Rudolf Hess, XXXII aniversario de su asesinato (1987/2019)

Cuando en Alemania en 1954 le preguntaron al poeta alemán Hanns Grimm ¿”DONDE ESTÁ ALEMANIA ?” él respondió, “Alemania está en la prisión de SPANDAU, en la celda de RUDOLF HESS”. Los aliados prohibieron su nombre, hablaban del “prisionero número 7”. El prisionero número 7 transcurrió estoico y altivo cuarenta y seis años de cárcel, sin pedir perdón. “Comprended, escribió a su familia, mi honor importa más que mi libertad”.
Él 17 de Agosto de 1987 fue estrangulado por dos agentes del S.A.S. británico. En Wunsiedel, pequeña ciudad alemana, cercana a Bayreuth, estaba su tumba. Las autoridades prohibieron las marchas de la juventud nacionalista de Europa a rendir allí homenaje. Hombre libre es quien se atreve a elegir sus héroes. Pero no pueden impedir que cientos de camaradas vayan de manera individual a poner una corona de flores en el lugar donde se encontraba.
Pero una cosa, todos deben entender él sentido de este homenaje, no es para él presente, hablamos solo para quienes intuyen que hay un puente en él ahora casual y ciclicidad del destino.
Para nosotros los NacionalSocialistas la historia acontece como contacto del tiempo con él SER INDOEUROPEO, indestructible, en su ETERNO RETORNO de héroes, mitos y arquetipos. Recuerdo y me viene a la mente él ensayo de Rudolf Hess, ensayo por otra parte premiado, un ensayo de 1921, y Hess escribía así “Si queremos buscar los que probablemente ocurrirá en él futuro, debemos volver la mirada al pasado. La historia se repite a grandes rasgos. Al estallido de enfermedades semejantes siguen como médicos hombres de carácter similar”.
Miembro de la Sociedad Thule y discípulo de Karl Haushofer, sabía muy bien lo que estaba diciendo y en consecuencia. Los vencedores de Yalta condenaron por “crímenes contra la paz” a alguien como HESS que hizo cuanto pudo y estaba en su poder para acabar con la guerra. Esto, pertenece a la lógica de un sistema que es él enemigo de todos los pueblos del mundo.
En él tribunal de Nuremberg, Hess rehusaría defenderse y solo rompió su silencio para declarar ante sus jueces vencedores: “Me alegra saber que he cumplido con mi deber para con mi pueblo, mi deber como alemán, como nacionalsocialista, como leal lugarteniente de mi führer, no me arrepiento de nada, si estuviera de nuevo al principio, volverías a obrar como obré, aunque supiera que al final hubiera una hoguera para mí muerte esperándome”

Y esto, todo esto, para nosotros significa una única cosa: GLORIA y HONOR.