Un rapero africano residente en Francia llama a “matar bebés blancos” y “colgar a sus padres”

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Nick Conrad

Marine Le Pen ha denunciado la existencia de un racismo contra los blancos.

La Fiscalía francesa investiga por “provocación pública a cometer un crimen o un delito” al rapero parisino Nick Conrad, quien llama “a matar bebés blancos” en su canción Meurtrier (Asesino), informaron este miércoles a Efe fuentes judiciales.

Según las mismas fuentes, la investigación se basa en una ley sobre la libertad de prensa que data de 1881 y se encargará de ella la Brigada de Represión de la Delincuencia contra la Persona (BRDP).

“Entro en las guarderías, mato a los bebés blancos, atrapadlos rápido y colgad a sus padres. Descuartizadlos para pasar el tiempo”, señala Conrad en una de sus estrofas, colgadas en un vídeo en internet el pasado 17 de septiembre y que han provocado una oleada de críticas en Francia.

El rapero se ha defendido asegurando que sus palabras se han sacado de su contexto y que el controvertido vídeo musical “es una ficción”. “Este clip tenía como primera vocación trazar la historia del pueblo negro. Es un espejo, una respuesta a las injusticias vividas por mi comunidad desde la esclavitud”, ha explicado en una entrevista publicada este jueves en Le Parisien, en la que dice haberse inspirado en su experiencia personal como negro y en lo que observa como artista.

Nota: Como no espabilemos esta gente se nos “come”. 

Fuente: http://www.elespanol.com/cultura

 

 

12 respuestas a “Un rapero africano residente en Francia llama a “matar bebés blancos” y “colgar a sus padres”

  1. Juan 27 septiembre, 2018 / 10:06 pm

    Como el Administrador del blog y algún sufrido lector conocen, no me sentó muy bien la comparecencia de Pedro Varela en casa de Alain Soral, sino que más bien se me indigestó. ¿Por qué? Desde luego Pedro no debe explicaciones a nadie, pero cuando entró en prisión quise encontrar un sitio web en Francia donde lanzar un SOS sobre la situación de Pedro y la verdad, no lo encontré; por que la causa de Pedro es el socialismo nacional y en Francia hay que buscar con candil, como buscaba Diógenes un hombre honrado, un lugar aunque sea virtual, donde se haga propia la causa del Führer. Y esto es así, no solo por la perpetua “entente” franco-prusiana, sino también por que la identidad nacional francesa pasa antes por el individuo que por la comunidad nacional, algo que todavía no ocurre en España, como efecto de la vieja revolución de 1789, antimonárquica, anticatólica, antinacional, traidora de la historia de Francia. Los franceses, incluida Marine Le Pen, no defenderán el socialismo nacional bajo el cual sus antepasados sufrieron ocupación territorial, pero no solo por eso, sino también por que esa nueva identidad nacional francesa considera esta cosmovisión como un corsé inaguantable. Quizá por eso o no, Pedro habló en casa de los bolcheviques, por que no había, por que no hay otro lugar.

    INMIGRACION Y EXTREMA DERECHA
    Por Antonio Hernández Mancha, “ABC” Madrid, 27 de septiembre de 2018

    «Son las clases trabajadoras de los extrarradios europeos las que se han cambiado de extremo»

    La inmigración irregular es el primer problema de Europa, pero nadie sabe cómo afrontarlo ni cómo detenerlo. Hacer inversiones en los países de origen -el «Plan Casado»- es la única solución realista, pero tardará más de diez años en comenzar a notarse y mientras tanto la avalancha de irregulares seguirá siendo incontenible. Antes disminuirá el número de refugiados que huyen de la guerra que el de irregulares que huyen de la desesperanza. Es urgente hacer algo, pero no surgen ideas nuevas. Existe, sin embargo una, sorprendente unanimidad al achacarlo al racismo ideológico. A partir de ahí todos los dicterios son buenos contra el egoísmo de los blancos, de los ricos, de los que tienen la vida resuelta, de los que se oponen a cualquier inmigración… Es decir, a la extrema derecha.

    Confundir las causas con los efectos es el peor error metodológico que se puede cometer, y siendo notorio que la extrema derecha europea no es la causa de la guerra de Siria ni del hambre de África, si partimos de tal diagnóstico es imposible encontrar una solución válida. Hay quien prefiere encontrar culpables en vez de soluciones, aunque así consiguen justamente lo contrario de lo que pretenden, y aparecen votantes de extrema derecha que antes no lo eran. Tan grave error de cálculo solo se explica por los antecedentes históricos del antisemitismo nazi, del supremacismo de los blancos, las teorías de las razas puras superiores e inferiores de Gobineau, de Nietzsche y de Rosemberg. Y aquí, a las expulsiones de judíos y moriscos. Lo llamativo es que los intelectuales no combatan un error tan evidente cuando la extrema izquierda italiana, unida con la extrema derecha, asume que «los italianos primero y que en Italia ningún inmigrante más», según Mateo Salvini.

    Son las clases trabajadoras de los extrarradios europeos que eran antes militantes de izquierda las que ante la inmigración masiva se han cambiado de extremo y ahora están en la extrema derecha, como se percibe claramente en la Francia de Le Pen, en la Hungría de Orban, en la Alemania del Este y, desde hace poco, hasta en la Suecia de Olof Palme… Hoy, del grito «proletarios de todo el mundo uníos» que entonaba «La Internacional» nadie quiere acordarse.

    Tampoco se percibe que este cambio de actitud no es tan solo una cuestión del número de inmigrantes absorbidos, como intuía Juncker hace poco, cuando lamentaba la paradoja de que en países con «no más de veintiocho inmigrantes acogidos se hablaba ya de invasión islámica». A este respecto, Serge Moscovici, padre del actual comisario europeo Pierre Moscovici, escribió un magnífico «Tratado de psicología de las masas», donde razona científicamente sobre la emotividad de las masas frente a la racionalidad de los individuos influidos por la propaganda. Hay que corregir el rumbo, y la primera interesada debe ser la Izquierda europea.

    Las sociedades, de modo análogo al cuerpo humano, pueden soportar un determinado volumen de agentes externos sin que su propio sistema inmunológico se resienta. Esto es lo que venía ocurriendo en Alemania durante los últimos sesenta años. Anualmente recibía entre 50.000 y 100.000 turcos y no pasaba nada. Ni había xenofobia, ni se acordaban del racismo de sus recientes antecesores ni resurgía la extrema derecha nazi. Simplemente la sociedad alemana venía siendo capaz de metabolizar esta inmigración, al tiempo que aprovechaba su trabajo ante la falta de mano de obra autóctona, enseñándole el idioma alemán e integrándola en sus estructuras sociales.

    Hace dos años, entra de golpe en Alemania un millón de sirios que huye de la guerra y todo lo anterior salta por los aires. ¿Qué ha ocurrido para que a la convivencia con los turcos suceda repentinamente el odio a los inmigrantes? ¿Es la culpa de los nazis que, ocultos bajo las siglas de Alternativa por Alemania, han decidido salir del armario aprovechando la inmigración como argumento? Esta explicación no satisface ni a los más sectarios. Si el cuerpo recibe una invasión de agentes externos su sistema metabólico los procesa, los asimila, expulsa los residuos patógenos e incorpora los beneficiosos. Pero si se le inyecta una dosis muy superior a la que su metabolismo puede reciclar, el sistema inmunológico enciende sus alarmas y rechaza todo lo que viene de fuera sea bueno o malo. Eso es lo que ha ocurrido con los sirios en Alemania, y con los venezolanos en Ecuador, Brasil o Colombia, huyendo del paraíso socialista bolivariano, tan admirado por algunos. El ejemplo venezolano es llamativo porque en esta invasión no hay ninguna componente ideológica, ni la justificación intelectual de la diferencia de raza ni de cultura, pues nadie invoca si son indios, mestizos, criollos, blancos, negros o cuarterones.

    Queda claro a mi modo de ver que una inmigración ordenada es positiva siempre y cuando sea en número y características que permitan su acomodo en el tejido social de la sociedad de acogida. Máxime cuando nuestra población autóctona envejece al ritmo que lo hace sin nuevos nacimientos que lo compensen y rechaza trabajos que los extranjeros aceptan. Pero es imprescindible el equilibrio y que, junto a inmigrantes sin preparación, vengan otros que la tengan y que aporten algo al sistema de bienestar social que los acoge, pues no me parecer razonable la solución de llenar de «manteros» nuestras playas, calles y plazas.

    En la actuación de Europa y de sus Estados, es tan necesario el control de fronteras como el «Plan Casado» de inversión en los países de origen, a lo que yo añadiría una parcial liberalización de la Política Agraria Común para que los países africanos tengan algo que suministrar a Europa, en vez de venir a nuestros campos a hacer el trabajo que nosotros no queremos hacer.

    Hay que evitar las avalanchas invasivas violentas, que terminarán con la misericordia de los españoles y crearán odio a los que vienen.

    Antonio Hernández Mancha fue Presidente de Alianza Popular

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    • Frel 28 septiembre, 2018 / 11:00 pm

      El autor del artículo(Viendo quien es) ha tardado bastante en escribirlo, el problema de la inmigración masiva no es de ahora y en sí me parece bastante políticamente correcto(Aunque le de la razón es aspectos básicos), muy ligado a la neolengua del sistema, sólo hay que ver algunas de las expresiones que utiliza, lo de “extrema derecha nazi” es ridículo.

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    • Juan José 29 septiembre, 2018 / 6:05 pm

      Verborrea liberal.
      El mierda este defiende la inmigración regulada, cuando lo que hay que hacer en Europa es fomentar la natalidad de los europeos para que así no haga falta mano de obra extranjera.
      La basura esta defiende que compremos productos a los países africanos, ¿ignora todo lo que se importa del norte de Africa, arruinando a los productores locales?.
      La escoria nos dice que era positivo que miles de turcos llegaran cada año a Alemania.
      Que se vaya tan lejos que no sepa volver este pregonero del liberalismo derechista.
      Y los que ríen las gracias, también.

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      • Irene 30 septiembre, 2018 / 9:43 pm

        A ver qué ocurre con los empresarios que prefieren un empleado de culturas donde no existe una inercia sindicalista.

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  2. José Rafael Baides 28 septiembre, 2018 / 1:42 am

    Este negro no es Francés, es africano. aunque viva en Francia y hable francés

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  3. Mª Luisa 28 septiembre, 2018 / 9:35 am

    Habría que decirles a los congoides que ellos exterminaron a los otros indígenas africanos; los capoides, menos robustos, más bajitos, con ojos achinados y piel más clara; ahora esta población residual que ocupaba toda África se ve reducida a zonas restringidas como Sudáfrica y otras que ahora no recuerdo.
    En definitiva, que lejos de exculpar a los blancos (semitas, camitas o caucasianos) por la esclavitud, se impone ver estas conductas -deplorables, desde luego- como algo natural en la competencia por las riquezas y el dominio del mundo. Algo que la auténtica evolución debería haber desterrado pero que ahora se produce de una forma disimulada pero a la larga aún más salvaje que los barcos de negreros: la carnaza somos nosotros (todos, menos el pueblo elegido) y las cadenas, todas las “verdades incuestionables” que nos imponen.

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    • Mª Luisa 28 septiembre, 2018 / 9:48 am

      Disculpad, en mi comentario anterior hay un error: al decir “semitas, camitas o caucasianos” quise decir “semitas, camitas y europoides”, que caucasianos son los tres.

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    • Frel 28 septiembre, 2018 / 11:04 pm

      También habría que decirle o recordarle que los esclavos africanos eran vendidos por los jefes de sus propias tribus a los esclavistas.

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    • Frel 29 septiembre, 2018 / 11:31 pm

      Que vergüenza, pura represión y el examen psiquiátrico de llevarse a cabo, uno ya se puede imaginar cual va a ser el resultado.

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  4. La Brújula 1 octubre, 2018 / 1:42 pm

    Investigación social a pie de calle en EEUU , el expermiento lo realiza un chico blanco.

    Primero visita un barrio blanco bajo el lema “Black Lives Matter” (Las Vidas negras importan).

    La segunda visita, es en un barrio negro en cuyo caso hace uso del título “All Lives Matter(Todas las vidas importan).

    Vean ustedes la reacción de unos y de otros y saquen sus propias conclusiones.

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