“Mear mirando a Inglaterra”

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Hoy 3 de febrero se cumplen 330 años del nacimiento del mayor héroe naval de todos los tiempos, artífice de la derrota más humillante sufrida por los ingleses, ocultada por ellos y olvidada por los españoles.

 

Conocida la española afición a los motes, no fueron muy imaginativos los historiadores apodando a Blas de Lezo “Mediohombre”. El marino cojo, tuerto y manco que nunca perdió una batalla y decía que todo buen español debería mear mirando a Inglaterra, murió poco después de hacer historia en 1741. Tenía 52 años y había sido marino toda su vida.

Con 12 años se embarcó desde su Pasajes natal en la escuadra  francesa, aliada de España en aquella época. Con 15 años, en pleno combate una bala de cañón le destrozó una pierna. Se cuenta que se la amputaron sin anestesia alguna y no se le oyó ni una queja. Rechazó quedarse en tierra y en su biografía se encadenan singladuras, batallas y conquistas, ascensos y reconocimientos hasta llegar al momento histórico por el que quizás es más recordado.
Usando la estrategia y todo lo aprendido, en 1741 comandando una armada de apenas seis naves y 2.830 hombres, Blas de Lezo venció el llamado Sitio de Cartagena de Indias a la armada Inglesa al mando del almirante Vernon con 23.600 hombres y 180 barcos. La desproporción de fuerzas era tal que Vernon dio por hecho su triunfo y ordenó acuñar monedas conmemorativas de su hazaña antes de finalizar la batalla. Pero pudo más el “Mediohombre” con su astucia y su capacidad para la estrategia.
En su retirada, el almirante Vernon sólo acertó a decir entre dientes:
-¡Dios te maldiga Lezo!
Y envió una última carta al comandante español con el siguiente texto:
-Hemos decidido retirarnos, pero para volver pronto a esta plaza después de reforzarnos en Jamaica.
A lo que Lezo respondió con ironía:
-Para venir a Cartagena es necesario que el Rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor porque esta sólo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres.

 

La humillación fue tal que el rey Jorge II prohibió a los historiadores ingleses que se escribiera nada de la derrota.

A los españoles no hizo falta prohibirnos nada.

Aquella batalla ganada supuso que la Corona Española mantuviera durante 70 años más el control de los territorios de ultramar, que allí se hable castellano en vez de inglés y otras muchas cosas que marcaron hitos. Blas de Lezo murió víctima de la peste, la única batalla que perdió además de la del olvido.
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