Los mal llamados “delitos de odio”

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Detalle de una pancarta con la leyenda “Refugees Welcome” -“Refugiados, bienvenidos”, colocada en la fachada del Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid.

Siempre se había dicho que el pensamiento no delinque. A efectos penales solo deben contar las acciones que causan daño. Pero ahora se nos ha colado la extraña doctrina de que uno puede ser condenado por sentir odio hacia una persona o idea. Aquí viene lo bueno, pues no se trata de odio a cualquier persona o idea, sino solo las que no se consideran progresistas. Donosa parcialidad, enemiga del Derecho, pero es la que se impone como legítima. Por ejemplo, el machismo, la xenofobia o la llamada homofobia (rechazo de los homosexuales) son consideradas ideas punibles por parte de la izquierda. Me adelanto a precisar que también acepta esa aberrante doctrina una buena parte de la derecha, ahora tan acomplejada.

Si uno se atreve a enfrentarse dialécticamente contra ciertas prácticas del islamismo, eso es incitación al odio. Por ejemplo, la costumbre de la ablación del clítoris. Sin embargo, si uno ridiculiza las imágenes o las tradiciones católicas, tal conducta se considera plausible por los sectores dominantes de la opinión. Aun en la catolicísima COPE he oído (ahora dicen “escuchado”) que la historia del bautismo de Jesús en el río Jordán es una “leyenda”. Muchísimo más grave es que una drag queen (un maricón exhibicionista y grosero) se apreste a dar clases de Religión en un colegio, además de posar como Jesucristo en la cruz. Una conducta así me parece que sería odio con recochineo, pero socialmente se ve con cierta simpatía, o por lo menos originalidad, en aras de la dichosa libertad de expresión.

Aun así, entiendo que el odio sin más no debe ser objeto de sanción penal; bastaría con que la sanción fuera por parte de la sociedad. Es más, sostengo que en la España actual aflora el odio por todas partes, quizá como consecuencia de unas malas relaciones sociales. El odio se asocia normalmente al rencor y a la envidia. Son los hilos con los que se ha tejido durante siglos el tapiz español. Defínase uno como progresista o equivalente y ya son odiosos y odiadores todos los demás, vulgarmente los “fachas”.

Parece fácil tachar de xenófobo (desprecia a los extranjeros pobres) a Donald Trump por su extravagante idea del muro a lo largo del Río Grande. Pero ¿no son más o menos equivalentes otros muros, como las vallas de Ceuta y Melilla o las trabas que ponen los ingleses a los extranjeros que quieren trabajar en su país? El Ayuntamiento progresista de Madrid hace alarde del welcome refugees en la pancarta que ostenta la fachada del palacio de Cibeles. Pero ¿cuántos inmigrantes extranjeros trabajan en ese palacio, excluidos los empleados de la limpieza? Me gustaría que la alcaldesa proporcionara esa estadística. No debe de ser difícil de computarla.

Es fácil ver la paja del odio en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Lo grave es que con esa doctrina del odio como materia penal retrocedemos a los tiempos de la Inquisición o aún peores. Convendría que los eminentes juristas arrojaran alguna luz sobre tal retorcimiento de nuestro Derecho. Más que las leyes, debe preocupar la mentalidad prevalente sobre el particular, que a mí me parece sencillamente degenerada.

Amando de Miguel

http://www.alertadigital.com/2017/06/16/los-mal-llamados-delitos-de-odio/

¡¡A las Misiones!!

Carta de un cura de a pie a los obispos españoles

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Reverendísimos Sres. Obispos de Cataluña:
La Nota del 11 de mayo firmada por todos ustedes me ha dejado sumido en la más absoluta perplejidad y tristeza. Afirman sin embozo que se sienten herederos de la larga tradición de nuestros predecesores, que les llevó a afirmar la realidad nacional de Cataluña, y al mismo tiempo nos sentimos urgidos a reclamar de todos los ciudadanos el espíritu de pacto y de entendimiento que conforma nuestro talante más característico. Seguidamente, para que no haya lugar a dudas, vuelven a insistir: Por eso creemos humildemente que conviene que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán, para que sea estimada y valorada susingularidad nacional, especialmente su lengua propia y su cultura, y que se promueva realmente todo lo que lleva un crecimiento y un progreso al conjunto de la sociedad, sobre todo en el campo de la sanidad, laenseñanza, los servicios sociales y las infraestructuras.

 Perplejidad y tristeza, sí. Porque durante meses se me ha conminado a evitar cualquier connotación, en mis palabras y actuaciones, que pudiese ser interpretada como un posicionamiento a favor de la unidad de España, que forma parte de las legítimas aspiraciones de la mitad del pueblo catalán; porque se me indicó que cualquier manifestación pública en ese sentido podía provocar crispación y división entre los fieles católicos que viven en Cataluña. Por tanto, que la procesión con el Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios en Hospitalet estaba fuera de lugar; que la Santa Misa celebrada por los difuntos en acto de servicio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no era de mi competencia; que la atención pastoral prestada a los nonagenarios socios de la Hermandad de la División Azul y el posterior acto académico eran una provocación en toda regla; y que la manifestación contra la cristianofobia y por la libertad de culto y de expresión en la Plaza de San Jaime -con la imagen de Cristo crucificado- no era conveniente que estuviera acompañada por ningún sacerdote porque producía crispación social.

 
 
Me siento profundamente engañado por unas palabras que llegué a considerar hasta sinceras por el empeño que se ponía en hacérmelas comprender casi al precio de parecer tonto. Y referidas en cualquier caso a actuaciones meramente evocativas, sin una directa operatividad política y social. Capítulo aparte merecen los posicionamientos y actuaciones de algunos obispos ante mi participación en las manifestaciones mensuales contra el aborto en el Hospital de San Pablo, intentando desactivarlas a causa de la incomodidad que les generan.
Perplejidad y tristeza, sí. Porque ustedes, señores Obispos, se han posicionado públicamente a través de su Notaafirmando la realidad nacional de Cataluña, concepto no pastoral sino político, no fermento de unidad, sino de discordia. Porque consideran legítimas y ahora legitimadas por ustedes, las  aspiraciones de menos de la mitad de los catalanes (aunque por bastante más de la mitad del poder político y eclesiástico) a estimar y valorar unasingularidad nacional fabricada hace cien años por Prat de la Riba y las Bases de Manresa. Aspiraciones ahora concretadas en el empeño de esos poderes por un referéndum para consumar la destrucción de una unidad que ha durado siglos. Unidad no sólo de España, sino también de Cataluña, en la que el autodenominado “pueblo catalán” pretende someter a los que tan atinadamente llamó Candel “els altres catalans”. De momento, mediante un referéndum que los enfrente y los confronte.

Ustedes, Sres. Obispos ¿se sienten herederos de la larga tradición de sus predecesores que les llevó a afirmar la realidad nacional de Cataluña? Pues yo también me siento heredero, junto con esa otra mitad de catalanes silenciados también por la Iglesia, de una tradición muchísimo más larga y más catalana que la suya.

Me siento heredero de aquellos que en las Navas de Tolosa unieron las fuerzas de toda la España cristiana -Asturias, Castilla y León, Navarra y Aragón- para defender la libertad de profesar la fe verdadera frente a la intolerancia sanguinaria del Islam. Me siento heredero de aquellos sacerdotes y obispos que enviados por Isabel y Fernando al Nuevo Mundo, evangelizaron las Américas y confirieron la dignidad de hijos de Dios a hombres y mujeres de otras razas que se convirtieron por la fe no en esclavos, sino en súbditos libres de su Madre Patria, iguales en derechos a los demás españoles.

Me siento heredero del Somatén de Sampedor que se levantó con el timbaler del Bruch el dos de mayo de 1808 para defender una patria española que, invadida por los ejércitos de la atea Ilustración francesa, amenazaba con destruir la fe de una nación constituida sobre ella. Me siento heredero también de Mossén José Palau, Sacristán mayor de Nuestra Señora de Belén, bárbaramente mutilado y quemado vivo en su iglesia cuando la multitud anarquizada arrasó con todos los templos de Barcelona el 19 de julio de 1936,  y arrebató la vida de cientos de sacerdotes y religiosos, a los que siguieron luego varios miles bajo el mandato de Companys. Me siento heredero de aquellos catalanes que bajo la advocación de la ahora profanada Virgen de Montserrat, levantaron la bandera de la Tradición catalana y regaron con su sangre los campos de España, muriendo por Dios y por su Rey católico. Soy heredero de aquellos hombres y mujeres honrados que prefirieron permanecer fuera, vigilantes, a cielo raso, antes que participar en los restos desabridos de un banquete sucio. Me siento heredero de aquellos quese jugaron la vida para sacar a la luz las catacumbas de Cataluña, y para dar testimonio de la Fe de Cristo en sus calles y en sus plazas; y de aquellos que murieron en un sucio paredón de cara a la madrugada con la mirada puesta en su Dios y en su Patria. 

Con el mismo derecho que ustedes se declaran “herederos” de los unos, me declaro yo heredero de estos otros como catalán que soy. Con el mismo derecho con que ustedes toman una opción tremendamente discutible, yo tomo la contraria y lo hago también públicamente desde mi conciencia de sacerdote y de cristiano, de la cual ni siquiera la Iglesia puede juzgar. Soy heredero de una tradición que me ha hecho, por la gracia de Dios, ser lo que soy. ¿Ustedes obran en conciencia? Yo también. No les juzgo, no me juzguen ustedes a mí. Dios ya lo hará con todos. Pero ese “pueblo catalán” que está en el poder y aspira a ver reconocida su singularidad nacional, no deja de ser una elucubración hegeliana al servicio de ese poder absoluto e intolerante, no sólo político, sino también moral (desde la perspectiva católica, inmoral) que en Cataluña impide toda discrepancia, hasta la de los obispos. Pero insisten en que se ha de dialogar con ellos. ¿Sobre qué? ¿Sobre el calendario de imposición de la corrupción moral?

Ustedes, Sres. Obispos, mantienen impertérrito el ademán ante la “Constitución” inmoral y anticatólicadel nuevoEstado Catalán que parecen aceptar de buena gana, con la única condición de un pacto y unentendimiento que saben que no llegará nunca por la absoluta incompatibilidad de principios y por el carácter rabiosamente totalitario de ese poder. ¿Debemos entonces aceptar que se abra el camino a todos los sacerdotes, religiosos y religiosas de sus diócesis para que se pongan al servicio incondicional del nuevo Estado inmoral y tiránico que se quiere refrendar contra la mitad del pueblo catalán y contra el resto de España? Me duele profundamente que en su nota conjunta, los obispos de Cataluña no hablen del Pueblo de Dios (que es el que la Iglesia nos confió), sino sólo del pueblo de Cataluña (el medio pueblo de Cataluña que tiene el poder y por el que parecen apostar) elevándolo así a categoría teológica; me duele que no se nombre en ningún momento ni aCristo ni a su Iglesia y se prescinda del anticristianismo radical de ese “pueblo de Cataluña” que ha profanado ya los símbolos más sagrados de nuestra fe. 

Y resulta sorprendente, Sres. Obispos, que apuesten ustedes por una Cataluña cuyos servicios sociales, tan fuertemente anclados en el progreso que ustedes desean, ofrecen niños en adopción al Lobby LGTB; que apuesten por una sanidad que cultiva el aborto, la eutanasia y la experimentación con embriones humanos; y por una enseñanza que adoctrina ya hoy en ideología de género y en plurisexualidad desde la educación primaria. De momento, han conseguido ostentar la tasa más alta de abortos -también en hospitales participados por la Iglesia- pagados con dinero público por la Generalitat. Este progreso que ustedes, señores obispos, desean que se promueva, se cimienta en la nueva Cataluña sobre la más deplorable corrupción moral: contra la que ustedes evitan toda crítica; y se quedan en la calderilla de la corrupción económica. ¿De Cataluña? No, del “conjunto del Estado”: que para eso pertenecen a la Conferencia Episcopal Española. La calurosa felicitación de Carles Puigdemont no se hizo esperar.

Podría haber desahogado mi tristeza y perplejidad en cualquier tertulia de sobremesa en una recóndita casa parroquial. Prefiero hacerlo así, públicamente, como ustedes lo han hecho y con la lealtad de aquel que no puede ni debe esconderse, pues no ha dicho nada ni contra la doctrina ni contra la moral cristiana. Sólo he roto el bozal del pensamiento único y he entrado en la arena del ruedo por la puerta que ustedes mismos me han abierto.

Si defienden la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en la dignidad inalienable de los pueblos y de las personas, espero que respeten también la mía y de tantos otros, pues ustedes ya se han posicionado con la suya; y que no reduzcan al silencio a los discrepantes, con el argumento de autoridad de laobediencia debida.

Ya sé que la discrepancia contra el pensamiento único se castiga severamente. Ya han visto cómo han reaccionado contra el autobús discrepante. Estoy dispuesto a pagar el precio con que se castiga ésta. La defensa de la verdad tiene un precio, ya muy alto en esta sociedad que galopa hacia el totalitarismo. En la refriega en que estamos, es difícil evitar el fuego enemigo, tan fanático. Por eso daré gracias a Dios si consigo esquivar el fuego amigo. Y me aplico el cuento del cartel de esos reivindicadores del derecho a decidir (sólo lo que el poder decida que podemos decidir):Procura que tu prudencia no se convierta en traición. En mi caso, traición al Evangelio, a la Iglesia y al Pueblo de Dios.

 
Custodio Ballester Bielsa, pbro.
Cura párroco de la Inmaculada Concepción de Hospitalet de Llobregat

 

Manifiesto: “Esquerra Republicana, vergonya catalana”

Manifiesto leído en la concentración ante la sede central de ERC, viernes 9 de junio de 2017

Si algo caracteriza estos tiempos es la capacidad de crear desmemorias colectivas bajo el amparo de leyes mal llamadas de “Memoria Histórica”. Esquerra Republicana de Cataluña se postula como el próximo partido que liderará la independencia de Cataluña. Y ello pretende hacerlo bajo una áurea de pureza democrática de la cual carece, como demuestra su larga historia golpista y sanguinaria.

Por eso hoy queremos denunciar ante esta su sede mal llamada “nacional”, la verdadera ralea de este partido plagado de personajes incoherentes, golpistas, algunos siniestros, otros racistas y –sin ningún reparo a decirlo- muchos con las manos teñidas de sangre, de mucha sangre.

El president de la Generalitat Francesc Macià amb altres autoritats, en una estada a l'Hotel Sant Roc de Solsona el juny de 1931.
El presidente de la Generalitat  Francesc Macià con otras autoridades, en el Hotel Sant Roc de Solsona en junio de 1931.

Esquerra Republicana de Cataluña, inició su andadura en 1931. Su líder Francesc Macià había sido un ex militar españolísimo y monárquico. Pero con los años albergó un resentimiento hacia España, transformándose en independentista. Cometió delito de Lesa Patria cuando, en 1926, intentó una “invasión” a España desde Prats de Molló, auspiciada por la masonería y espías de la Italia fascista. No dudó en pedir ayuda a la Unión Soviética para deshacer nuestra Patria. Macià fundó el Esta Català que sería uno de los partidos fundadores de ERC. Este partido contó con destacados dirigentes como Josep Dencàs, conocido como el “Duce catalán” por sus simpatías con el fascismo italiano. De hecho, las juventudes del Estat Català y de ERC, las denominadas JERC, fueron conocidas popularmente como el “Fascio de Macià”.

Tras las elecciones municipales de 1931, Lluís Companys antiguo lerruxista, españolista y anticatalanista, reconvertido en separatista, ocupó ilegalmente el Ayuntamiento de Barcelona y preparó la proclamación ilegal y golpista de la República Catalana. A él se sumó Macià atentando contra la legalidad republicana.

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Lluis Companys

Aprovechando un nuevo golpe de Estado, protagonizado en forma de insurrección por el PSOE en Asturias, Companys intentó otro Golpe de Estado en octubre de 1934. Aprovechando la debilidad de las instituciones republicanas proclamó nuevamente la República Catalana. Tras su fracaso, acusó a sus colaboradores más inmediatos como Josep Dencàs o los hermanos Badía. Estos últimos morirían asesinados en abril de 1936, de manos de anarquistas, con el visto bueno de Companys, pues guardaba una especial inquina hacia Miguel Badía con el que se había disputado la misma mujer: Carmen Ballester. Así es la historia.

Tras su intento de Golpe de Estado, Companys fue condenado a muerte por las autoridades republicanas. No obstante la pena fue conmutada por intercesión de muchos catalanes derechistas, monárquicos e incluso eclesiásticos como el futuro obispo mártir Don Manuel Irurita. Así salvó la vida, aunque él no sería tan generoso en 1936.

En julio del 36, Companys abandonó a buena parte de sus compañeros catalanistas, pactando con las fuerzas anarquistas para conservar el poder. En los sangrientos “escamots”, o “Milicias antifascistas”, colaboraron tanto anarquistas como miembros de ERC. Bajo la responsabilidad del gobierno de Companys su responsabilidad, entre 1936 y 1939 murieron asesinados en Cataluña casi 8.500 catalanes, que ahora nos quieren hacer olvidar.

Incluso Companys persiguió y maniobró contra aquellos catalanistas que se le oponían. Los anarquistas a sus órdenes llegaron a matar a más de 70 militantes de ERC que no simpatizaban con Companys. Muchos más tuvieron de huir de esa Cataluña regada con sangre por obra y gracia de Companys.

Pero no bastó esta traición a los suyos, sino que en cuanto pudo, se desprendió de sus viejos aliados los anarquistas y los entregó a las terribles garras de los estalinistas, sus nuevos aliados en mayo de 1937. En Cataluña fueron depurados trostkistas, anarquistas e incluso brigadistas internacionales, tan idolatrados hoy en día.

También bajo su responsabilidad funcionaron 46 checas del terror tan sólo en la ciudad de Barcelona y centenares de centros semejantes en toda Cataluña. Igualmente existieron campos de concentración, ahora llamados de trabajo, que han querido borrar de la “Memoria histórica”.

La Cataluña que gobernó Companys durante esos tres fatídicos años se puede resumir en estas palabras: sangre, terror, robos indiscriminados, abusos, traiciones, hambre, desolación y frustración. ¿Cómo explicar que miles y miles de catalanes recibieran con los brazos abiertos a las tropas nacionales como auténticos libertadores? Tampoco nadie nos dice que el idolatrado Companys, acabó sus días antes de ser fusilado, arrepentido, confesado y comulgado en el seno de la Iglesia católica.

Tras la Guerra Civil, ERC fue una sombra de sí misma. Mientras que comunistas y anarquistas, los famosos maquis, intentaban en vano prolongar un conflicto ya finiquitado, los pequeñoburgueses de ERC vivían de ensoñaciones en el exilio. El catalanismo hegemónico que ostentaba ERC había perdido todo su prestigio y sólo pudo sobrevivir durante el franquismo al amparo de sacristías y conventos.

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Heribert Barrera

Durante el franquismo, ERC escenificó un ridículo simulacro de resistencia interior. En 1952 Heribert Barrera, regresaba del exilio y asumió la tarea de reorganizar ERC en la clandestinidad. Su espíritu de resistencia y clandestinidad fue tal que podía pasearse tranquilamente por Cataluña, llegando a ser Profesor de Química inorgánica en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), con la permisión de las autoridades franquistas, ¡menuda resistencia!

Al llegar la Democracia, ERC era un partido envejecido e inactivo. Tras las primeras elecciones autonómicas consiguió un pobre resultado: 14 diputados. Ello permitió a Heribert Barrera investir a un banquero catalanista y burgués llamado Jordi Pujol. Así empezaba el drama de la actual Cataluña.

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Jordi Pujol

ERC estuvo en vías de extinción, llegando a tener sólo tres diputats. Sólo sobrevivió por los apoyos constantes de CiU que le prestaba oxígeno bajo forma de cargos y dinero para que pudiera pagar sus campañas. Si no hubiera sido por la burguesía catalanista hoy ERC se habría extinguido. CiU también subvencionó a grupos radicales como La Crida, dirigida entonces por un joven Ángel Colom. Cuando ERC ya languidecía fue tomada al asalto y con manejos antidemocráticos por los jóvenes de La Crida, manipulando asambleas y votaciones. Àngel Colom fue el encargado de abrir las puertas al partido a exterroristas de Terra Lliure. Muchos ocuparon altos cargos en ERC y luego han aparecido sus nombres en la Asamblea Nacional de Cataluña.

Asalto a la sede de Acción Social de Cádiz tras la conferencia de Pedro Varela.

Varios grupos, colectivos y partidos políticos ya calentaron el ambiente al enterarse de que Pedro Varela iba a pronunciar una conferencia en San Fernando de Cádiz. El último en denunciar este acto fue José Ignacio García, coordinador del equipo provincial de Podemos, exponiendo como motivo que “esta persona (por Pedro Varela) ha sido condenada en varias ocasiones por, entre otras razones, enaltecer y difundir la obra de Hitler o justificar ideas genocidas (?)». Flaca, vulgar y sobada excusa ya que la conferencia no tocaba ese tema (ni ganas) sino el del presente y futuro de Europa.

Además este señor de reducida  cultura asegura que Acción Social Cádiz es un «colectivo fascista (no se ha enterado de que el fascismo murió con Mussolini) que fomenta la xenofobia con recogidas de alimentos sólo para españoles o concentraciones contra la llegada de refugiados, a los que acusan de terroristas». , sosteniendo que «no se puede tolerar ningún acto que tenga como objetivo fomentar el racismo y promover el odio».

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Aspecto de la sede de Acción Social de Cádiz tras el apedreamiento. En el centro la “firma” de los asaltantes: “Antifa Solidari.. Cádiz” y “Antifa Squad” osan dejar su marca de odio porque saben de su impunidad.  Apañamos a los refugiados que se dejen “amparar” por semejantes tipos.(Otra llamada al Sr. Fiscal Miguel Ángel Aguilar para que actue contra los asaltantes, mirando a la izquierda.)

Ante la propagación de carteles y llamamientos, a las ocho de esta mañana (para eso si madrugan esta gente) la sede de Acción Social de Cádiz fue apedreada y por los bárbaros de siempre amparados por la inactividad de las autoridades locales como sucedió varias veces contra la indefensa Librería Europa y varios locales más en el resto de España.

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Este es el grupo que, en la Plaza del Rey de San Fernando de Cádiz, se manifestó de forma pacifica contra el acto de Acción Social de Cádiz, desconocedores esperamos, del ataque del día posterior a cargo de otros grupos afines.
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Pedro Varela durante su conferencia en San Fernando de Cádiz, la cual se celebró con toda normalidad, y que la semana que viene publicaremos en este blog.

Sembradores de odio

Dolores Ibárruri, la Pasionaria, durante su discurso celebrado en el campo de Mestalla el 23 de agosto de 1936
Dolores Ibárruri, la Pasionaria, durante su discurso celebrado en el campo de Mestalla el 23 de agosto de 1936.

Hace veinte años conocí a un francés, ya entrado en la cincuentena e hijo de republicanos españoles exiliados, con quien tuve frecuentes conversaciones sobre la Guerra Civil, epicentro de su interés por la historia de España por evidentes motivos paternales. De previsible formación izquierdista, se aferraba al esquema habitual de una república democrática asaltada por la barbarie fascista. Además, para un nacido en Francia, la república representaba, lógicamente, el orden, la ley, el ejército, la patria, la grandeur, por lo que mis intentos por explicarle que a la Segunda República española le faltó todo eso y le sobró revolución, caos, crimen y disgregación nacional se estrellaron una y otra vez contra los prejuicios mamados desde su republicana cuna.

Hasta que un día algún conocido, igualmente izquierdista pero en versión hispánica, le prestó unos viejos volúmenes encuadernados de El Socialista y Renovación, órganos del PSOE y de las Juventudes Socialistas. Aquel fue su camino de Damasco, pues pudo tocar con sus manos y comprobar con sus ojos, en la fuente original, la zafiedad ideológica, la verborrea furiosa, la violencia, los insultos, las amenazas, el odio desatado en que consistía la izquierda española de hace ochenta años. Y comprendió de golpe que aquello no tenía nada que ver con el republicanismo francés y que servidor no debía de andar muy desencaminado cuando intentaba explicarle que la Segunda República española no había sido otra cosa que una revolución bolchevique fracasada.

La interpretación marxista de aquel régimen consiste en justificar la radicalización de los partidos de izquierda porque las circunstancias sociales de la España de aquellos días eran de una pobreza, una desigualdad y una opresión inaguantables. Todo ello habría llevado a los izquierdistas a procurar la liberación de los parias de la tierra y a los marqueses, obispos y fascistas a pedir socorro a los militares para reinstaurar la opresión.

Pero los hechos desmienten el esquema marxista: España no era, ni mucho menos, el país más pobre de Europa; aquella época no fue, ni de lejos, la de mayor pobreza de la historia de España; la desigualdad social en España no se alejaba mucho de la existente en muchos otros países europeos; los españoles, salvo algunas excepciones en las zonas rurales de las provincias del sur, no sufrían de ninguna opresión equiparable, por ejemplo, a la sufrida por el campesinado ruso en los años inmediatos a 1917; y el sistema político español anterior a 1931, aun con todos sus defectos, no destacó, entre los demás países europeos, ni por su injusticia ni por su carácter liberticida. Por no hablar del resto del mundo, evidentemente, a años luz de Europa.

Y sin embargo, España, entre desórdenes, injusticias, desmanes, atentados, huelgas, revoluciones y crímenes políticos, acabó desembocando en el caos que prendió la chispa de la guerra civil. ¿Por qué no sucedió en otros países europeos o incluso en otros países de otros continentes? En primer lugar, no es cierto que no sucediera en otros países, pues a punto de sucumbir a la revolución comunista, como prolongación de la rusa, estuvieron Alemania, Finlandia y Hungría, y todos ellos acabaron resolviéndolo a tiros al precio de muchos miles de muertos.

Lo que sí es cierto es que España fue el único país europeo que siguió aquel mismo camino dos décadas después de la gran revolución bolchevique de 1917. Y el motivo fue la inaudita violencia, de palabra y obra, de unos dirigentes izquierdistas que no se cansaron de sembrar el odio, de apelar a la violencia, de predicar venganzas, de organizar revoluciones, de anunciar exterminios, de promover asesinatos, de desear guerras civiles. Eso sí, una vez derramada la gasolina y prendida la mecha, todos ellos, sin excepción, pusieron pies en polvorosa y traspasaron a los españoles las consecuencias de su incendio. Es fácil constatarlo: échese un vistazo a la prensa izquierdista de la época y compárese con lo que se publicaba en la derechista. No hay mejor método para comprender lo que sucedió en 1936, ese 1936 que la izquierda de hoy, sobre todo desde el infausto ZP, ansía resucitar ante la bobalicona parálisis de los gobernantes supuestamente derechistas.

Pero aquél no fue el único caso de siembra de odio en la historia reciente de España. ¿Por qué surgió el terrorismo etarra? ¿Porque las muy industrializadas y prósperas provincias vascas sufrían un paro inaguantable, a diferencia del resto de España, donde todo el mundo trabajaba? ¿Porque los muy acomodados vascos se morían de hambre, a diferencia del resto de España, donde todos reventaban de colesterol? ¿Porque sufrían una opresión política inhumana, a diferencia del resto de España, donde disfrutaban de un régimen político distinto? No, el motivo fue que muchos vascos prestaron oídos a quienes, siguiendo la estela de aquel gran mentecato de Sabino Arana, se inventaron soberanías originarias, invasiones visigóticas, hidalguías universales, invasiones castellanas, fueros inmemoriales, invasiones españolas, paraísos democráticos, invasiones franquistas y mil patrañas más. Y como los creadores de esas patrañas exigían odio mortal al eterno enemigo español, muchos ignorantes fanáticos les hicieron caso y empezaron a asesinar.

Lo mismo ha sucedido en Cataluña, la acaudalada Cataluña, la próspera Cataluña, la protegida locomotora industrial de España, la mimada por el desarrollismo franquista, la privilegiada por el régimen del 78. Pues desde aquel gran odiador inaugural que fue Prat de la Riba, el catalanismo lleva un siglo sembrando el odio a España y los españoles con constancia digna de mejor causa. Que si el Cid, que si Olivares, que si la invasión española de 1714, que si Franco, que si España nos roba…, el catálogo de imposturas para lavar el cerebro y envenenar los corazones de los catalanes no tiene fin. Y el resultado es el que forzosamente tenía que ser dada la ausencia de contestación vigorosa por parte de quienes tenían que haberla dado: cientos de miles de catalanes odian su condición de españoles y se la quieren quitar de encima.

Olvídense de interpretaciones marxistas: no se trata de problemas económicos, ni de enfrentamiento de clases, ni de conflictos coloniales, ni de opresiones nacionales, ni de ninguna de las mentiras con las que se intenta tapar la realidad. Los culpables de los graves problemas de España desde hace un siglo tienen nombres y apellidos.

https://www.jesuslainz.es/

Nueva resolución de la Eurocámara: prohíbido criticar a los judíos.

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La Eurocámara, la institución parlamentaria que en teoría representa los intereses de los ciudadanos de la Unión, ha vuelto a demostrar el jueves a quiénes representa en realidad.

En una Europa invadida todos los años por millones de africanos, azotada por una epidemia de violaciones y un terrorismo sin precedentes, el Parlamento Europeo ha considerado que lo más importante ahora es atajar el “creciente antisemitismo”.

El pleno de la Eurocámara ha reclamado una respuesta firme de la Unión Europea para combatir el creciente antisemitismo en Europa que incluya una persecución judicial más efectiva y el nombramiento de coordinadores nacionales en los Veintiocho encargados de la lucha contra el antisemitismo en una resolución aprobada este jueves.

En el texto, los eurodiputados piden que la motivación racista basada en la ideología o las creencias sea considerada como un factor “agravante” en las infracciones penales y que se persiga el discurso del odio antisemita en Internet, incluido con “medidas expeditivas” por parte de los operadores y las redes sociales para evitar su propagación.

La resolución contempla además censurar directamente el “discurso del odio antisemita” con medidas expeditivas: es decir, impidiendo que la información pueda compartirse en las redes sociales, o cerrando directamente las páginas web que alojen dicho contenido.

Los eurodiputados piden aumentar la cooperación transfronteriza para juzgar los delitos de odio, especialmente los más graves como ataques terroristas y proponen la creación de unidades especiales en la Policía para los delitos de odio, a fin de promover una persecución policial y judicial más eficaz. También piden a los Gobiernos europeos que nombren coordinadores nacionales encargados de la lucha contra el antisemitismo.

El despertar contrasemita en los últimos años ha sido exponencial, sobre todo a nivel español; en cierto modo, les ha pillado por sorpresa. Y ahora quieren solucionarlo pisando el acelerador.

Asimismo, instan a los Veintiocho y a las instituciones europeas a adoptar la definición práctica de antisemitismo utilizada por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés) y defienden que se enseñe en las escuelas la historia del Holocausto.

Los eurodiputados insisten en el texto que el discurso del odio y la violencia contra los judíos es “incompatible” con los valores de la Unióny “todos” los Estados miembros deben “tomar medidas” para garantizar su seguridad.

(Curiosamente, negar la identidad étnica y nacional a los pueblos europeos no es incompatible con los valores de la Unión.)

La única raza en Europa que puede seguir conservando su identidad étnica, y organizarse como tal, es la judía.

También instan a los políticos de los Veintiocho a condenar “sistemática y públicamente” declaraciones antisemitas y piden a los medios de comunicación que fomenten el respeto de todas las confesiones religiosas. En el texto, el pleno de la Eurocámara también reclama aumentar las ayudas para las organizaciones de la sociedad civil, que desempeñan un papel importante para combatir el odio y promover la tolerancia.

La Federación de Comunidades Judías en España ha celebrado por todo lo alto la aprobación de esta resolución, para combatir la “sinrazón” del antisemitismo.

Repasemos algunas de las medidas adoptadas por la resolución:

– Instará a todos los miembros de la Unión a conmemorar el Holocausto el 27 de enero.

La Alianza Internacional del Recuerdo del Holocausto funcionará como organismo asesor de la Comisión Europea.

Incentivará a los Estados miembros a enseñar el Holocausto en los colegios, los valores de la “diversidad”, y una historia judía libre de “antisemitismo”.

“Urgirá” a las principales empresas informáticas, intermediarios y redes sociales a eliminar de internet el discurso crítico con los judíos.

– Cooperación transfronteriza para atrapar a quienes cometan delitos de odio (por decir algo que odian los judíos).

– Creación de unidades de policía especializadas en delitos de odio.

– Recalca la necesidad de educar en la “tolerancia” para evitar el odio y la intolerancia.

Repasemos algunas de las medidas adoptadas por la resolución:

– Instará a todos los miembros de la Unión a conmemorar el holocuento el 27 de enero.

– La Alianza Internacional del Recuerdo del Holocausto funcionará como organismo asesor de la Comisión Europea.

Incentivará a los Estados miembros a enseñar la fábula holocáustica en los colegios, los valores de la “diversidad”, y una historia judía libre de “antisemitismo”.

– “Urgirá” a las principales empresas informáticas, intermediarios y redes sociales a eliminar de internet el discurso crítico con los judíos.

– Cooperación transfronteriza para atrapar a quienes cometan delitos de odio (por decir algo que odian los judíos).

– Creación de unidades de policía especializadas en delitos de odio.

– Recalca la necesidad de educar en la “tolerancia” para evitar el odio y la intolerancia.

– Incentivará a los Estados miembros a condenar públicamente todas las declaraciones críticas con los judíos.

– Creación de grupos parlamentarios para combatir específicamente el “antisemitismo”.

– Cada Estado miembro deberá nombrar a un comisario nacional para coordinar la lucha contra la oposición al dominio judío.

– La Comisión Europea incluirá a un comisario especializado en combatir el “antisemitismo” en Europa.

– Creación de grupos parlamentarios para combatir específicamente el “antisemitismo”.

– Cada Estado miembro deberá nombrar a un comisario nacional para coordinar la lucha contra la oposición al dominio judío.

– La Comisión Europea incluirá a un comisario especializado en combatir el “antisemitismo” en Europa.

Nota: El objetivo político de la Unión Europea es el establecimiento de unos Estados Unidos de Europa; persigue por tanto una agenda abiertamente antinacionalista. Para acabar con los nacionalismos, ataca el problema de raíz: niega la identidad étnica a sus naciones y abre sus fronteras a razas extranjeras -mayormente de África, por su cercanía-: el objetivo es un reemplazo étnico que, en un estado avanzado, difuminaría la identidad racial de los pueblos europeos, neutralizando así toda forma de unión y organización capaz de hacer frente al pueblo judío: el más unido, etnocéntrico y organizado de la Tierra.

Fuente: http://es.dailystormer.com