. No hay más que un planteamiento: De un lado esta el judío, del otro Hitler. O en otras palabras: con Hitler o contra Hitler.

Y esto para el resto de vida que le quede a Occidente. No en vano el Führer llamó al final a la guerra total a sabien-das de lo que se jugaba el mundo ario en ella. Digo todo esto afrontando la sonrisa displicente de algunos camaradas que, según ellos, “han superado la etapa histórica del Nacionalsocialismo”, lo que no es verdad, porque el Nacionalsocialismo no es ya histórico, sino metahistórico y su lucha no es sólo política sino metafísica, por lo que 1945 es sólo el fin de una batalla de la guerra eterna entre los poderes de la luz y los de las tinieblas.

Hay que elegir y yo elijo a Hitler, con todas las consecuencias, aunque nunca pueda ver ni un alba de posible victoria aquí en este mundo, tal como lo hizo Hess, tal como lo hizo Kühfuss y como lo hacen los que todavía quedan en las prisiones de las democracias. Así lo digo porque esto es lo que me han enseñado y esto es lo que creo.

Un camarada escribió hace ya muchos años:

“El espíritu heroico se manifiesta en el hombre que se entrega a una idea que parece perdida según la opinión de la masa y quizá también según su propia opinión, pero que, a pesar de ello, se empeña con la fe de que su sacrificio actuará como ejemplo”.

Esto es actuar según el espíritu ario del deber por el deber o en términos del Baghavad Gita: la acción dhármica realizada con desapego, sin esperar los frutos de esa acción. Por otra parte, ni   somos los últi- mos del ayer, ni los primeros del mañana, sino el eslabón de una cadena. Si este eslabón se rompe, todo estará perdido. No sé lo que saldrá de esta nueva reestructuración de CEDADE y espero que no sea lo que me temo. Mi afirmación final es que permaneceré fiel a CEDADE en la medida en que ésta permanezca fiel a Hitler. Demos tiempo al tiempoBrazo en alto. ¡Heil Hitler, Arriba Europa! [Antonio H., Guadalajara]
Bien es cierto que las cosas no son tan simples y que, de alguna manera, hemos de seguir intentando comunicar con la gente de hoy, en tanto el Sistema nos deje vías o rendijas libres de escape, para conectar lo más posible con las per-sonas normales aún sanas y mostrarles las mismas ideas aunque al principio debamos darles otro nombre. Pero se trata en cualquier caso de una opinión que muchos compartimos y que como mínimo merece ser tenida en cuenta.

¿QUE ES LO NUEVO?

Sea lo que sea aquello que los nuevos dirigentes preparan para el futuro, sed fieles a la organización y colaborar con entusiasmo en la lucha. Vuestro trabajo es importante. Vuestra colaboración es importante. Vuestra continuidad es importante.

CAMBIO DE MANDOS

Tras mi renuncia al cargo (11-1-1993) nombré presidente al sucesor previamente elegido, camarada Eduardo. Al no aceptar este tal honor, la jefatura recaía automáticamente en José Ma Ruiz, vicepresidente de CEDADE, pero este había optado por renunciar a la vi-cepresidencia simultáneamente con mi renuncia a la presidencia. Quedó así constituido un órgano colegiado compuesto por cuatro personas (posteriormente sólo tres miembros), uno de los cuales es el director del proyecto.

En cualquier caso, acabo de rogar al camarada J. M. R. que quede como guardián del nombre y se haga cargo del mismo cuando ya no se observe en absoluto la fidelidad a la línea marcada en sus orígenes, para evitar que éste acabe sus días en manos de desaprensivos o ineptos.

CEDADE SIN FECHA CAJA 1Image85 PEDRO
Una imágen inédita de Pedro Varela durante la exposición de su conferencia en catalán titulada: “Qui som i que volem els nacionalsocialistes catalans”. Cedade era defensora de la teoría de los “Pueblos de las Etnias”, El acto levantó, por la osadía del tema, no pocas protestas de la derecha española anti catalanista. (Archivo fotográfico de CEDADE)

UN FUTURO PLENO

Una renuncia al cargo, una vez cumplido el servicio solicitado, no es un final, sino un continuar. Bien sea colaborando con los grupos denominados Völkisch; continuando con el trabajo de acercamiento de las gentes a la Naturaleza y a que no olviden una —hoy tan necesaria— vida espiritual; incidiendo en un trabajo cultural, de educación y escolarización política de los jóvenes; como responsable de las ediciones y la Librería Europa; en las organizaciones europeistas; dentro de los movimientos identitarios de los pueblos europeos o publicando una revista que sea faro y guía para todos, el trabajo continúa. A otro ritmo, en otros sectores del frente tal vez, pero como luchador incansable por todo lo que nos es caro. Como soldado de CEDADE, fiel al juramento hecho, mientras esta organización exista, con una gran experiencia y la mejor escuela que he podido disfrutar, me apresto ahora a continuar el camino trazado, deseoso de poder decir algún día aquello que su esposa dijo de Rudolf Hess: No es de los que aban-donan la carrera antes de llegar a la meta.

 Planes de todo tipo, imposibles de llevar a cabo en el corto espacio de una vida humana, llenan mi existencia y me mueven a perseguit nuevas metas y escalar nuevas cumbres.Como en lamontaña, detrás de toda cima hay una más alta. Pero como decía Hitler, se es joven mientras se puede trabajar. Yo añadiría que se es joven trabajando, luchando, actuando, participando, siendo actor consciente de esta gran película que es la vida y de la que nunca conocemos el guión previamente.

Hace un tiempo fue condenada a prisión una persona que admiro, Tijuda Rudolph, de Melle, que a sus 84 años sigue trabajando, escribiendo, difundiendo lo que piensa y lo que cree. Tras escuchar la condena a dos años por su labor de escla-ecimiento político e histórico, fue detenido en la misma sala, para evitar una posible huida. El jubilado, intelectual y corporalmente extremadamente vital, rápido de reacciones, amable, dotado para hablar, no ha querido aceptar el dogma político imperante en su país. Una vida austera, sana y activa le han llevado como luchador de primera línea hasta tan avanzada edad, con la seguridad de que sobrellevará la persecución con absoluta dignidad. Sea él un ejemplo para todos.

¿Cómo acabar esta carta? Me gustaría asegurar que seguiré siempre al pie del cañón si no fuera porque, como decía un camarada, de pocas personas puede decirse: es fiel. Podrá decirse a lo sumo una vez desaparecido: fue fiel, puesto que entonces no tendrá más posibilidades de caer en la tentación de abandonar y habrá demostrado haberlo conseguido.

El ser humano, con ser lo más genial de la Creación, no puede hacer que uno sólo de sus pelos blancos se vuelva negro o alargar un sólo minuto su existencia.

Menos puede asegurar que hará siempre esto o aquello, porque como es sabido, el espíritu está pronto pero la carne es débil. Promesas y juramentos en boca de mamíferos verticales bípedos implumes comunes tienen más bien poco valor. Y si estos no son comunes, entonces bastan un “Sí, sí” o un “No, no”.

Quiero sin embargo dedicar mis días a seguir diciendo la verdad, defendiendo la belleza y haciendo el bien. Puesto que sólo así podremos estar orgullosos, algún día de que, pase lo que pase, cuando supimos la verdad la hubimos dicho, apreciando la belleza la habremos defendido y reconociendo el bien lo hemos hecho.

PEDRO VARELA

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“Donde no falta voluntad siempre habrá un camino”

GRUPO CADIZ

Urge mantener los valores globales del sistema natural. Nos estamos acostumbrando
peligrosamente a salvar islotes, mientras damos por perdido el resto del archipiélago que sucumbe al supuesto desarrollo. No debemos perder ese ideal de conservación global, tirar la toalla, rendirnos a lo que se nos presenta como inevitable pero que en el fondo de todo naturalista permanece como anhelo. El conjunto de la sociedad empieza a valorarlo, pero hace falta tiempo, y el tiempo perdido es sinónimo de merma ecológica, de destrucción, por eso un grupo de jóvenes pertenecientes al Centro Social de Cádiz se ponen en marcha cada fin de semana con el fin de limpiar espacios de la costas gaditanas que están a su alcance antes de que se conviertan en auténticos vertederos de basura. Esta semana la zona saneada ha sido la de Punta Cantera, en el barrio de la Casería de San Fernándo.

Una buena labor que desde aquí aplaudimos esperando que sirva de ejemplo a otras agrupaciones o centros.

Felicidades y adelante!!

EN MEMORIA DEL LXXXI ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA.

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A primera vista, cualquiera con cierta edad o nociones de historia sabe que el fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, murió fusilado el 20 de noviembre de 1936 en la prisión de Alicante; sin embargo, muchos aspectos han permanecido ocultos en este episodio clave de la Guerra Civil.

En «Las últimas horas de José Antonio» (Espasa), el periodista e investigador José María Zavala aporta una serie de documentos inéditos que revelan que la ejecución de Primo de Rivera no fue un simple acto de cumplimiento de la pena capital, entonces en vigor en España en el ámbito castrense, bajo cuyo fuero fue juzgado el líder falangista por el delito de rebelión militar.

Según esta declaración, el fusilamiento de Primo de Rivera no estuvo precedido por la reglamentaria orden de «fuego», sino que «los disparos se efectuaron a capricho» y de forma reiterada en varias descargas, «a apenas 3 metros de distancia», señala Zavala.

Asimismo, el investigador, que califica de “carnicería” la ejecución, se refiere también al testimonio de un empresario uruguayo, Joaquín Martínez Arboleya, quien la presenció personalmente.

Lugar exacto donde fue ejecutado José Antonio Primo de Rivera
Lugar exacto donde fue ejecutado José Antonio Primo de Rivera

Bajo el pseudónimo de Santicaten, Martínez Arboleya contó los detalles de la ejecución de Primo de Rivera en un opúsculo titulado «Porque (sic) luché contra los rojos», publicado en Montevideo en 1961 y del que hasta ahora no se había tenido noticia, aunque Zavala ya lo menciona en su anterior libro sobre el fundador de la Falange, «La pasión de José Antonio», publicado en 2011.

Sin embargo, sorprende que un hecho como ese, de tanta trascendencia incluso para la propaganda franquista, quedara oculto tantos años; incluso durante toda la dictadura de Franco (1936-1975) y hasta hoy.

En opinión de Zavala, que recalca que «Franco sabía perfectamente la carnicería perpetrada» con José Antonio, este silencio se pudo deber a que el modo en que se llevó a cabo la ejecución «fue un hecho tan desagradable, tan luctuoso, que no se le quiso dar pábulo», ni siquiera por un interés propagandístico.

Hasta tal punto se mantuvo este silencio, que incluso autores como Felipe Ximénez de Sandoval, considerado el autor de la biografía oficial de José Antonio, no da el menor detalle al respecto.

«José Antonio resultaba un incordio no solo para Franco» (ambos se profesaban una mutua antipatía, como han señalado muchos otros investigadores), sino también Jpara el propio gobierno de la RepúblicaK, presidido en noviembre de 1936 por Francisco Largo Caballero, dirigente del ala más izquierdista del Partido Socialista, comenta Zavala.

«También resultaba en última instancia un incordio» para el dictador soviético José Stalin, subraya Zavala, quien también incide en el hecho de unas misteriosas fotografías tomadas al parecer durante la ejecución de José Antonio, de las que nunca se ha sabido nada, pero que -indica- «puede que algún día salgan a la luz».

«La influencia soviética era enorme en la zona republicana durante la Guerra Civil; por lo tanto, sería muy ingenuo pensar que solo cuatro anarquistas fanáticos tenían intención de acabar con José Antonio», afirma.

Zavala recalca que Largo Caballero, a quien califica de «rehén de Stalin», tenía «un interés evidente en quitarse de en medio» al dirigente falangista.

En opinión de Zavala, «el gobierno de Largo Caballero, que dio el ‘enterado’ a la condena a muerte contra Primo de Rivera dictada por el Tribunal Popular que lo juzgó en Alicante, estaba tremendamente hipotecado por la URSS por el envío de las reservas de oro del Banco de España a cambio de material bélico».

En este sentido, afirma que la NKVD (antecesora del KGB) «campaba a sus anchas» por la zona republicana a las órdenes de Alexander Orlov, el mismo que un año más tarde torturó y asesinó al líder trostkista catalán Andreu Nin, cuyo cadáver jamás fue encontrado.

Zavala destaca que en su investigación ha tratado de ver «el lado humano de José Antonio, que no era un mito, sino una persona de carne y hueso; un hombre que lucha contra sí mismo y que se da cuenta de que es vital no guardar rencor a las personas, pese a las diferencias políticas o religiosas; alguien que perdona a sus verdugos en el momento de la muerte».