De motero a motero. (Carta a Víctor Lainez)

Viaje Harley 1

Víctor, he sentido con gran dolor tu desaparición. Soy de Terrassa y motero como tú lo eras. Conseguí mi primera y única Harley (que aún conservo) a los cuarenta tacos cuando tú tenías treinta, durante los primeros tiempos fuí a concentraciones y viví el ambiente motero cono si fuera un chaval de dieciocho años, he disfrutado sobre mi “hierro” (solo y con improvisados compañeros de viaje) hermosos atardeceres, lluvia, calor y frío. Nunca he visto a un motero dejar a otro tirado en la carretera y tampoco navajeros ni mala gente entre nosotros. La violencia no va unida con la moto, por mucho que en las películas las hayan vinculado desde que Marlon Brando protagonizó “Salvaje”.

Muy pocas veces pongo las manos en el fuego por alguien (aún conociéndole) pero esta vez sin dudarlo un momento las puse cuando supe que te habían matado por odio. Un ser despreciable ha acabado con tu vida de la forma más rastrera y cobarde que se puede concebir. En este blog, que yo administro, le califiqué de asesino directamente, sin presunción de nada, sabía, sin saberlo, que tú, solo por tu condición de motero, no habías dado motivos a nadie para hacerte lo que te han hecho.

He visto a tus compañeros abrazarse y llorar por tí y quiero compartir su dolor y el de tu familia con esta carta abierta de alguien que seguramente ha “cabalgado” a tu lado sin recordarlo.

Tu Harley no se ha quedado sin jinete, alguien cuidará de ella y hará rugir de nuevo su motor, cuya sonido te acompañará eternamente.

Acacio Luis Friera

 

Sijena y la priora María Inés.

Un vecino de Sijena con el restaurador de MNAC J.Pradel en el Monasterio
Un vecino de Sijena con el restaurador de MNAC J.Pradel en el Monasterio.

En la década de los setenta las monjas del Monasterio de Sijena se marchan al de Valldoreix, cerca de Barcelona. Su edificio necesita unas reformas y las hermanas deciden trasladarse temporalmente y depositar en el Museo Diocesano de Lleida parte de los objetos artísticos que cuidaban bajo sus paredes; el resto ya los había llevado su priora, doña Consuelo, unos años antes al MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña) con el acuerdo de que este las devolvería en cuanto ellas los reclamasen.

Era algo temporal, una manera de mantener aquellos bienes a salvo mientras su monasterio era reformado y con la intención de que estos volviesen en cuanto sus paredes tuviesen capacidad de cobijarlos. Tal y como quedó reflejado en el documento que firmaron ambas instituciones, “ante una orden verbal los objetos se devolverían al citado cenobio aragonés”.

Pero al poco de instalarse junto a las monjas de Valldoreix, que pertenecían a su misma congregación, estos depósitos (Lleida y MNAC) son analizados por María Inés, priora del Monasterio de San Juan de Jerusalén de Valldoreix, que envía una carta al presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, sobre la importancia de los bienes de Sijena “pero en la que no alude a su origen histórico o catalogación”, tal y como asegura el auto de la juez de instrucción de Huesca del 15 de abril de 2015.

Monumento Nacional y firma desde Valldoreix

Recurren a su catalogación porque los bienes de Sijena pertenecían al Estado desde 1923, cuando el monasterio donde se encontraban fue catalogado como Monumento Nacional, por lo que se necesitaba la autorización del Estado para cualquier compraventa de los mismos.

Sería en 1983 cuando, según aparece detallado en este auto judicial, se realiza un contrato privado de compraventa por parte de la secretaria general de cultura de la Generalitat y de la priora de Valldoreix, no la de Sijena, de la misma manera que en 1992 con el segundo lote y en 1993-1994 con el tercero; los tres con la firma de la priora doña Inés. “El obispo de Lleida a petición de la priora de Valldoreix interviene para que vendieran los bienes artísticos que estaban en depósito en Lérida”, pidiendo permiso eclesiástico a la congregación correspondiente, sin tener en cuenta que estos no pertenecían a la misma.

No fue la priora de Sijena quien interesó dichas enajenaciones, pues quien las interesó y firmó fue la priora de Valldoreix sin jurisdicción sobre el Monasterio de Sijena, añade este auto. Además, aseguran en este documento que una de las razones que llevan a doña Inés a vender estos bienes es “la penuria económica y necesidad de realizar obras en el Monasterio de Valldoreix”.

Por esto, porque doña Inés no tenía jurisprudencia sobre el Monasterio de Sijena, tan sólo sobre el catalán, y porque estos bienes pertenecían al Estado en el momento de su venta, la juez declaró nulo en 2015 este contrato y obligó a Cataluña a devolver el tesoro de Sijena a Aragón.

Disputas políticas

El pasado lunes 11 de diciembre los últimos bienes de Sijena fueron devueltos por el Museo Diocesano de Lleida a Aragón, a falta de La Inmaculada, una pieza del siglo XVIII que la institución había extraviado y de la que desconoce su localización. Desde hace varios meses, este caso se ha convertido en una causa asumida por lo independentistas, siendo Arran, juventudes de la CUP, unos de los más involucrados a través de manifestaciones.

También en una disputa entre los líderes políticos de Cataluña, ya que el traslado ha sido posible gracias a la aplicación del artículo 155 que le daba las competencias culturales de la Generalitat a Íñigo Méndez de Vigo. Los independentistas están en contra de la devolución de estos bienes, mientras que los constitucionalistas se han posicionado a favor.

Fuente: https://www.elindependiente.com

NOTA DE ESTE BLOG: 

LAS MONJAS LO VENDIERON POR 10 MILLONES DE PESETAS.
LAS PINTURAS DE LA SALA CAPITULAR FUERON ARRANCADAS EN 1936 POR LAS FAI Y LA CNT Y LLEVADAS A BARCELONA. NO SE PAGÓ NADA POR ELLAS, FUE UN SAQUEO REPUBLICANO QUE CULMINÓ CON EL INCENDIO PARCIAL DEL MONASTERIO Y EL FUSILAMIENTO DE LOS RELIGIOSOS DE LA ZONA.
TODAVÍA HAY 109 PIEZAS DE LA FRANJA DE HUESCA EN EL MUSEO DE LÉRIDA, INCUMPLIENDO LAS SENTENCIAS CANÓNICAS DE DEVOLUCIÓN A HUESCA.
Respecto al resto, nos imaginamos que la Generalitat bien conocería la Ley de Patrimonio del Estado y la imposibilidad de comprarlas.