VALORAR (Sobre la condena por “Mi lucha”)

NO A LA MORDAZA“MI LUCHA” se puede adquirir libremente por que los “derechos de propiedad intelectual” que estaban depositados en Baviera han vencido. La cuestión juzgada era que Pedro Varela había editado el libro durante ese período de “custodia” y que además, según el fiscal Aguilar, el lucro de Pedro era millonario. Por lo que se ha visto y se ha determinado, el tal lucro no ha sido probado.

Nos hubiese gustado (era la enjundia del procedimiento) que la Audiencia hubiese entrado a valorar y luego a determinar, que la atribución de esos derechos de propiedad intelectual fue una arbitrariedad de los vencedores asignada hacia los vencidos y vendida como falsa justicia, y que por lo tanto, también ese período de tutela sobre la propiedad es una arbitrariedad, lo que hubiese supuesto la completa absolución de Pedro y como consecuencia, la posibilidad de reclamación de resarcimiento hacia su persona y hacia su actividad profesional por los daños causados a su honor, morales y desde luego materiales. No ha sido así, pero hemos de ver, que todas las acciones encaminadas a que el enemigo no pueda llevar a cabo sus objetivos al cien por cien, deben ser consideradas victoriosas. ¿Sería posible que el TSJC o el Tribunal Supremo entrasen a valorar esa cuestión de los derechos de propiedad, que han sido una muestra de la soberanía incautada? No soy el indicado para aventurar nada, pero sería un triunfo completo, un gol por toda la escuadra.

Juan (Comentarista)

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PEDRO VARELA CONDENADO POR EDITAR “MI LUCHA” A TRES MESES DE PRISIÓN Y MULTA DE SEIS MESES.

MI CONDENA

CONDENA DE PEDRO VARELA POR LA EDICIÓN DEL LIBRO MI LUCHA

La Audiencia de Barcelona ha estimado en parte el recurso presentado por el propietario de la Librería Europa Pedro Varela y le ha impuesto una condena de tres meses de prisión y multa de 1.080 euros, la misma cantidad a la que fue sentenciado, por editar el Mein Kampf de Adolf Hitler sin tener autorización ni licencia para ello entre 1997 y 2010. Por esta razón, el Juzgado Penal 16 de Barcelona lo condenó en abril a seis meses de prisión, un año de inhabilitación para la edición, publicación y venta de libros y una multa de 1.080 euros.

Además de la rebaja en los meses de prisión, el tribunal de la Audiencia de Barcelona deja sin efecto también la condena del juzgado Penal que obligaba a Varela a indemnizar al Estado de Baviera (Alemania), propietario legal de los derechos del libro, con 67.637,5 euros, la cantidad que obtuvo presuntamente por la venta del libro de Hitler. Varela, defendido por el letrado Fernando Oriente, recurrió la condena por el delito contra la propiedad intelectual.

La Audiencia de Barcelona considera que no existe una prueba pericial que cuantifique los daños de Baviera . El tribunal remarca que la prueba pericial aportada por los Mossos d’Esquadra “no puede considerarse suficiente para determinar los completos beneficios” por la venta del libro, por lo que indica que se le debe aplicar otro tipo penal y rebaja la pena impuesta, teniendo en cuenta la atenuante de dilaciones indebidas, ya que la denuncia se presentó en 2009 y el proceso ha tardado ocho años en concluirse.

“España es culpable” (A. Pérez-Reverte, 11/09/2017)

reverteNo sé qué ocurrirá en Cataluña en octubre. Estaré de viaje, con la dosis de vergüenza añadida de quien está en el extranjero y comprueba que lo miran a uno con lástima, como súbdito de un país de fantoches, surrealista hasta el disparate. Por eso, el mal rato que ese día voy a pasar quiero agradecérselo a tres grupos de compatriotas, catalanes y no catalanes: los oportunistas, los cobardes y los sinvergüenzas. Hay un cuarto grupo que incluye desde ingenuos manipulables a analfabetos de buena voluntad, pero voy a dejarlos fuera porque esta página tiene capacidad de aforo limitada. Así que me centraré en los otros. Los que harán posible que a mi edad, y con la mili que llevo, un editor norteamericano, un amigo escritor francés, un periodista cultural alemán, me acompañen en el sentimiento.

Cuando miro atrás sobre cómo hemos llegado a esto, a que una democracia de cuarenta años en uno de los países con más larga historia en Europa se vea en la que nos vemos, me llevan los diablos con la podredumbre moral de una clase política capaz de prevaricar de todo, de demolerlo todo con tal de mantenerse en el poder aunque sea con respiración asistida. De esa panda de charlatanes, fanáticos, catetos y a veces ladrones –con corbata o sin ella–, dueña de una España estupefacta, clientelar o cómplice. De una feria de pícaros y cortabolsas que las nuevas formaciones políticas no regeneran, sino alientan.

“El disparate catalán tiene como autor principal a esa clase dirigente catalana de toda la vida, alta burguesía cuya arrogante ansia de lucro e impunidad abrieron, de tanto forzarla, la caja de los truenos. Pero no están solos.”

Por la tapa se coló el interés de los empresarios calladitos y cómplices, así como esa demagogia estólida, facilona, oportunista, encarnada por los Rufiancitos de turno, aliada para la ocasión con el fanatismo más analfabeto, intransigente, agresivo e incontrolable. Y en esa pinza siniestra, en ese ambiente de chantaje social facilitado por la dejación que el Estado español ha hecho de sus obligaciones –cualquier acto de legítima autoridad democrática se considera ya un acto fascista–, crece y se educa desde hace años la sociedad joven de Cataluña, con efectos dramáticos en la actualidad y devastadores, irreversibles, a corto y medio plazo. En esa fábrica de desprecio, cuando no de odio visceral, a todo cuanto se relaciona con la palabra España.

“Pero ojo. Si esas responsabilidades corresponden a la sociedad catalana, el resto de España es tan culpable como ella. Lo fueron quienes, aun conscientes de dónde estaban los más peligrosos cánceres históricos españoles, trocearon en diecisiete porciones competencias fundamentales como educación y fuerzas de seguridad.

Lo es esa izquierda que permitió que la bandera y la palabra España pareciesen propiedad exclusiva de la derecha, y lo es la derecha que no vaciló en arropar con tales símbolos sus turbios negocios. Lo son los presidentes desde González a Rajoy, sin excepción, que durante tres décadas permitieron que el nacionalismo despreciara, primero, e insultara, luego, los símbolos del Estado, convirtiendo en apestados a quienes con toda legitimidad los defendían por creer en ellos. Son culpables los ministros de Educación y los políticos que permitieron la contumaz falsedad en los libros de texto que forman generaciones para el futuro. Es responsable la Real Academia Española, que para no meterse en problemas negó siempre su amparo a los profesores, empresarios y padres de familia que acudían a ella denunciando chantajes lingüísticos. Es responsable un país que permite a una horda miserable silbar su himno nacional y a su rey. Son responsables los periodistas y tertulianos que ahora despiertan indignados tras guardar prudente cautela durante décadas, mientras a sus compañeros que pronosticaban lo que iba a ocurrir –no era preciso ser futurólogo– los llamaban exagerados y alarmistas.

Porque no les quepa duda: culpables somos ustedes y yo, que ahora exigimos sentido común a una sociedad civil catalana a la que dejamos indefensa en manos de manipuladores, sinvergüenzas y delincuentes. Una sociedad que, en buena parte, no ha tenido otra que agachar la cabeza y permitir que sus hijos se mimeticen con el paisaje para sobrevivir. Unos españoles desvalidos a quienes ahora exigimos, desde lejos, la heroicidad de que se mantengan firmes, cuando hemos permitido que los aplasten y silencien. Por eso, pase lo que pase en octubre, el daño es irreparable y el mal es colectivo, pues todos somos culpables. Por estúpidos. Por indiferentes y por cobardes.

Las hijas del Zebedeo “cegadas” por EL OCASO.

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Cartilla de la Compañía EL OCASO utilizada en 1942

No tiene que ver nada con nuestro blog, pero como amantes de la música clásica y del “género chico”, consideramos una charlotada el “cameo” del fragmento “Al pensar en el dueño de mis amores” de la zarzuela de Ruperto Chapi “Las hijas del Zebedeo” y el anuncio de la empresa de seguros EL OCASO, popularmente conocida por sus pólizas de entierros. Ya no solo rompe la voz la barrera del sonido (sin entenderse la letra), sino que la misma no tiene nada que ver con los servicios anunciados excepto por la palabra “muero”.

Lean:

Al pensar en el dueño de mis amores, siento yo unos mareos encantadores. Bendito sea aquel picaronazo que me marea. A mi novio yo le quiero porque roba corazones con su gracia y su salero. El me tiene muy ufana porque hay muchas que le quieren y se quedan con las ganas. Caprichosa yo nací,y le quiero solamente,solamente para mí. Que quitarme a mí su amores lo mismo que quitarle las hojitas a una flor. Yo me muero* de gozo cuando me mira,y me vuelvo jalea cuando suspira. Si me echa flores siento el corazoncito morir de amores.Porque tiene unos ojillos que me miran entornados,muy gachones y muy pillos,y me dicen ¡ay! lucero,que por esa personita me derrito yo y me muero*.

Perdonen por la interrupción.

¿Es usted “nazi”?

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¿Es usted “nazi”? Naturalmente, lo negará enérgicamente. Puede que hasta se enfade por lo que considera un insulto: a nadie le gusta encarnar el mal absoluto. Pero no olvide que muy posiblemente usted no se cuente entre los que tienen el poder de determinar de manera apodíctica quién es y quién no es nazi. El pasado fin de semana, cuando a Alberto Garzón y a Pablo Iglesias les aplicaron en Zaragoza su propia medicina y quedaron encerrados en uno de sus actos a favor de los sediciosos, Garzón clamaba –por tweeter, naturalmente- contra los “nazis”. Que los que le tenían cercado lo fueran es algo muy discutible pero Garzón ni lo dudaba: estaba cercado por los “nazis”. En el exterior, solo un montón de españoles hartos de tanta agresión y humillación impunes.

Esto es solo un ejemplo de un comportamiento general entre los políticos “progresistas”. Así las cosas:

¿Está usted harto de que todos opinen barbaridades y sandeces de su país?

Es usted nazi.

¿Qué no quiere que España se balcanice?

Es también usted nazi.

¿Tampoco quiere que su país se transforme en una república islámica o en un país caribeño, pasto de mafias extranjeras?

Más nazismo.

¿Considera que la educación de los niños es cosas suya y no del Gobierno de la Comunidad Autónoma de turno?

Sigue siendo nazi.

¿Le importa que se burlen de sus creencias más sagradas?

Lo sentimos de nuevo pero es usted un nazi criminal de guerra.

Lo importante no es quién sea nazi si no quién dice que alguien es nazi. Porque la izquierda española, que abarca gente tan variopinta como Garzón, Iglesias, Tardá y otros cuya inteligencia es inversamente proporcional a su fanatismo, todos ellos odian abiertamente a España porque lo que España ha sido se opone a la demencia de sus anhelos políticos. Ahora, como vulgarmente se dice, “la ocasión la pintan calva”. Teniendo en cuenta que el PDeCat es un cadáver político, “merendable” en un par de meses por la combinación ERC-CUP, hay que concluir que el mencionado “procés” se orienta a fabricar el cortijo de la izquierda, donde ensayar todas sus memeces. De ahí que sus compadres a este lado del Ebro hayan corrido en su ayuda. El video de la CUP en el que se clama por una “república desde abajo” difunde la infamia de identificar España con toda la chusma del régimen del 78 y contraponer esa sociedad con la que solo ellos sueñan, hecha de “okupas”, de políticos del calado de Anna Gabriel y del “melting pot” nacido del “papeles para todos”. No es de extrañar que un pobre lunático como Antonio Baños esté entre los actores del citado “clip”: finalmente, en su delirante “república catalana” podrán ensayar desde el aborto libre en menores hasta la maternidad subrogada online o la “liberalización” del “porro”, pasando por el cambio de sexo, el “poliamor” y todo cuanto transgrede cualquier costumbre establecida. Y, naturalmente, cualquiera que se oponga será un nazi. Total, como nadie va a contradecirles so pena de que algún fiscal especial se persone para enmendarle la plana a golpe de código penal, pues todos contentos.

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El problema de todo esto es que está impulsado a medias entre el odio sin par de la canalla y la ignorancia supina de varias generaciones sometidas a una propaganda que no tiene nada que envidiar a la de la DDR. No es si no un ataque más a la civilización que, por desgracia, ha nacido y se ha pagado gracias a la élite política que nos gobierna desde hace décadas. A la CUP le afligiría mucho saber que ellos son el producto más refinado del régimen del 78: ignorantes hasta decir basta, viven poseídos de un idealismo delirante nacido de las fuentes del rencor revanchista de los derrotados de la Guerra Civil. Por eso Gabriel Rufián ilustra su delirio con “el país que nos robaron hace ochenta años”. Que no sepa ni de qué está hablando es otra cuestión; otra cuestión que en realidad no importa pero que ilustra sus parámetros intelectuales, cortos aunque claros.

Por todo ello invito a los lectores, libres de los prejuicios impuestos por los medios de comunicación y por una clase política que es cómplice por dejación de todo lo que está sucediendo, a sacudirse el miedo a los calificativos y a pensar que para esta chusma todos los que no piensan como ellos son “nazis”. España ha hecho grandes cosas en la historia y, desde luego, no es un espacio de derechos como creen los liberales. España es una realidad histórica aplastante y muy anterior a la Constitución de Cádiz, con un fundamento espiritual y cultural del que pocos países pueden blasonar. Sus caminos están jalonados de héroes, de místicos y de conquistadores, a los que la Providencia juntó en esta tierra para mostrar al mundo que la vida puede ser realmente un tesoro. Es en nuestro pasado y en nuestras raíces, esas que el régimen del 78 quiso ocultar, donde está la receta salvadora: debemos volver a ser lo que somos y a tomar posesión de lo que nos legaron las generaciones pasadas.

Por todo ello, frente a la mediocridad y odio de la izquierda, frente a la esterilización mental a la que nos someten nuestros políticos, frente a la alienación en forma de “repúblicas” edificadas desde el lodo, ha sonado por fin la hora de España. La mejor manera de destruir la corrección política, la dictadura de esos que se arrogan el derecho a decir quién y quién no puede expresarse y participar en la arena política, es ningunearles. No son nadie porque nunca han sido nadie. Su fuerza es tu miedo. Pero el miedo no ofrece nada al hombre. Menos aún cuando tenemos tanto que perder.

 Eduardo Arroyo

 

Pedro Varela, el único preso político en España

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Fernándo Savater (Foto: Gonzalo Merat)

Fernándo Savater afirma que el encarcelamiento de Pedro Varela sería el caso más parecido al de un “preso político” en España.

Sorprendentes declaraciones de Fernando Savater (San Sebastián, 1947) en el Canal 24 Horas de TVE. Entrevistado por el periodista Víctor Arribas sobre el conflicto en Cataluña, el filósofo vasco rechazó que tanto el exvicepresidente de la Generalidad, Oriol Junquetras, como los exconsejeros catalanes encarcelados en Soto del Real, puedan ser considerados presos políticos. Defendió que la calificación más adecuada para ellos es la de “políticos presos” y añadió que el caso “más parecido a un preso político” sería el del librero barcelonés Pedro Varela. Y añadió Savater: “Vender libros no es una actividad ilegal. Las algaradas en cambio no es hacer política; es actuar contra las leyes dentro de un sistema democrático”.

En julio de 2016, el Juzgado de Instrucción número 9 de Barcelona ordenó el ingreso en prisión de Pedro Varela por editar el libro “Mi lucha” (en alemán: Mein Kampf), libro escrito por Adolfo Hitler, combinando elementos autobiográficos con una exposición de ideas propias de la ideología política del nacionalsocialismo. La primera edición fue lanzada el 18 de julio de 1925.