ARDE PARIS!!

798FzrNJDFG4hdvAsi1Q62
Notre Dame en llamas.

La catedral de Notre Dame incendiada.

La catedral de Notre Dame de París sufre este lunes un gravísimo incendio, que ha derribado ya su torre más emblemática y parte del techo. Una gran cantidad de humo, visible en estos momentos desde kilómetros de distancia, sale del edificio.

El incendio se declaró cerca de las siete de esta tarde, precisaron los bomberos. La policía ha acordonado la zona y ha desalojado a los numerosos turistas que se encontraban dentro del monumento. El incendio ha comenzado en varios puntos al unísono, por lo que las sospechas de que provocado son muy altas.

Ola de vandalismo anticristiano sin precedentes en Francia.

Francia vive una ola sin precedentes de profanación de iglesias, víctimas del vandalismo «puro» al vandalismo expresamente anticristiano: de dos a tres iglesias son profanadas, cada día, durante los últimos años.

Según las cifras oficiales del Service central de rensignement criminel (SCRC), reveladas por el matutino conservador Le Figaro, las iglesias de Francia sufrieron, durante el 2018, 129 robos y 877 degradaciones, de la profanación pura al vandalismo sin escrúpulos. «Buen» o «mal» año, las iglesias francesas sufren del vandalismo de manera crónica, ante la aparente impotencia policial.

Según esa misma fuente, dependiente de la Gendarmería y el Ministerio del Interior,

Francia fue víctima el año pasado 1.063 actos anticristianos: profanación de tumbas y cementerios, saqueo de iglesias, pintadas obscenas y lugares de culto, grabación de vídeos sacrílegos…

Los orígenes del vandalismo son muy diversos. Las acciones anti cristianas tienen una «raíz» más atroz y endemoniada.

Consciente que se trataba de un problema de inmenso calado, religioso, cultural, social y político, el Episcopado francés creó hace dos años un servicio especial de seguimiento de ese conflicto, pidiendo a los sacerdotes de toda Francia que comunicasen a la jerarquía religiosa los actos de vandalismos o las profanaciones, presentando siempre querellas, ante juzgados y comisaría, tras todos los actos de los que tuviesen directa. Se estableció una estadística oficiosa que coincide con las estadísticas policiales: de 2 a 3 iglesias son víctimas del vandalismo, cada día, desde hace varios años. Los centenares de querellas y denuncias presentadas por los sacerdotes solo han tenido un éxito policial y jurídico muy relativo. Se han detenido a muchos malhechores. Pero han quedado en libertad muchos otros.

La Iglesia y el Ministerio del Interior establecen una diferencia clara, muy nítida, entre los robos de tipo puramente crapuloso (en aumento, igualmente) y los ataques con «vocación» expresamente anti cristiana, de muy diversa índole. Tabernáculos y sagrarios de muchas iglesias, donde se guarda el Santísimo Sacramento, son profanados, dispersando las hostias por el altar para mejor profanarlas con heces.Muchos altares han sido «escenario» de bajas pasiones obscenas. Grupos «musicales» han llegado a filmar vídeos con canciones «duras» utilizando como «fondo» un altar mayor.

La figura de Cristo, en la cruz, ha sido profanada y violada, en muchas ocasiones, mutilando pies y manos de manera atroz. Son innumerables las pintadas obscenas con las que se han profanado tumbas e iglesias…

A juicio de la jerarquía eclesiástica, las iglesias católicas no tienen «vocación» a estar cerradas ni «vigiladas» por militares o anti disturbios. Salvo en los casos excepcionales, como es el de la catedral de Notre Dame, en el corazón histórico de París. De ahí que sea relativamente fácil penetrar en una iglesia de pueblo, cuando cae la noche, para cometer todo tipo de tropelías.

Monseñor Ribadeau Dumas, secretario general del Episcopado, comenta la crisis en curso de este modo: «Iglesias incendiadas, profanadas… jamás podremos “habituarnos” a la inmensa tragedia de esas violencias sacrílegas». Y agrega: «Nuestra sociedad tiene una cierta tendencia a despreciar a la iglesia católica: está en el aire de la época la agresión contra nuestras iglesias, donde los fieles estamos unidos en la comunión en la misma fe».

Varios diputados han pedido a Emmanuel Macron la creación de una misión parlamentaria, destinadas a estudiar la tragedia en curso, para proponer una «respuesta» práctica, policial, política, cultural. Se trata de una «vía» administrativa compleja e imprevisible, cuando el vandalismo sigue siendo una «marea negra» y que sigue su amenazante curso como un torrente endemoniado.

Hace apenas diez días, la Iglesia de Saint-Sulpice, en el corazón histórico de París, uno de los templos emblemáticos de la historia religiosa y cultural de Francia, fue víctima de un incendio de origen desconocido, oficialmente. La jerarquía religiosa ha descartado el ataque anticristiano. Queda en el aire la evidencia: vandalismo ciego, sin consecuencias dramáticas, pero altamente simbólico. El incendio de Saint-Sulpice quizá sea el más llamativo de los actos de vandalismo, en una plaza y un barrio altamente simbólico de la historia cultural y religiosa de París y de Francia.

8 respuestas a “ARDE PARIS!!

  1. Cesar 16 abril, 2019 / 12:45 am

    No digo que el hecho me alegre pero jamás he sentido mucha simpatía por ese pueblo decadente-salvo pocas circunstancias históricas- que es el francés. Desde la masónica revolución francesa, la guerra franco-prusiana, la paliza que en un mes le dieron los alemanes en 1940, su lamentable actuación en Indochina y para corolario, el mayo francés.

    Así que……..

    Me gusta

      • Cesar 16 abril, 2019 / 7:57 pm

        Así es, por supuesto, pero de alguna manera la política, en sentido general, tiene que cuidar del arte.

        Me gusta

    • Frel 19 abril, 2019 / 10:20 pm

      Yo tampoco puesto que Francia además es un enemigo histórico de España(De antes de la masónica revolución iniciada en 1789), pero bueno el arte es arte y una joya arquitectónica hay que apreciarla independientemente de donde esté situada, en este caso además como es obvio forma parte del arte europeo.

      Le gusta a 1 persona

  2. Juan José 17 abril, 2019 / 11:20 am

    Una verdadera pena.
    Pero de lo que no se acuerda nadie es de los cientos de yacimientos arqueológicos expoliados, de las decenas de iglesias que se caen a pedazos, de los museos que languidecen sin recursos, y de tantísimas obras que se desmoronan.
    Ahora, para Notre Dame habrá ingentes cantidades de dinero para su restauración: para el resto, nada.
    PD: Alerta Digital es esperpéntico, carece de credibilidad.

    Le gusta a 1 persona

  3. Juan 17 abril, 2019 / 8:46 pm

    JE VOUS SALUE, MARIE; pleine de grâce ;
    Le Seigneur est avec vous.
    Vous êtes bénie entre toutes les femmes
    Et Jésus, le fruit de vos entrailles, est béni.
    Sainte Marie, Mère de Dieu,
    Priez pour nous pauvres pécheurs,
    Maintenant et à l’heure de notre mort. Amen

    FIRMITAS, UTILITAS, VENUSTAS, las cualidades de toda edificación para Vitrubio, el paradigma de arquitecto e ingeniero romano, cualidades que la Iglesia de Cristo ha venido en denominar BONUM, VERUM ET PULCHRUM CONVERTUNTUR como propiedades trascendentales del ser que por tanto se reflejan en sus obras. “No tendríamos que vivir para tener que contemplar esto; es desgarrador”, decía un mensaje de tantos. No, desde luego que no; ni esto ni otras muchas cosas que Magda Goebbels dejó explicadas en una carta a su primogénito Harald. La Catedral de Notre Dame de París es un símbolo que excede de la Fe y del Arte. De repente, se habla en Francia de “unidad nacional”, de “historia común”. De repente y debido al siniestro, los franceses han caído en la cuenta. Lo peor no es el siniestro, aunque esas viejas piedras tendrán que cargar con lo sucedido; lo peor es que la sociedad francesa tiene una gran dificultad real para reconocerse toda ella en este edificio. Y esto comenzó a ser así desde la revolución de 1789.

    ¿Ha reparado alguien en la belleza de la ruina? Es la prueba de fuego de toda obra de arte. Cuando los bomberos de París abrieron los grandes portones de la fachada principal a las cámaras, se pudo ver al fondo, de entre los escombros de la bóveda derrumbada, entre el humo y bajo las llamas que seguían reduciendo a cenizas la techumbre de la Catedral, que se mantenían en pie el altar, la imagen de la Virgen con Jesús muerto en brazos, y la brillante cruz dorada.

    La exclusividad del edificio proviene de su antigüedad. Las dos torres tienen un aspecto cisterciense, casi se puede decir normando. Si se sustituyesen los arcos ojivales por arcos de medio punto sería una catedral románica. En la época de su construcción todavía se edificaba en románico en mayor medida en Europa. Las referencias a Carlonagno y a Juana de Arco son inevitables. El edificio hace reflexionar a todo europeo, sobre la dificultad para la consecución de una identidad nacional. Cuando comenzó su construcción (1163) todavía faltaban en España casi cincuenta años para la Batalla de las Navas de Tolosa (1212) y más de trescientos para llegar a 1492.

    ¡NOTRE DAME SALVARA AL MUNDO!

    Federico Fernández de Buján/, ABC 17 de abril de 2019

    «En el gran rosetón de Notre Dame –un círculo infinito encerrado en un cuadrado finito–, se simboliza la Encarnación de Dios. Ese rosetón, milagrosamente salvado, es un presagio de la salvación del mundo. La Providencia divina no abandona nunca al hombre, en el que tiene su complacencia, por más que éste se empeñe en renunciar a Él o incluso en combatirlo»

    El amor es el motor de la Historia. Aunque a veces la Historia se explica a través del desamor. Por amor se ha hecho todo lo bueno que en este mundo ha sido. Fue el desamor quien ha propiciado que el mal acampe en nuestra tierra. El hombre se mueve a impulsos de su corazón de carne, bondadoso o a envites de su corazón de piedra, perverso. En ese corazón, inexpugnable, germina el pensar y sentir… también, el crear y actuar.

    El amor necesita plasmar sus afectos y los manifiesta en lo bello, reflejo, aunque pálido, de la bondad. Con un regalo precioso –no necesariamente costoso–, manifestamos cuán grande es nuestro amor. Si así nos comportamos en el amor humano, ¿con Dios, es distinto el amor? Durante siglos el hombre presentó a Dios, Bondad y Verdad, sublimes creaciones del ingenio. Era el amor amando al Amor. La creación humana ofrecida al Creador. Pueblos de toda época engendran sus mejores obras para el Señor de todo lo creado. Y el arte arquitectónico, escultórico, pictórico, musical y literario adora al Creador.

    Es indudable que esta explosión de ingenio no está presente, en esa medida, en nuestros días. El mundo occidental, desde hace dos siglos, sufre un proceso progresivo de pérdida del sentido trascendente. El hombre camina en horizontal y Dios no está presente en la vida social como antaño. Así, el sentimiento religioso ha decaído como inspiración artística. Además, se ha producido una cierta «desvirtuación» del patrimonio artístico sacro alterando su fin genuino. Las catedrales dejan de ser, como primer fin, espacios de culto y recogimiento para reconvertirse en «museos» en los que sus visitantes discurren incluso sin las limitaciones exigidas en sus homólogos profanos. Las naves se transforman en pasillos de tránsito para ruidosas masas ávidas de ver, sin pararse, siquiera un instante, a considerar la razón de ser de cuanto admiran y contemplan. Incluso, en ocasiones, por fortuna excepcionales, en un pequeño y lúgubre rincón –rotulado «Capilla del Santísimo»–, se ha realojado a quien sigue siendo el Señor de la casa.

    Revelo una confidencia. Así reflexionaba yo en el sótano de un sanatorio, cuando veía lo descuidada que estaba su Capilla: «¡Qué espacios te dejan para instalar tus capillas en algunas clínicas y edificios públicos!». Y así me fue contestado: «Tengo una cosa que decirte». Respondí expectante: «Dime Señor». Y se me dijo: «¿Por qué te escandalizas de tus semejantes? Y tú, ¿Qué espacio me dejas en tu jornada diaria? Me relegas a los últimos y peores momentos». Y continuó: «Y para que disculpes a quien organiza mis Sagrarios, te diré que me agrada que hayan dispuesto un humilde lugar para encontrarse conmigo». Y prosiguió: «Y, para consolarte a ti, te digo que valoro que procures no dormirte sin dedicarme algún minuto, aún con poca atención. Y quiero que sepas que por poco que tú y ellos os ocupéis de mí, siempre recibiréis un millón de veces más, de lo que hacéis por manifestarme vuestro amor».

    Aquellas reflexiones y esta experiencia se agolparon en mi cabeza y asaltaron mi sentimiento al sobrecogerme ayer, ante la tragedia de Notre Dame. Y quiero referirte, querido lector, que yo me sentí cerca de Dios en esa Catedral que hoy lloramos. Y pido: «…una lengua de iniciado para decirte, como estarás abatido, una palabra de aliento» (Isaías, 50, 4). Lo intento. En mi última estancia académica en París fuimos cuatro días a su misa vespertina. Me encontré removido por la piedad de los fieles y conmovido por una liturgia envuelta en hermosura musical y ritual. Creo que tal arrebato emocional, ningún turista puede alcanzarlo. Y yo, que lo gocé, querría que lo gozasen muchísimos. Y entiendo que es posible. Ante el drama de Notre Dame, cristianos, creyentes, agnósticos y ateos nos hemos conmocionado. Parisinos, franceses, europeos y personas del mundo lloramos. Y muchos, de todos los credos, rezamos. A los creyentes, en momentos de dolor inexplicable, nos consuela rezar. «Solo Dios basta», afirma nuestra Santa Teresa después de decir: «Nada te turbe». Hoy toca llorar y rezar. Mañana trabajar sin descanso para reconstruir y seguir rezando sin desmayo. «Si el Señor no construye la casa en vano se cansan los albañiles» (Salmo 126).

    Este incendio no ha quemado solo: una de las más bellas catedrales del mundo; un conjunto de obras de arte que no se recuperarán; el monumento más visitado; un icono de París, un distintivo francés o un símbolo de la civilización occidental. Todo eso es mucho, pero no es todo. El incendio ha destruido una prodigiosa manifestación de fe. La causa de que Notre Dame exista nos la descubre su denominación: «Nuestra Señora». La «Suya», de quienes la levantaron y embellecieron. Mentores que la promovieron, artistas que la ejecutaron y habitantes que la veneraron. Y no hay Ella sin Él. La «Señora» lo es, por su Divino Hijo, causa última y primera de que Notre Dame se levante majestuosa, abrazada por el Sena, en el corazón de París. Y esa aguja que coronaba la ciudad, elevaba al cielo la fe del pueblo francés, del continente europeo y del mundo occidental. Es la misma fe que alienta estos días de Pascua, la rememoración de la Pasión y la Resurrección de Cristo.

    En el gran rosetón de Notre Dame –un círculo infinito encerrado en un cuadrado finito–, se simboliza la Encarnación de Dios. Ese rosetón, milagrosamente salvado, es un presagio de la salvación del mundo. La Providencia divina no abandona nunca al hombre, en el que tiene su complacencia, por más que éste se empeñe en renunciar a Él o incluso en combatirlo. Termino. Pido al Señor de la Historia que haga resurgir una fe expresada en obras y que de los rescoldos del cristianismo europeo vuelvan a surgir llamas que incendien a nuestra Humanidad tan necesitada de paz y esperanza. ¡Que «Nuestra Señora» de Notre Dame, ruegue por sus hijos a Su Hijo y salve al mundo!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s