Última entrevista a Pedro Varela antes de su ingreso en prisión. (19/03/2018)

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Pedro Varela despidiéndose de sus seguidores y amigos, instantes antes de entrar en prisión. (Foto: Acacio Luis Friera)

Pregunta: ¿Cuál es su situación jurídica en estos momentos?

Respuesta: El pasado viernes 16 de marzo me convocaron en el SAC (Servicio de Actas de comunicación o administración de condenas) de la Ciudad de la Justicia por orden del Juzgado Penal Nº 15 de Barcelona, para comunicarme la decisión del juez de que ingresara en prisión.

En ese acto se me exigieron que declarara qué día exacto y a qué Centro Penitenciario pensaba entregarme, con desconocimiento de las posibilidades de elección. Finalmente se me comunicó que debía ser no más tarde de 10 días (si bien nadie allí sabía si se trataba de días habiles o días naturales…). Tras habérseme comunicado la decisión judicial opté por el Centro Penitenciario „La Roca-Cuatre Camins“ de Barcelona, la primera que se me ocurrió, una vez clausurada la céntrica „La Modelo“.
P.: ¿El juez ha sido influido por algo o alguien para ordenar su ingreso en prisión?

Una vez recibida en diciembre la decisión del mismo juzgado de obligarnos a hacer efectiva la condena económica surgida de dicho proceso, empezamos a efectuar el pago de la misma en las cuentas del Juzgado. No recibimos noticia alguna en ese momento en torno a la condena a prisión.

Nuestros abogados solicitaron la suspensión de la condena de prisión, toda vez que se trata de pocos meses, no tengo antecedentes penales por dicho tipo penal (vulnerar supuestos Derechos de Autor) y los antecedentes por otras condenas de tipo político ya fueron cancelados con mi cumplimiento de prisión anterior y por tanto no son computables.

Pero una vez leídas las razones de Miguel Angel Aguilar, Fiscal de la “Unión Progresista de Fiscales” para los recientemente inventados “delitos de odio”, el juez cambió de opinión.

La Fiscalía solicitaba que se ordenara el ingreso en la cárcel del librero, al considerar que, al menos desde 1996 a 2016, “ha hecho de la comisión de delitos su modo de vida(¡¿?!), mediante la “difusión pública de ideas que tienen por objetivo exclusivo (¡¿?!) fomentar, promover o incitar directa o indirectamente” „al odio y la discriminación“ (¡¿?!).

Si el señor Aguilar ha dicho eso, y sólo si lo ha dicho y no es un invento periodístico, aquí el único delincuente sería él, pues se arroga la prerrogativa de convertir a ciudadanos honestos en criminales y hacer de una actividad lícita como es la edición de libros un hecho delictivo.

El fiscal recordaba en su escrito que en la causa en la que ha sido condenado a tres meses de cárcel por un supuesto delito contra la propiedad intelectual “Varela se dedicó precisamente a la edición, venta y distribución masiva del libro de Hitler, profundamente antisemita y donde se perfilan las ideas principales que llevaría posteriormente a cabo en su régimen de terror”.

 

El fiscal Aguilar se arroga en mi caso un nuevo derecho: Hacer de historiador sin serlo, sentando cátedra de lo que está, precisamente, en discusión. Un fiscal “historiador” que no quiere ver ningún otro auténtico régimen de terror en la historia del siglo XX.

 

Además, razonaba la fiscalía, “Varela no es un “delincuente primario” y cometió los hechos por los que ha sido condenado de forma continuada” (¡¿?!), al menos entre los años 1997 a 2010“.

Pero Aguilar se olvida añadir que Varela es un “delincuente” sólo ante los ojos de esa fiscalía, puesto que llevo a cabo dicha actividad editorial desde 1974 como CEDADE,  desde 1991 como Librería Europa, desde 1998 como Ediciones Ojeda, y en estos 44 años he hecho exactamente lo mismo, pero sólo soy delincuente desde el momento en que Aguilar llega a dicha fiscalia y su amigo Gallardón contorsiona el Código Penal hasta lo imposible para hacer de opiniones crímenes.

Recuerda que el librero cuenta con dos condenas previas por “difusión de ideas que justifican el genocidio“ (se lo ha sacado de la manga) que “no han comportado la reinserción social” del procesado. Es decir, sin duda pretendía Aguilar que el editor, orador y librero entonase un mea culpa ante el muro de las lamentaciones como mínimo… Los hay que sueñan despiertos.

Según lo afirmado por el fiscal ante el juez, debo ingresar en prisión, pese a que la pena no supera los dos años de cárcel, dada mi reiteración delictiva en delitos de odio”, así como la nueva causa que tengo abierta por distribución de libros que difunden el ideario nazi” y debido a la “naturaleza de los hechos” por los que fuí condenado. Es decir a causa del nuevo juicio (contra Librería Europa y Ediciones Ojeda), cuya instrucción ha vuelto a ser ampliada por Aguilar hasta julio de 2019 (¡3 años de instrucción!), y a que ya fuí condenado por dichos delitos anteriormente, a que este ciudadano no sería reinsertable”, y que la condena por no haber pagado sus derechos al autor no es por un libro cualquiera, sino por el libro “Mi Lucha” (según el fiscal libro causante de la II Guerra Mundial, del mal llamado Holocausto, del “antisemitismo” y de todos los males imaginables), por eso el Fiscal Aguilar exige el cumplimiento íntegro de la condena. A lo que el juez –¿hará falta decirlo?– accede.

Por cierto que los argumentos de dicho fiscal, entregados sigilosamente al juez, ¡no han sido dados a conocer a nuestro abogado ni a mí mismo!
P.: ¿Cómo podríamos entender la prohibición de determinados libros en un país que, se supone, es democrático?

R.: Es evidente que la intolerancia ideológica y política no hace sino crecer en Europa, especialmente en España. Baste para ello leer el anteproyecto de ley propuesto por el PSOE y sus acólitos de izquierda, radicalizando aún más la llamada “Ley de la memoria historica”, que no pretende sino borrar todo lo que no encaje con su visión de las cosas. Hasta el punto de que si cualquier historiador pretendiera afirmar (como hace muy documentadamente Pio Moa) que el PSOE deseaba un golpe revolucionario previo a la guerra civil, o que el régimen de Franco tuvo más aspectos positivos que negativos, podría ser condenado a prisión.

De modo que lo más cómodo y lo más práctico para dicha izquierda fanática, y un buen modo de que no se difunda la verdad que no interesa, sería instaurar un orweliano “Ministerio de la Verdad”, prólogo del cual es ya la mencionada “Fiscalia para delitos de odio”, que decide unilateralmente que es odio, quien odia y que se permite odiar y que no, en base a una verdad sesgada ideológicamente, que produce investigaciones policiales demenciales, cuales son entresacar de cualquier libro, leyendo entre lineas, afirmaciones que convengan para justificar sus ansias persecutorias y condenatorias.

P.: ¿Qué les diría a los políticos catalanes que han abusado del término “presos políticos” cuando estamos ante el caso de un librero que ha sido encarcelado dos veces, por vender libros?

R.:De teves a meves quantes hem foteries…“ decimos en catalán: “De tuyas a mías cuantas me harías…”. Es así. He afirmado hasta el hartazgo que el problema de los demócratas es que no lo son.

Edurne Uriarte escribía recientemente (creo que en ABC) sobre nuestro caso („Que recurra a Estrasburgo“) poniendo en evidencia las contradicciones de aquellos que piden libertad de expresión para unos y no para otros, que definen como “presos políticos” a unos pero no a otros, según conveniencia, afirmando que “…a Pedro Varela le quedará Estrasburgo, además de toda la izquierda española que defenderá su libertad de expresión. ¿O no?… Más bien no, claro está… porque a eso, a las condenas de ideas “neonazis“, no lo llaman ataque a la libertad de expresión, sólo a las condenas de ideas ultraizquerdistas o ultranacionalistas. Esta es la radical incoherencia de sus mensajes sobre la libertad de expresión. “

P.: ¿Su caso hubiera sido posible como en otra región que no fuera la catalana? 

R.: Yo creo que esta situación puede repetirse en cualquier otra región de España, a condición de que un personaje fanático y tendencioso como el mencionado Fiscal Aguilar ronde por allí presionando a los pobres jueces de las escalas inferiores o movilizando a sus agentes secretos de pacotilla a espiar enemigos políticos (cual ha sido el caso de la Asociación Somatemps como de nosotros mismos, entre muchos otros), inventando delitos inexistentes, criminalizando a ciudadanos honestos, etc.

Nota: Entrevista actualizada y autorizada por Pedro Varela, para este blog.