Ayudemos a la Librería Europa

Librería Europa necesita 650 € para evitar el corte de suministro eléctrico a pesar de estar clausurada y no necesitarlo, sin embargo, al ser la instalación anterior a 1974, en el caso de que la corten, obligarían a realizar una instalación nueva que, con el Boletín Oficial y lampistería el coste subiría a 3.500 €.

Convencidos de una reapertura a medio plazo, se intenta a toda costa mantener los servicios mínimos de mantenimiento y suministro.

Si puedes colaborar puedes hacer una Transferencia a este número de cuenta Bancaria:

El Protocolo de Wannsee: Anatomía de una falsificación (1)

Los documentos son objetos con información encriptada sobre un proceso o estado. Se diferencia z. B. documentos de imagen y escritos, así como en los últimos tiempos todas las formas posibles de almacenamiento de información (soportes de sonido, soportes de datos electrónicos y mucho más). A continuación, el foco principal estará en la crítica de documentos que nos interesa.

Si un documento va a probar algo, primero debe probarse que el documento es genuino y que la información que contiene es objetivamente correcta. La autenticidad de un documento presupone, por un lado, que los materiales y técnicas de cifrado y almacenamiento de información ya existían en el supuesto momento de su creación. Con la ayuda de métodos técnicos, químicos y físicos, ahora es posible verificar en muchos casos si el papel utilizado, el color de la fuente, los útiles de escritura y similares ya existían en el supuesto momento de creación. Si este no es el caso, la falsificación está probada. Por ejemplo, un documento del siglo pasado, escrito en una máquina de escribir de nuestro siglo, ciertamente sería falsificado.

Finalmente, comprobar la autenticidad también incluye aclarar si la forma del documento examinado correspondencia a los documentos similares del contexto en que supuestamente se originó. En el caso de documentos manuscritos, esto significa que la caligrafía y el estilo de expresión son similares a otros documentos del mismo escriba; en el caso de documentos oficiales, las identificaciones oficiales de la autoridad emisora, tales como membretes, sellos, firmas y marcas, números de expediente, títulos y designaciones oficiales, avisos de entrada, listas de correo, corrección de la trayectoria administrativa y las competencias de la trayectoria administrativa y las competencias, etc. así como una cercanía al idioma habitual en el país y la burocracia.Cuanto más grandes sean las discrepancias, más probable será una falsificación.

Finalmente, hay que aclarar si el contenido del documento es correcto. Esto incluye que los estados y eventos descritos en el documento deben estar de acuerdo con la información que tenemos sobre ellos de otras fuentes confiables. Sin embargo, es fundamental la cuestión de si lo que se describe en el documento está de acuerdo con lo que era científicamente posible y las posibilidades técnicas en ese momento y si el contenido es intrínsecamente lógico y está libre de contradicciones. Si este no es el caso, el documento puede ser genuino, pero sus declaraciones relacionadas con el contenido no tienen valor probatorio.

Incluso la exigencia de una crítica imparcial de los documentos es reprobable, ya que se puede suponer que dicho documento también podría ser incorrecto, es decir, que ciertos procesos que se sustentan en dichos documentos no tuvieron lugar en la absoluto. Pero donde las dudas sobre los resultados científicos son reprensibles, donde ya no quiere permitir que se cuestione la propia visión de la historia o incluso la visión del mundo, pero nada es más reprobable hoy que poner en duda el cuadro histórico cimentado del Holocausto, donde el resultado de una investigación debe establecerse desde el principio que es donde se producen los resultados deseados, el terreno de la ciencia se ha abandonado hace mucho tiempo y se ha introducido el dogma religioso. La duda y la crítica son uno de los pilares más importantes de la ciencia.

En este trabajo hay críticas a una amplia variedad de documentos en muchos lugares, y se ha comprobado en muchos casos que son falsificaciones. Es indiscutible que, especialmente después del final de la Segunda Guerra Mundial, la falsificación se llevó a cabo en detrimento de Alemania, siendo indiscutible que las posibilidades de falsificación fueron gigantescas a la vista de los archivos capturados, máquinas de escribir, sellos, papelería, imprentas estatales, etc., Dadas  estas circunstancias, nadie puede descartar de entrada que también hubo falsificaciones en el terreno del Holocausto. Por eso, aquí también es necesaria la crítica incondicional de los documentos. El siguiente es el documento incriminatorio central con respecto al Holocausto: El  Protocolo de Wannsee, sometido a críticas en profundidad, como debería haber sido hecho pero no se hizo, ni se ha hecho, durante décadas. Este trabajo debería ser una invitación a todos los historiadores.

El material sobre la  conferencia de Wannsee

Fuentes primarias: el material en el estudio

Al examinar el Protocolo de Wannsee, por supuesto, también deben tratarse los documentos directamente relacionados con él. Estos son:

1/La carta  de Göring  a  Heydrich con  fecha del 7 de julio de 1941, en la que se le encargaba a Heydrich que desarrollara conceptos para una solución global a la «cuestión judía»  en la Europa ocupada por los alemanes.

2/Primera carta de invitación de  Heydrich  a la  Conferencia  de Wannsee del 29 de noviembre de 1941.

3/Segunda carta de invitación de  Heydrich  a la  Conferencia  de Wannsee del 8 de enero de 1942.

4/El  Protocolo de Wannsee , sin fecha.

5/La carta que acompaña al  Protocolo  de Wannsee del 26 de enero de 1942.

FIN DE LA PRIMERA PARTE

La Iglesia romana condena funeral con bandera «nazi»

ROMA — La Iglesia católica en Roma calificó el martes de “ofensiva e inaceptable” una procesión funeral afuera de una iglesia local donde el féretro estaba cubierto con la bandera nazi y los dolientes hicieron el saludo fascista.

Fotos y videos de la escena afuera de la iglesia de Santa Lucía tras el funeral del lunes fueron publicados por el portal noticioso italiano Open. Las imágenes muestran a una veintena de personas afuera de la iglesia mientras dolientes sacan el féretro con la bandera «nazi» gritando “¡Presente!” con el brazo derecho alzado en el saludo fascista.

En una declaración el martes, el Vicariato de Roma condenó enérgicamente la escena y recalcó que ni el sacerdote de la iglesia ni el que ofició la misa funeral sabían lo que iba a ocurrir afuera una vez concluyó la ceremonia.

El Vicariato dijo que la bandera «nazi» era “un símbolo horrendo irreconciliable con la cristiandad”.

El féretro con los restos de Julio Anguita, el gran político español. cubierto con la bandera comunista.

NO HUBO PROTESTAS POR PARTE DE LA IGLESIA, SEGURAMENTE PORQUE EL COMUNISMO SIEMPRE HA RESPETADO AL CRISTIANISMO.

Ha muerto Antonio Medrano

:

Antonio Medrano impartiendo una conferencia sobre lo que él llamaba «El Inmundo moderno«

Nuestro maestro y el mayor testigo de la Tradición Sapiencial que ha dado España.
Una bendición haber podido estudiar su obra, conocerle en persona, hablar con él y escucharle, y aprender de sus palabras y su actitud. De su sabiduría y su templanza. Una bendición y un honor.
Recibí su amistad y su cariño y no puedo estar más agradecido… Hora es de revisitar su obra, volver a leer sus libros y artículos, dejarnos llenar por su sabiduría, y recordar las enseñanzas que nos dio en persona conversando con él. Y llevarlas siempre con nosotros…
Dejo enlace a la web que le hicieron y donde colgaba artículos y fragmentos de sus libros. Y a quien quiera decirle adiós, le invito a hacerlo haciendo sonar el preludio del Parsifal de Richard Wagner…
Pedro Varela

((Antonio Medrano fue miembro de CEDADE de 1960 a 1970)

“Si Antonio Medrano no fue famoso, es por su culpa. Es sencillamente porque no le dio la gana. Su integridad y honradez, su escaso afán de notoriedad, su negativa a rendir pleitesía a poderes espurios y a dorar la píldora a nadie le vedaron el acceso a ese templo de la fama en el que tantos otros se afanaban, y afanan, por entrar a cualquier precio”.

Miguel Ángel Gozalo (Ex Presidente de la Agencia EFE)

El liderazgo en la actual crisis

(Entrevista efectuada en Enero de 2021 para la revista italiana «Fuoco«)

-Estamos inmersos en la última fase del final del ciclo. Una de las mayores carencias de este mundo está representada por la progresiva desaparición de hombres y mujeres dignos de tal nombre. ¿Cómo ha podido ocurrir?

– El origen de la crisis que actualmente sufrimos está en el distanciamiento del Principio, lo que es tanto como decir la ignorancia y el desprecio del Ser, de la Verdad, de lo Espiritual y de lo Absoluto.

La civilización actual es una civilización desprincipiada, sin vinculación con el Principio que es el fundamento de todo orden, tanto social como personal. Todo ello ha sido motivado por una rebeldía titánica y prometeica, en cuya raíz está la acción subversiva y laminadora del Antiespíritu, que tiene como objetivo la desespiritualización de la vida, la degradación y destrucción del orden sagrado tradicional, y con él de todo aquello que hace posible la paz y la unidad, así como la vida noble, íntegra, con sólidas y firmes raíces.

Es éste un proceso que viene de muy atrás, que tiene su origen en la crisis del orden medieval, con las posteriores revoluciones que han ido minando la cultura y la sociedad europeas (Renacimiento, Reforma protestante, Ilustración, Revolución francesa, etc.) En un largo proceso histórico de caída, de decadencia y subversión, se han ido difundiendo e imponiendo actitudes y concepciones negativas: racionalismo, irracionalismo, relativismo, subjetivismo, escepticismo, materialismo, evolucionismo, ateísmo, etc.

Dicha involución progresiva ha conducido al socavamiento de la cosmovisión sagrada tradicional y el consiguiente eclipse de la espiritualidad, con su dimensión trascendente y su inmensa riqueza sapiencial, mística, mítica y simbólica. Lo cual supone la pérdida y el alejamiento del Centro, lo que se ha llamado “el olvido y huida del Ser”, dando lugar a una sociedad y una vida totalmente descentradas.

Las consecuencias de dicha subversión antitradicional han sido, como no podía menos de ser: el oscurecimiento y hundimiento en el caos, en el puro devenir; el culto al ego individual, dando lugar a una sociedad individualista, egolátrica y egocéntrica; una civilización materialista que diviniza todos los niveles más bajos de la realidad; un progresivo apagarse de la inteligencia, descenso generalizado del nivel intelectual, aumento de la estupidez y demencia colectivas; crisis y ruina de los principios y los valores que hacen posible la vida auténticamente humana, los cuales se ven sustituidos por seudoprincipios y antivalores; expansión por doquier de la demagogia, la inconsciencia, la banalidad, la trivialidad y la superficialidad; desintegración no sólo de la sociedad, sino también del individuo, que se ve desarraigado, desorientado, desgarrado, despersonalizado y deshumanizado; degradación y envilecimiento del ser humano, que queda sumido en la ignorancia o ceguera espiritual, convertido en un objeto o una cosa, masificado y cosificado, sin identidad, libertad ni dignidad. El Antiespíritu se ha adueñado de todas las manifestaciones culturales y vitales (políticas, sociales, económicas, mentales, emocionales) del mundo occidental, las ha corrompido y contaminado.

En líneas generales se da una relativización de lo Absoluto y una absolutización de lo relativo. No se sabe ya distinguir lo esencial de lo accesorio, lo numénico de lo fenoménico. Se confunde lo espiritual con lo psíquico, dentro de una atmosfera de total confusión y desorientación.

Apartándose del Principio, viviendo una vida desprincipiada, los seres humanos se degradan, se pervierten y corrompen, se desintegran, se escinden y disocian internamente, falsifican su vida y pierden su calidad humana (la calidad que les distinguiría como verdaderos hombres y mujeres). Al perder la orientación que proporciona el Principio, y que únicamente el Principio puede proporcionar, pierden el Norte, quedan desorientados, sin principios rectores, sin los pilares y criterios necesarios para construirse como personas, sin los fundamentos o cimientos sobre los que asentar sus vidas, y en consecuencia van a la deriva, caminan extraviados, llevando una existencia sin sentido, profana y mundana, sin saber hacia dónde van, de dónde vienen ni qué hacen en este mundo. Se debaten angustiados en medio de los acontecimientos que les suceden y que ocurren a su alrededor, siendo víctimas de las circunstancias, braceando angustiosamente como míseros náufragos en el océano del Devenir o Samsara.

Acaban convirtiéndose en entes sin sustancia, peleles o títeres que el azar, la propaganda y los poderes anónimos que dominan estos tiempos oscuros manejan a capricho; meros objetos y no sujetos de la Historia. Son seres sin fuste, sin solidez, sin cohesión interna, perdidos en el existir puramente exterior, que huyen de sí mismos, que viven en un permanente conflicto interno y agobiados por infinidad de problemas, sin poder encontrar su propia esencia ni por tanto la paz y la unidad. Y muchas veces, aun siendo individuos famosos, terminan lamentablemente como juguetes rotos.

Al conectar con el Principio, los seres humanos vuelven a encontrar su orden, su armonía interna y externa. Se encuentran a sí mismos, tiene lugar un reencuentro consigo mismo y con los demás (con la realidad en general), y por ello mismo descubren cuál es su lugar y misión en el mundo, dando sentido a su vida.

La vinculación al Principio, al Ser y a la Verdad, es la condición que hace posibles la dignidad, la libertad, la felicidad y la grandeza del ser humano, su realización integral como persona y como ser espiritual.

Adolf Hitler, líder del pueblo alemán de 1933 a 1945.

– En estos tiempos, si no somos capaces de tener un buen señor dentro de nosotros mismos (hegemonikon), es oportuno elegir uno fuera de uno mismo. A menudo hay una confusión entre líderes falsos y verdaderos jefes. ¿Cuáles son, según usted, los signos más evidentes para reconocer una persona que pueda guiar y no un mero envilecedor de categoría?

– Hay que distinguir entre jefe y líder. Jefe es el que está al frente de un grupo, una organización o entidad; ha sido nombrado o elegido para eso, lo haga bien o mal. Puede ser el jefe o director de una cárcel, de un departamento de una empresa (un negocio o una fábrica), de una unidad militar, de un partido político, de una banda o mafia, sin ser en absoluto un líder. Puede ser un déspota, un inútil o un estúpido.

Se me puede nombrar jefe (en la empresa, por ejemplo, o puedo ser ascendido a esa categoría directiva y profesional), pero es imposible nombrarme líder (ninguna empresa tiene poder para eso, ni tampoco ningún dirigente político o religioso).

El jefe manda (porque alguien, un poder superior, lo ha dicho), aunque no sepa mandar; puede serlo también porque se ha impuesto él mismo, aun siendo indigno, o porque ha ocupado el poder, ya sea por la fuerza, por el dinero, por su astucia, con artimañas más o menos discutibles. Puede ser jefe simplemente porque es él quien ha creado la organización o empresa al frente de la cual está, o es el heredero del fundador.

El líder, en cambio, es seguido (con amor, alegría y lealtad), y es aceptado, querido, obedecido y seguido por sus cualidades personales, intelectuales y morales. Ejerce una autoridad moral, posee un atractivo y un prestigio no buscado por su calidad humana y personal. Es como un imán que atrae sin proponérselo y sin presumir de ello. El título de líder hay que ganárselo a pulso, con el propio esfuerzo. El líder es un adalid, alguien que marcha delante en la lucha por la vida, al frente y en cabeza de su ejército, haciendo recaer sobre sí todos los problemas y dificultades: más que mandar, lidera, guía, orienta y conduce. Y también, en consecuencia, enseña, forma y educa.

El líder no puede ser impuesto; el jefe sí. El jefe puede ser odiado, rechazado o despreciado por aquellos a quienes tiene que mandar. El líder es seguido de forma espontanea y natural, con convicción, devoción y entusiasmo por los suyos, porque ejerce una atracción especial. Tiene un encanto, un carisma, un magnetismo, que el simple jefe probablemente no tiene (no tiene porqué tenerlo).

He aquí una frase que se suele oír con frecuencia: “Yo hago lo que me da la gana porque soy el jefe” (o también: “para eso soy el jefe”). Algo que no se le ocurrirá jamás decir a un líder. El líder sabe que no puede hacer lo que dé la gana, que tiene que hacer en todo momento lo que es correcto, lo que exigen su puesto y función. Un buen líder se sabe sometido a la Norma, la Ley, el Dharma, el Fas, y es plenamente consciente de que debe ajustarse a ese criterio superior, que le trasciende, que está muy por encima de su opinión, deseo o capricho particular, para que su acción, sus actitudes y su comportamiento no resulten nefastos o nefandos.

Otra sentencia también frecuente:”El jefe siempre tiene razónEl jefe nunca se equivoca”. Una aseveración que muchos jefes se toman muy en serio y la hacen suya, incorporándola a sus convicciones y permitiendo que arraigue en su subconsciente. Conceptos que un líder rechazará de plano, considerándolos inadmisibles y un tremendo error, pues no le cabe la menor duda de que tiene que guiarse siempre por la razón, en vez de pretender poseerla de antemano y porque sí, y sabe muy bien que como individuo es limitado, falible y vulnerable, y por eso mismo puede equivocarse, puede meter la pata, está expuesto en todo momento al error, a la irracionalidad, al mal y a la maldad; en suma, a la degeneración, la perversión y la corrupción.

El jefe dirige mediante el ordeno y mando, sin más consideraciones ni miramientos, in tener en cuenta la dignidad, las convicciones, las ideas y las opiniones, las inquietudes y los anhelos, las emociones y los sentimientos de los que tiene bajo su mando. El líder, que busca ante todo el bien de los suyos –su verdadero bien, no el beneficiarles de manera inmoral y corrupta– tiene muy en cuenta todo lo que sus seguidores piensan, sienten, desean y anhelan. Por eso actuará siempre con la mayor consideración y contando con ellos, consultándolos, hablando con ellos, estableciendo una comunicación continua. Y al mismo tiempo enseñándoles, corrigiéndoles cuando sea necesario, ayudándoles a ser mejores y a crecer internamente, como personas y como líderes en potencia.

– Ha llegado el tiempo de trazar una línea que separe y ponga a un lado a quienes se distinguen por ser los hombres de la superación y la recuperación, y en el otro aquellos que por su manera de ser y actuar han decidido favorecer las tinieblas. Es necesario que seamos primero líderes de nosotros mismos y después ser capaces de reconocer a los jefes de la restauración tradicional. ¿Consejos a este respecto?

– El líder es una figura heroica y solar. Es un auténtico héroe por su entrega a la causa del bien y su afirmación de los valores. Semejante al Sol, su naturaleza es fuego que irradia luz y calor. El buen líder es un sol viviente, un faro humano capaz de guiar y orientar a la sociedad. En realidad y en el fondo, es o debe ser un reflejo de Dios, el Sol eterno, el Líder supremo del Universo (il Sommo Duce le llama Dante).

Sus dos grandes pilares o fuerzas, al igual que en el Sol divino, son: Sabiduría y Amor; la Luz y el Calor; la capacidad de iluminar la vida y el fuego que aviva y calienta (la calidez afectiva). He aquí lo que hace al líder, lo que le distingue y lo que debe cultivar con todas sus fuerzas: la lucidez intelectual y la pasión (el entusiasmo, la ilusión, el ardor combativo); la visión clara, ambiciosa y penetrante (ver con claridad las cosas, sus obligaciones y el camino a seguir, y mirar a lo lejos, a largo plazo) y la llama capaz de incendiar las almas, emocionar y mover o conmover; un saber superior (saber hacer, saber discernir) y la decisión, la energía creativa y realizadora. Esas dos fuerzas –luminosa y fogosa, intelectual y emotiva, sabia (frialdad en el ver y juzgar) y cálida– se dan unidas en el buen líder, alimentándose recíprocamente, no pudiendo existir la una sin la otra; son inseparables.

Se ha dicho a menudo que el liderazgo se basa en tres cualidades o condiciones básicas, 3 Ces: carácter, competencia y compromiso. A las que podríamos añadir otras 3 Ces no menos importantes: convicción, compasión y cuidado (o cura). De la presencia de todas estas notas positivas, excelsas, resulta el carisma del líder.

Como cualidades del líder destacaría las siguientes: integridad, honradez, nobleza, prudencia, magnanimidad (alma grande), altura ética, sentido del honor y del deber, responsabilidad, objetividad y mirada realista, firmeza, coherencia, valentía, fidelidad y lealtad, generosidad, gratitud, humildad, confianza, entrega y sacrificio (sacrificar su ego), vocación de servicio, saber escuchar, sentido del humor, voluntad buena y fuerte, amor a su oficio y misión, candor, mente abierta y despierta, ser exigente consigo mismo, seriedad y rigor intelectual, capacidad de comunicarse, autodominio, flexibilidad, altura de miras. En pocas palabras: capacidad para construir comunidad, para dar vida a una sólida realidad comunitaria.

En realidad, cuando uso la palabra “líder”, sin más calificativos ni aclaraciones, me refiero siempre al buen líder, el que encarna los principios, virtudes y valores del liderazgo. No merece ser llamado “líder” quien no reúna esas condiciones, quien carezca de tales cualidades, no digamos quien representa su total negación.

Lo más importante en el líder no es lo que él dice o hace, sino lo que él es. El verdadero líder dirige, influye, forma y se gana a su gente sobre todo con su ejemplo, con su estilo vital, con su manera de ser.

Hay dos tipos de mal dirigente, figuras que son la negación del liderazgo: 1) el dirigente inepto, incompetente, torpe, incapaz y mediocre, que puede hundir y arruinar cualquier empresa o proyecto; 2) el dirigente perverso, demagogo, prepotente, corrupto (intelectualmente corrupto), egolátrico y egocéntrico, narcisista, déspota y tiránico, que se sirve de los demás y del poder que detenta para sus fines y ambiciones particulares (el culto a su ego). Este último es el más peligroso: es el antilíder, el dirigente nefasto, la antítesis radical del líder ideal.

Rasgos típicos del antilíder son: cortoplacismo (incapacidad para ver y enfocar su acción a largo plazo); tacticismo (pura táctica, torpe y mezquina, carencia de visión estratégica); manipulación de la realidad (su falsificación y deformación); desprecio de la verdad (negarse a aceptar la verdad: la verdad teórica o doctrinal, la verdad histórica, la verdad de los hechos) e inclinación a mentir y engañar; obsesión con su persona (su figura, su nombre, su fama, lo que de él se dice o se piensa); decidida vocación de imponer y hacer avanzar los antivalores; irracionalidad e inmadurez (que a menudo le llevan a considerarse un genio); arbitrariedad en su manera de pensar y enfocar los problemas, en sus decisiones, en sus hábitos y actitudes. Rasgos todos ellos muy comunes hoy día entre el elemento o la clase dirigente.

– Para invertir la tendencia caótica y progresista de Occidente, las organizaciones –civiles, políticas y empresariales–, en vez de fijarse en el número, en la masa y la cantidad, ¿deberían más bien propiciar la presencia de elementos selectos, de jefes, y por tanto de la calidad?

– La primera condición para formar buenos líderes, para articular la élite dirigente que ha de llevar a cabo la restauración tradicional, es el sometimiento incondicional a la Verdad. O, lo que es lo mismo, la vinculación al Principio, la apertura y receptividad a la Sabiduría, Luz que orienta la vida. Lo que significa primacía de la contemplación, la visión, el conocimiento y la intuición intelectual, como base guiadora y sustentadora de la acción. Sólo así podrá un individuo ejercer un liderazgo auténtico, positivo, principiado, bien fundado y con sólidos principios.

El líder ha de ser liderado por la Sabiduría. Tiene que vencer a su ego y dejarse guiar por el Líder interno, el Líder infalible e invencible, que es el Espíritu, su Gran Yo, su Yo esencial, su Yo auténtico y profundo, su Yo real (regio, imperial).

Hay que tener en cuenta, por otra parte, que el liderazgo no es algo que esté exclusivamente en la cima del orden social, de una comunidad o una organización de cualquier tipo. El liderazgo se da en todos los niveles de la sociedad. El ideal del liderazgo debe estar presente, cultivarse, afirmarse y potenciarse en todas las células del organismo social. Sus valores y principios tienen que arraigar en todas y cada una de las personas que integran la comunidad (sea ésta la familia, la empresa, una organización política o cultural, un monasterio o la comunidad nacional).

Todos estamos llamados a ser líderes: líderes, para empezar y ente todo, de nosotros mismos, líderes de nuestra propia vida. Quien no sabe o no es capaz de liderarse, no podrá liderar a los demás.

Cuanto más necesitado esté un individuo de mandar, peor líder será. Cuanto mayor sea su obsesión por el poder, menos digno será de ejercerlo. El criterio a seguir ha de ser: actuar más como líderes y menos como jefes. Como afirma una experta española en estas cuestiones: “menos jefear y más liderar” (1). Jefear o hacer de jefe es dar órdenes, mandar (les guste o no a los mandados, se tenga o no verdadera autoridad moral), imponerse por la fuerza, reprender o castigar, premiar a capricho, actuar según a uno le parece. Liderar es hacer lo que se debe, ganarse a los que uno lidera, ayudarles a mejorar y superarse, tirar de ellos hacia arriba, hacer que se eleven por encima de la propia mediocridad, animarles a trabajarse y elevarse sin cesar.

Al líder le interesa menos mandar y tener poder, o ser famoso y elogiado por la propaganda y los medios de comunicación, que hacer bien su trabajo. Y su trabajo consiste en luchar y esforzarse sin cesar, con perseverancia y ánimo heroico, por mejorar sin cesar el ambiente que le rodea y crear un mundo mejor, más libre, justo, ordenado y armonioso. El ennoblecimiento de la vida, tanto propia como ajena, es el fin del liderazgo. Es su razón de ser y lo que justifica su existencia y su acción.

El líder únicamente puede liderar personas libres, nobles y responsables, comprometidas con los altos valores, que sepan actuar y vivir con dignidad; no puede, pues esto va contra su naturaleza, su vocación y misión, liderar esclavos, borregos, monigotes ni hombres-masa, seres serviles y corruptos que acabarían corrompiéndole a él.

El concepto de selección es inherente al liderazgo. El liderazgo supone una lucha permanente contra la bajeza, la mezquindad, la miseria humana (más bien subhumana o inhumana), la mediocridad, la vulgaridad y la vileza. Y la lucha contra todas estas lacras, que tiran de los seres humanos hacia abajo, hacia los negros fondos de su individualidad, implica forzosamente una selección, pues una gran mayoría no está dispuesta a comprometerse en tal lucha, permanecen indiferentes o neutrales en ella, se rinden sin combatir o, peor aún, se declaran a favor de lo que ha de ser combatido. Dicho combate va forjando por tanto una minoría selecta que es la que habrá de dirigir la restauración del orden y el retorno a la normalidad. Esa selección se producirá en todos los niveles de la sociedad.

Para el liderazgo resultan fundamentales la calidad, la excelencia, la diferenciación personal, la distinción cualitativa, la exigencia formativa. El liderazgo descansa en la nobleza y grandeza humanas, en la búsqueda de la perfección. No hay nada más contrario al ideal del liderazgo y a su buen funcionamiento que el culto a la cantidad, al número, a la masa, a las mayorías, a la muchedumbre servilmente sumisa o rebelde, así como el igualitarismo, su contrapartida inevitable: la idea hoy tan manoseada de la igualdad (sin ninguna orientación superior), la equiparación de todo por el mismo rasero, la nivelación por abajo, corolario inseparable del culto a lo cuantitativo. Todo lo cual significa el rechazo de la excelencia, el desprecio de la diferenciación cualitativa y de la autosuperación.

«La veneración democratista del rebaño colectivo, carente de virtud y de razón –sin criterio normativo, sin principios ni valores, incluso hostil a todas estas cosas–, hace imposible que surjan buenos líderes, auténticos líderes, seres guiadores, comprometidos con la Norma suprema, servidores de los altos valores de la Verdad, el Bien y la Belleza (incluyendo en esta última la Justicia)».

El líder no puede en modo alguno establecer en su orden o régimen interno, personal, una igualdad de sus múltiples impulsos y tendencias, ni tampoco de los diversos niveles que integran su persona (cuerpo, alma y espíritu; el plano físico, el anímico y el espiritual). Su Yo superior, espiritual, tiene que estar por encima del resto, ha de tener la primacía absoluta: debe vencer y someter a su yo inferior, fenoménico, psico-físico. Siempre con una directriz sólida, inspirada por la Sabiduría, y un comportamiento sabio, respetuoso y compasivo, que tenga en cuenta el puesto, la función y los legítimos derechos de las distintas partes y de los diferentes niveles de su realidad personal.

Hay que respetar ante todo la debida, lógica y natural jerarquía. Instaurar una democracia interior en la cual la emotividad o la búsqueda del placer tuvieran igual importancia que la razón y la inteligencia o, peor aún, que el Intelecto (el órgano trascendente de la pura visión espiritual), constituiría un inaceptable desorden, una auténtica subversión, que no tardaría en pagarse muy caro.

Dicho de otro modo: mi Yo regio, Yo aristocrático, Yo ario o noble, Yo-héroe, Yo-alteza o Yo-majestad, tiene que imponer la necesaria disciplina a mi yo-demos, yo-chusma o yo-plebe, mi yo anario o no-ario (oscuro, innoble), mi yo egótico, el yo que tiende a rebelarse contra la Norma, contra el Fas o el Dharma, contra todo lo noble y excelso. Tiene que sojuzgarlo, domarlo y domeñarlo, subyugarlo (colocarlo bajo el yugo que libera). Ahí no es posible ninguna igualdad, ninguna nivelación o equiparación, ninguna democracia uniformizadora y caótica.

El mejor yo del líder no puede recibir igual trato que su peor yo, como si estuvieran ambos al mismo nivel y fuera indiferente que mande uno u otro. Su Yo trascendente o Gran Yo ha de imponer su ley (la Ley o Norma a la cual él mismo está sometido y con la cual se identifica) a su pequeño yo, su yo ilusorio, raquítico, empírico, efímero y mezquino. Y lo debe hacer, como es lógico, sin recurrir a ninguna consulta democrática o plebiscitaria en su ciudad o república interior. Aunque tampoco debe hacerlo de forma dictatorial, represiva, tiránica y despótica, pues esto es contrario a lo que constituye su misma naturaleza, que es respetuosa, amable y compasiva, creadora de libertad.

Y lo mismo vale para el grupo o la sociedad que el líder dirige. Lo que es norma para sí es norma también para su comunidad, en la cual él como líder se refleja, reflejándose ésta a su vez sobre su persona. Cuando las cosas funcionan bien, hay una honda compenetración entre líder y organismo liderado.

Liderazgo es sinónimo de Libertad, la auténtica y profunda libertad, justo lo contrario de tiranía, opresión y despotismo, pues el Espíritu es esencialmente libre, no es esclavo ni puede ser esclavizado: significa en sí mismo Libertad y Liberación.

Y todo sigue igual…

Adolf Hiler
“Hablan de la libertad de prensa. En realidad, cada uno de estos periódicos tiene un amo. Y este amo es en todo caso el financiero, es decir, la codicia. Y este amo ahora dirige la imagen interior de este periódico, no el editor. "Si hoy quiere escribir algo que no sea lo que nos convenga, vuelva mañana". Ahora esta prensa, que es la canalla absolutamente sumisa y sin carácter de sus dueños, esta prensa está modelando la opinión pública. Y la opinión pública movilizada por esta prensa se vuelve a dividir en partidos. Estos partidos difieren entre sí tan poco como antes. Ya los conocen, los viejos partidos. Siempre fue uno y el mismo".

(Discurso de Adolf Hitler en el Berlin Sportpalast 1940)

Richard Baer, el último comandante de Auschwitz

Richard Baer fue el último comandante de Auschwitz entre mayo de 1944 y la evacuación del campo por los alemanes a mediados de enero de 1945.

Después de la guerra vivió en Dassendorf, en el norte de Alemania, bajo el nombre falso de Karl Egon Neumann, donde trabajó como leñador. Fue detenido el 21 de diciembre de 1960 y pronto se convirtió en el principal acusado en el juicio de Auschwitz en Frankfurt, entonces en preparación. Sin embargo, Baer nunca llegó a declarar ante el tribunal, ya que murió en su celda en junio de 1963. Después de dos años y medio en prisión preventiva, Baer, oficialmente, sufrió un ataque al corazón, tenía 51 años. Su esposa afirmó que gozaba de una excelente salud, ya que había pasado los 15 años anteriores a su captura trabajando como leñador. Los historiadores atribuyen la causa de la muerte a «causas naturales» o a «dolencias circulatorias», pero el informe de la autopsia realizada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Fráncfort del Meno afirma que «no se puede descartar la ingestión de un veneno inodoro y no corrosivo».

Según un breve artículo del periódico francés de derechas Richard Baer había negado cualquier conocimiento de las cámaras de gas homicidas durante sus interrogatorios previos al juicio y se informó que no se le pudo disuadir de su insistencia en que durante todo el tiempo que estuvo en Auschwitz, nunca había visto cámaras de gas, ni había sabido que existieran.

«Estuve en Auschwitz de Enero a Diciembre de 1944. Después de la guerra oí hablar de los supuestos asesinatos en masa de judíos y me quedé bastante sorprendido. A pesar de todos los testimonios presentados y todos los informes en los medios de comunicación, sé que nunca se cometieron tales atrocidades.

Nunca he ocultado que estuve en Auschwitz. Cuando me preguntaron por el asesinato de judíos, respondí que no sabía nada de eso. Simplemente me sorprende la rapidez con la que la población estaba dispuesta a aceptar y creer las historias sobre estos gaseamientos masivos.»

El relato del Sr. Christopherson llama la atención sobre una circunstancia muy curiosa. El único acusado que no compareció en el juicio de Auschwitz en Frankfurt en 1963 fue Richard Baer, el sucesor de Rudolf Höss como comandante de Auschwitz. Aunque se encontraba en perfecto estado de salud, murió repentinamente en la cárcel antes de que comenzara el juicio, «de forma muy misteriosa», según el periódico Deutsche Wochenzeitung (27 de julio de 1973). El repentino fallecimiento de Baer antes de prestar declaración es especialmente extraño, ya que el periódico parisino Rivarol recogió su insistencia en que «durante todo el tiempo en que gobernó Auschwitz, nunca vio ninguna cámara de gas ni creyó que tales cosas existieran», y de esta declaración nada le disuadiría.

En resumen, el relato de se suma a la creciente colección de pruebas que demuestran que el gigantesco complejo industrial de Auschwitz (que comprendía treinta instalaciones distintas y estaba dividido por la línea principal de ferrocarril Viena-Cracovia) no era más que un vasto centro de producción de guerra que, si bien es cierto que empleaba el trabajo obligatorio de los detenidos, no era, según Christopherson, un campo de «exterminio».

https://archive.md/289fP

En defensa de la Navidad

El 30 de noviembre la Comisión Europea retiraba el “dosier inclusivo” por el que se pedía no utilizar el término de “Navidad”. Las protestas y la indignación general impidieron que el proyecto prosperara y que la UE lo retirara. El dosier había sido propuesto por la comisaría de Igualdad, la socialista maltesa, Hellena Dalli, para quien felicitar la Navidad “excluye a ciudadanos europeos de otros orígenes”. Dalli, sin embargo, felicitó oficialmente la Janucá judía tres días después de presentar el proyecto contra la Navidad. Esta vez la indignación popular evitó que el proyecto prosperara pero el ataque a las tradiciones europeas ya no necesita disimulo.

Desde hace miles de años en los últimos días de diciembre se han vivido de forma especial en todas las culturas europeas. Todavía hoy, en plena época posmoderna donde todo se disuelve y se olvida, estas celebraciones siguen estando presentes.

No entraremos aquí en la forma personal en la que cada uno interpreta y siente su significado.  Para la mayoría de los europeos simboliza el nacimiento de Cristo, pero nadie puede ignorar que el Mito que se vive en estos días, se remonta al amanecer de nuestra común civilización.

No es objeto de este artículo, el hecho de que la Iglesia tardara mucho en reconocer la fecha de 25 de diciembre como la del  nacimiento de Cristo, y que esta fecha fuera precisamente la del día «Sol invictus» en Roma, o la del nacimiento de Mitra, que lo hace en una cueva y entre una mula y un buey. Su culto, el mitraísmo, era una religión de origen ario -persa muy difundida en el Imperio romano. Entre las iconografías navideñas de origen bíblico nos encontramos también a los Reyes Magos de Oriente. Oriente es la antigua Persia y Magos es un término derivado del persa “ma-gu-u-sha”,  con el que se refieren a los sacerdotes de la religión zoroástrica ario-persa. Los Reyes Magos, que en España son los que llevan lo regalos a los niños la noche del 5 al 6 de enero, son los llevan al Cristo recién nacido: Melchor le entrega oro “como rey”,  Gaspar incienso “como dios” y  Baltasar mirra “como hombre que va a morir”. Los tres reyes también simbolizan las tres edades del hombre. Hay que esperar hasta al siglo XV para ver una representación en la que Baltasar aparezca como un rey negro, la Iglesia justificó este cambio afirmando que así se simbolizaban las razas de los tres continente conocidos hasta entonces, pero la referencia alquímica: Melchor-blanco; Gaspar-rojo; Baltasar-negro es fácil de ver. Los Reyes Magos aparecen por primera vez representados en el conocido mosaico de San Apolinar el Nuevo de Rávena, datado del siglo VI, en el que son representados como persas.

En la mayoría de países de Europa, el personaje que trae los regalos a los niños está asociado históricamente a San Nicolás, pero el paralelismo iconográfico con Odín, dios barbudo y con un gran sombrero que surca el cielo montado en Sleipnir, su caballo de ocho patas la noche del 21 de diciembre, enlaza con simbolismos y deidades anteriores y ancestrales.

Sin duda el elemento iconográfico que más remite a la Navidad, es el Árbol, que en las culturas indoeuropeas es el símbolo que simboliza la unión de la Tierra y el Cielo. “El abeto de Navidad procede de las tradiciones occidentales antiguas: es una supervivencia popular del árbol sagrado Yggradsil de los países nórdicos, es el Eje de la Vida Universal, como la columna vertebral es el Eje biofísico del Hombre”, nos dice Marc de Smedt en el número de diciembre de 1974 de la revista “Le Nouvelle Observateur”. Son precisamente inmigrantes alemanes y soldados de Hesse reclutados por Jorge V durante la guerra de la Independencia,  los que llevaron el Árbol de Navidad a los Estados Unidos. En los países mediterráneos també se usan pinos y olivos, que tienen el mismo significado.

Lo que se celebra estos días es precisamente el «Nacimiento de la Luz»; también es éste el significado cristiano. El Sol re-nace desde el punto más bajo de la elíptica en el  día del solsticio de invierno, cuando  parece «pararse», para reprender -desde esa fecha-  el camino ascendente que culminará en el solsticio de verano. Así estos días se recuerda que la Luz, incluso en la más gran oscuridad –la noche de solsticio- termina saliendo siempre victoriosa. Luz que vence y da inicio, según el Hinduismo –otra religión de raíz indoeuropea- al deva-yana o “ciclo de los dioses” en contraposición al pitri-yana o “ciclo de los hombre”. En la iconografía cristiana esta luz victoriosa se representa en el niño Jesús.

Hoy esta Navidad, festividad ancestral de los pueblos europeos, tiene tres grandes enemigos, que -en el fondo- son los grandes destructores de identidades.

 –El consumismo: cíclicamente el retorno del sol y la luz sí que ha estado relacionado con la función productiva -y por tanto con el consumo-, y también con los «dones» -actualmente regalos-. De hecho, éste es el significado de las bolas que se cuelgan en los árboles de navidad y que suelen ser rojas porque míticamente son también las manzanas del Árbol de las Hespérides. Pero el consumismo es el error de tomar una parte por el todo, y reducir el profundo significado de estas fiestas únicamente a esta función (la productiva- consumista) olvidando hasta negar la función espiritual, y convirtiendo a la Navidad en una caricatura de sí misma.

El islamismo: los ataques pasados ​​del ISIS en Navidad, y las medidas de seguridad que se toman cada año en Europa ante posibles atentados musulmanes, no tiene que ver sólo con que estos días haya más congregaciones de gente por las calles, sino que están motivados por el odio intrínseco y permanente del islamismo wahabita hacia toda forma de tradición europea.

 –El pseudo-progresismo estúpido: su finalidad siempre es atacar cualquier cosa que recuerde al orden, a la belleza en la armonía, para vulgarizarlo y destruirlo. Los ejemplos se multiplican, desde las estupideces de la alcaldesa de Barcelona, ​​Ada Colau en las «cabalgata de reinas magas» de Valencia pasando por la ordinaria, lamentable y cobardemente irrespetuosa imagen de la Virgen María LGTB (un transexual con barba diseñador por Riccardo Simonetti, embajador especial frente a la UE de los derechos LGTB, o el desagradable “pesebre erótico” de una pastelería de Sevilla. Permanentes ataques de mal gusto contra cualquier forma religiosa i simbólica propia de los europeos.

Las celebraciones  navideñas, son comunes a la civilización europea, pero también propias de cada una de las culturas que la componen.  Por eso sería recomendable festejarlas de la forma más local, y más identitaria posible.

Personalmente tengo la costumbre de releer durante estas fiestas, el maravilloso libro de Charles Dickens Cuento de Navidad, donde el autor inglés plasma el espíritu todo lo que he querido transmitir en este artículo.

Feliz Navidad

Enric Ravello

Hitler y el milagro económico alemán (Segunda parte)

Fábrica de aros de pistón de Continental en Frankfurt en 1935, en una fotografía facilitada por la empresa.

“El crimen imperdonable de Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial fue el intento de separar su fuerza económica del sistema de comercio mundial y  crear su propio sistema de intercambio, del cual las finanzas mundiales no pudieron hacer dinero. «

Winston Churchill  en sus » Memories «

Según un principio similar, el comercio entre China y Turquía pronto se llevará a cabo con la exclusión del dólar estadounidense, la moneda clave para el globalismo. Merkel recibió recientemente un rechazo de los socialistas chinos cuando intentó persuadirlos para que entregaran su moneda nacional a los plutócratas de Wall Street. El Reich alemán también se mantuvo firme con la independencia de la moneda interna alemana en el momento del patrón oro. Porque había prevalecido una visión económica completamente diferente en Alemania, en la que el oro no representaba un factor de valor en absoluto. La política económica alemana reconoció que  solo el trabajo crea valor , pero no el oro. El oro de Alemania era la mano de obra y con aquel «oro» la Alemania libre derrotó a todas las naciones del mundo . El pueblo alemán desde entonces asoció la economía únicamente con el término trabajo. Por lo tanto, en última instancia, la competencia y la capacidad del trabajador alemán, los ingenieros, los líderes empresariales y los organizadores económicos de Alemania aseguraron la moneda interna del estado del pueblo alemán: el Reichsmark.

Le damos a los bancos el privilegio de imprimir dinero para pedir prestado y cobrar intereses ¿Tan estúpidos somos?

El instrumento de política financiera para crear dinero para impulsar la actividad económica de acuerdo con el principio político «el trabajo es el valor monetario » se convirtió en bonos Mefo*. (Metallforschungsges. Mb H.) aportando la cantidad de 5.5 mil millones de marcos, como complemento a la cantidad de dinero en circulación. Hasta 1933 estuvo en vigor la estipulación estranguladora del dictado de Versalles, que limitaba la cantidad de dinero en circulación a 4.500 millones. Estas letras de cambio estaban cubiertas principalmente por grandes industrias alemanas como Siemens, AEG, Krupp, Thyssen, etc., de tal manera que sus activos industriales representaban la seguridad de este dinero recién creado. Esto hizo posible crear dinero por valor de 10 mil millones de marcos, que era unos de los requisitos para estimular la economía como medio de intercambio trabajo por trabajo. A partir de entonces se pudieron aceptar contratos de construcción de  edificios, zonas residencialescarreteras  y la modernización de la  agricultura. No nos dejemos engañar por la propaganda de que el  armamento en Alemania había sacado a los desempleados de las calles. MENTIRA! Actualmente, en la RFA se invierten miles y miles de millones en armamento, incluso para armas de ataque nuclear, que se regalan (parcialmente) a los estados en zonas de guerra y crisis; pero no hay impulso económico ni pleno empleo.

En el diseño económico, las fuerzas impulsoras de la libre empresa con sus  ideas innovadoras  y otros  trabajos intelectuales se utilizaron  en beneficio de la economía alemana. El nuevo estado se opuso a todo igualitarismo. Cuando alguien prestaba un servicio excepcional a la comunidad era recompensado económicamente. Sin embargo, las ganancias y los dividendos se limitaron como un elemento socialista de la política. Por ejemplo, los beneficios de la industria de armamento, que en los países democráticos recibían entre el 70 y el 160% del capital invertido en dividendos, se toleraban a un máximo del 6% en Alemania. De este 6% la mitad tuvo que pagarse a la comunidad en forma de impuestos. Pero el gran industrial no podía disponer libremente de la fortuna ganada por el pueblo, ni siquiera de su otra mitad. Se esperaba que el (pueblo) personalmente lo reinvirtiera con sensatez para la comunidad nacional alemana. 

Los honorarios de los miembros del consejo de supervisión también se trataron de forma correspondientemente restrictiva. A los diputados del Reichstag se les permitió, a diferencia de los días de la «República de Weimar» no ocupar puestos directivos a menos que estén completamente  exentos de cargos . Con el soborno a los miembros de la junta supervisora, se acabó con el sistema económico del nacionalsocialismo.

*Los bonos Mefo fueron ideados por el entonces presidente del Reichsbank Hjalmar Schacht, y se empezaron a emitir en julio de 1933 con un capital inicial de un millón de Reichsmarks. Estos bonos se utilizaron principalmente para encubrir el endeudamiento llevado a cabo por el Tercer Reich para financiar su programa de rearme; aunque también sirvieron para la creación de empleo.

FIN

Hitler y el milagro económico alemán (Primera parte)

Hitler realizó lo que se llaman «milagros» durante la época nacionalsocialista: Creó el estado del pueblo, aseguró el pleno empleo y dio riqueza a todos. El mundo contuvo la respiración, la guerra tenía que venir para destruir este desacato al mundo financiero mundial. La expresión «milagro económico» se acuñó entonces y no después de la guerra y ocurrió porque ya no se atendía a los banqueros internacionales, sino a la gente, y porque el país se liberó de la corrupción. Además no había un vínculo de partido, pero las mejores acciones llegaron a los lugares correctos, para el beneficio de la gente y el desespero de Wall Street.

Cuando el presidente del Reich Paul von Hindenburg, después de varios gabinetes de gobierno autoritarios, volvió a la costumbre constitucional el 30 de enero de 1933 de nombrar al ganador de las elecciones como canciller del Reich, Alemania estaba destrozada . La gente se encontraba al borde del colapso, había alrededor de 13.5 millones de desempleados y trabajadores a corto plazo, la economía estaba a punto de disolverse, la agricultura estaba a punto de arruinarse, el comercio estaba estancado, y el transporte marítimo estaba paralizado. En el asombrosamente corto período de tiempo hasta 1935, se superó el problema del desempleo y hubo casi pleno empleo. El supuesto demócrata Roosevelt, que también llegó al poder en 1933, no había logrado nada comparable, ni siquiera en lo más mínimo, a pesar de unas condiciones considerablemente mejores. La economía de Estados Unidos solo estuvo en auge después de la política de guerra de Roosevelt a partir de 1941.

Los gastos alemanes en armamento solo se expandieron timidamente en 1935 como resultado de la negativa de la Liga de Naciones a cumplir con su obligación firmado en el dictado de Versalles. En contraste, en solo seis años de reconstrucción pacífica, de 1933 a 1938, Alemania creó un estado de bienestar que el mundo envidiaba y envidia. La idea básica era que la economía era para las personas y el capital para la economía. Hoy ocurre lo contrario: el pueblo (incluidos los inmigrantes extranjeros), está para la economía y la economía está ahí para el capital.

Existe una diferencia entre las categorías «capital» y «economía». Esta diferencia fué desarrollada por el Volksgeist (Espíritu nacional alemán). El nieto del rabino, Karl Marx, fue instruido por la Alliance Israélite Universelle en París, dirigida por Isaak Adolphe Crémieux (perteneciente a la primera Federación Judía Mundial, por así decirlo) para difuminar esta distinción con el fin de incitar a los trabajadores conta las empresas que vivían de los préstamos de dinero. Marx oculta el hecho de que el empresario tiene que pedir dinero prestado al banco como crédito, contra intereses. El «capitalista» no es, por tanto, el empresario que proporciona al trabajador su sustento mediante un empleo, sino el «Bangster» que le presta dinero quien se limita a utilizar el capital a prestar mediante la concesión de crédito (capital cuyo valor no viene dado por la existencia de unas reservas que lo respalden, sino por la confianza que inspira en su emisor). Aquí los conceptos difieren entre la concepción económica de esa época en Alemania y el bolchevismo. El empleado de Siemens, por ejemplo, no fue explotado por Siemens, sino por Rothschild, de no ser así la empresa Siemens no hubiera perdurado hasta hoy. Hoy, en Alemania subyugada por el globalismo, su sustento sería destruido porque Siemens ahora produce en todo el mundo, pero no en Berlin.

La ganancia de capital financiero internacional organizado a través de préstamos de dinero se hizo cumplir en todo el mundo con la ayuda del patrón oro de las monedas de la época. Las transacciones comerciales con otros estados  solo podrían financiarse renunciando al oro o mediante préstamos que devengan intereses. Alemania se retiró de esta dictadura financiera después de 1933, con el resultado de que solo las transacciones de trueque , es decir , bienes por bienes, eran posibles en el comercio internacional  . Por ejemplo,  locomotoras alemanas contra carne argentina. Los créditos comerciales ya no eran necesarios para ello. Con esto y también con la eliminación de la deuda nacional, se perdió capital crediticio en forma de apropiaciones privadas de millas y millas de millones de intereses. La “capital creativa” había triunfado en Alemania. It por eso que Alemania fue declarada la guerra el 3 de septiembre de 1939 por Inglaterra y el 4 de septiembre de 1939 por Francia en nombre de la «Capital Raffender».

La ganancia de capital financiero internacional organizado a través de préstamos de dinero se hizo cumplir en todo el mundo con la ayuda del patrón oro de las monedas de la época. Las transacciones comerciales con otros estados  solo podrían financiarse renunciando al oro o mediante préstamos que devengasen intereses. Alemania se retiró de esta dictadura financiera después de 1933, con el resultado de que solo las transacciones de trueque, es decir, bienes por bienes, eran posibles en el comercio internacional. Por ejemplo, locomotoras alemanas por carne argentina. Los créditos comerciales ya no eran necesarios. Con esto, y también con la eliminación de la deuda nacional, se perdió capital crediticio en forma de apropiaciones privadas de miles y miles de millones de intereses. El “capital creativo” había triunfado en Alemania y por esa razón se declaró la guerra a Alemania fue el 3 de septiembre de 1939, por Inglaterra, y el 4 de septiembre de 1939 por Francia.

FIN DE LA PRIMERA PARTE DE DOS