Josef Mengele: años de plata y soledad

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Portada del libro de Olivier Guez “La desaparición de Josef Mengele”.

Olivier Guez desmitifica en un libro la vida de la leyenda del mal durante su exilio latinoamericano.

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Josef Mengele a principios de 1943.

Siempre que nos encontramos con la vida de algún jefe nacionalsocialista, la duda es la misma: ¿era este hombre un pobre diablo que cayó en el lado trágico de la Historia? ¿O era un ser destinado a la crueldad y al desprecio? La desaparición de Josef Mengele, de Olivier Guez (editado por Tusquets) es una variación estupenda del mismo misterio: en sus páginas, Mengele, el legendario médico sádico de las películas, parece más un señorito arrogante que un psicópata predestinado al mal.

«Mengele no fue exactamente un jefe nazi», aclara Guez. «Fue un capitán entre miles; un médico más del partido NS entre cientos de ellos. Un hombre sin propiedades, un tipo normal, con aspiraciones normales. No fue un “nazi” por vocación, sólo cuando vio que el Reich iba a durar, aprovechó para afiliarse. Bastante tarde. Sus motivaciones son siempre egoístas: como quiere tener éxito en su carrera, va a Auschwitz, a trabajar con humanos en vez de con cobayas. Era un atajo hacia la cátedra, que era su objetivo. Así que no creo que estuviera predestinado al mal. Si hubiese nacido 15 años más tarde el mundo no sabría de su existencia».

¿Estaba libre del pecado del odio? «En su juventud, era normalmente antisemita, como cualquier alemán nacionalista de su generación. Lo suficiente como para que el nacionalsocialismo no le molestase. Pero no era una obsesión. A Mengele le dijeron: ‘Los judíos son nuestros enemigos’. Y contestó: ‘Bueno. Vale’».

Mengele ni siquiera era el primero de los médicos nacionalsocialistas. «Se veía a sí mismo como un soldado biólogo. Su misión era curar al pueblo, no al individuo. Y, para curar al pueblo, los “subpueblos” eran útiles para tal fín. Alemania se sentía en una posición de debilidad demográfica sobre sus enemigos. El Reich quería germanizar el Este de Europa y para eso necesitaba muchos nacimientos. Muchos hermanos gemelos… Esa era la guerra del soldado Mengele y ni siquiera fue el mejor de los que trabajaban en ese frente. No fue su visión, era la visión de Himmler».

Guez, por tanto, explica a Mengele en términos racionales: causas, consecuencias, motivaciones, contexto… O sea, lo contrario de la imagen popular tomada de Los chicos de Brasil, la del místico del mal encarnado por Gregory Peck. «De Mengele se pensaba en los 70 que era una especie de supervillano, capaz de escapar siempre de sus perseguidores, tramando planes diabólicos… Mientras esa idea de extendía, él llevaba una vida miserable con unos campesinos húngaros en Brasil en una granja aislada del mundo. Soledad, angustia, miedo… Después, acabó en un barrio malo de São Paulo, en una casita muy precaria, enamorado de la señora que iba a limpiar la casa. La diferencia entre la leyenda negra y la fascinación por el mal y la realidad es tremenda».

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Josef Mengele, en Buenos Aires, en 1956.

La desaparición de Josef Mengele ignora los años del Reich y se centra en la vida de Mengele en América Latina. En la Argentina de Perón, primero, donde vive años dorados, en el Paraguay de Stroessner y en sus años de soledad y probreza en Brasil. Durante una década, la nueva vida del doctor en Buenos Aires fue exitosa. Después, el Mossad se lanzó a la caza de nazis y su historia se volvió un calvario.

¿Por qué cayó Eichmann y no Mengele? «Porque Mengele era más astuto. Más seguro de sí mismo, porque venía de una familia rica, y menos obsesionado por el pasado. Mengele, como nazi, era un mosquito comparado con Eichmann. Eichmann, en Argentina, fracasó en todos los negocios que intentó.Como estaba frustrado, empezó a hablar, fue indiscreto. A Mengele le iba bien y no necesitaba impresionar a nadie».

Perón aparece como su protector. El mismo Perón del que hoy hablan los nuevos partidos de izquierda. «En Europa no sabemos nada de Perón. Nos suena al musical de Evita. Al señor simpático que quitaba dinero a los ricos y se los daba a los pobres… En realidad, era un militar que se había quedado muy impresionado por la Alemania nazi y que instauró un régimen muy autoritario.Su cálculo geopolítico era que la URSS y EEUU estaban destinadas a matarse mutuamente. Y que Argentina sería la superpotencia que las reemplazara.El problema que tenía era que su economía no era suficientemente moderna, su ejército tampoco y la ciencia, menos. Así que todos esos médicos y militares alemanes que buscaban empezar una nueva vida le venían maravillosamente».

¿Y Stroessner? «La historia de Stroessner era diferente. Su problema era que odiaba la Europa democrática. Era el hijo de un cervecero bávaro que deseaba fastidiar a los occidentales. Stroessner se divertía con los alemanes, jugando al misterio de Mengele. Les dice que lo tiene, que no lo tiene… En realidad, era todo mentira».

Al final del libro de Guez, Mengele, solo y enfermo, recibe la visita de su hijo desde Alemania, un joven sesentayochero. El padre anhela ser perdonado y querido, pero su arrogancia no le permite ser sincero. «Tiene una oportunidad de ser humano y no la aprovecha», explica el biógrafo.

(Parte del texto extraído de “El Mundo”.)

7 respuestas a “Josef Mengele: años de plata y soledad

  1. Jesús 29 mayo, 2018 / 7:14 pm

    ¿Pero están o no acreditados esos atroces “experimentos” atribuidos al Dr. Mengele?

    Lo que sí que está acreditado, datado, ubicado y constatado, es que el Dr. Jonás Salk experimentó su vacuna contra la poliomielitis con niños huérfanos discapacitados, acogidos a la beneficencia. Los niños fueron cuidadosamente escogidos. Ninguno de ellos tenía padres ni familiares que pudieran inquietarse.
    Lo mismo que el Doctor Saúl Krugger, que centrifugaba heces contaminadas con hepatitis y las administraba con el chocolate del desayuno. Estos niños, también discapacitados y desamparados, eran objeto de seguimiento “médico” para observar su deterioro.

    Los funcionarios y autoridades callaban y consentían. Las instituciones benéficas eran compensadas con asignaciones y donativos.

    Tengo la completa seguridad de que Steven Spielberg nunca hará una película sobre estos dos doctores… y aprovecho para decir que este director no ha hecho ni una sola película que merezca ser vista.

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    • Manuel Goday 29 mayo, 2018 / 9:37 pm

      Creo que el segundo doctor que menciona era Saul Krugman. Y claro que tiene la seguridad de que Steven Spielberg nunca hará una película sobre las atrocidades que llevaron a cabo estos elegidos, por eso mismo, porque al igual que él formaban parte de ese selecto grupo de personas elegidas por su deidad (que no la nuestra).

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  2. Frel 30 mayo, 2018 / 12:39 pm

    Ahí está la cuestión, la historia oficial retrata al doctor Mengele como un sádico sanguinario pero al mismo tiempo no está demostrado no hay pruebas fehacientes sobre el tema, como en otras situaciones relacionadas con este tipo de temas donde la historia oficial miente. Además la fantasía de algunos no tiene límites, como la película “Los niños del Brasil” basada en el libro que lleva su mismo título y escrito por un judío llamado Ira Levin, el cual en su ficticia obra describe como el mencionado doctor Mengele extrajo copias de los tejidos del cuerpo de Hitler y reprodujo mediante una compleja técnica 90 niños idénticos al führer, o sea, 90 nuevos Hiler’s. Este mismo autor fue el que escribió “la semilla del diablo”, el que haya visto la película basada en esta obra ya sabe en que está basada y lo que realmente representa.
    Por cierto he consultado la descripción de este nuevo libro, “la desaparición de Josef Mengele” en algunas importantes librerías(También virtuales) y describen al personaje como lo hace la historia oficial, como un sádico atroz, no ofrecen esta obra como una alternativa diferente al relato oficial, supongo que será para vender más ejemplares.

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  3. Jesus 30 mayo, 2018 / 3:34 pm

    Correcto. Gracias señor Goday.
    Jonás Salk y Saúl Krugman.

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  4. Cesar 30 mayo, 2018 / 5:52 pm

    Lo que está comprobado sí es que contrajo matrimonio aquí en Uruguay allá por 1957, en una pequeña localidad llamada Nueva Helvecia. Pero no vivió en Uruguay, solo se casó rápidamente. Los juzgados de Paz no eran muy exigentes en aquella época.

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  5. Jesus 31 mayo, 2018 / 8:12 am

    Frel: LA SEMILLA DEL DIABLO es una solemne tonteria, una completa y pretenciosa imbecilidad. El depravado Roman Polansky, condenado por pederasta es otro bluff como Spielberg.
    Esta gente hace cine para niños y retrasados mentales…

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