El truco del antisemitismo.

anti-semitism

No es sólo una cuestión de religión, pero si es admisible el anti-islamismo o el anti-catolicismo militante, ¿por qué no podría serlo el anti-judaísmo o incluso el anti-semitismo? Sobre todo cuando este insulto arrojadizo no significa, en realidad, nada. Amigos árabes, marroquíes o palestinos son, igualmente, semitas. Pero parece que el insulto debe referirse exclusivamente a aquellos que ni siquiera lo son. Los auténticos aborígenes de Palestina serían, por derecho natural, los palestinos, por otra parte muy cercanos a su ADN a los sefardíes, para disgusto de estos últimos. Si estudiamos la historia de Oriente Medio antes de Cristo, sus pobladores fueron muy diversos.

Pero ese argumento de bloqueo, el antisemitismo, es utilizado por los medios de comunicación en sus manos para neutralizar a quienes denuncian  las fechorías de un grupo de radicales sionistas que se arrogan la representación de todos los judíos, muchos de los cuales ni siquiera les aceptan como tales.

Israel Shamir ha dicho, con razón, que un antisemita no es alguien a quien no le gustan los semitas, sino alguien que no gusta a los judíos.

Por eso me niego en rotundo a aceptar el chantaje idiomático de su lenguaje político y caer en las trampas de su campo. No soy antisemita como no lo es el Dr. Duke por denunciar a los extremistas judíos, pero ¿por qué muchos de ellos son furibundamente anticristianos sin ser puestos por ellos ante el Sanedrín? Y si alguien quisiera serlo, están en su derecho.

Los mismos que siempre enarbolan la palabra-bloqueo “antisemitismo”, se desgañitan afirmando que sólo eso supone un ataque contra la Humanidad. Con razón afirmaba Proudhon que “cada vez que escucho la palabra ‘humanidad’ sé que quieren engañarnos”.

Pedro Varela Geiss

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13 thoughts on “El truco del antisemitismo.

  1. Ramón 25 julio, 2017 / 5:56 pm

    Me niego a que me prohiban ser un “anti”…¿no es que somos una sociedad democrática?, puedo ser un “anti” virus, carnes, lácteos, vagos, inmigración ilegal, banca, etc.
    Si ser anti semita es ser anti judio…lo soy porque me obligaron ellos mismos, día a día al ver como son…al final siempre quien te simpatiza, es a quien prefieres, a los otros no

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  2. Juan José 26 julio, 2017 / 9:48 am

    El mundo hoy en día está casi totalmente en manos y controlado por el judaísmo -no por por los judíos, es diferente-.
    Cualquier voz que desenmascare ese control hay que callarla y estigmatizarla de forma fulminante, no vaya a ser que alguien le escuche y , convencido , comparta esa peligrosa idea.
    Y la mejor manera de hacerlo es con cliché estereotipado que todo el orbe conozca:” eso es antisemita”; y entonces, el populacho aborregado, las pseudo élites dirigentes, los voceros agradecidos, clamarán contra todo aquel que no comulgue con la verdad oficial, sea heterodoxo en sus planteamientos, y piense por sí mismo.
    De ahí la tremenda importancia del holo, es la piedra angular de todo lo que vivimos hoy, la justificación del judaísmo para hacer a su antojo todo lo que quiera , sin críticas ni nada que se le oponga.

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    • Frel 26 julio, 2017 / 4:38 pm

      Si el mundo está controlado por el judaísmo(Sionismo), entonces está controlado por los judíos(Por una parte de ellos como es obvio), otra cosa es que haya no judíos que también colaboran con el judaísmo.
      Sobre la utilización y manipulación del vocablo “antisemita” está claro que cualquier persona que esté un poco informada sabe que los judíos no son el único pueblo de origen semita, los palestinos también lo son, por poner un ejemplo, aquí está la clave para no caer en equívocos, pero claro la neo-lengua que ha creado el propio sistema utiliza el término “antisemita” como si fuera algo propio de los judíos, para su victimización.

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      • Juan José 26 julio, 2017 / 7:22 pm

        Discrepo: si hay judíos que no están por la labor de controlar el mundo, entonces no podemos decir que los judíos quieren controlar el mundo.Es una parte de ellos.Importante, pero parte.
        Y a esa parte que sigue su religión judaica que le da el derecho al mundo entero es a la que se debe denunciar y combatir.
        Y dentro ( o en estrecha colaboración )con el judaísmo incluiría otras manifestaciones como por ejemplo el protestantismo o el calvinismo.

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      • Frel 27 julio, 2017 / 8:22 pm

        Si hay judíos que no están por la labor de controlar el mundo será debido debido a diversas causas, pero yo me refiero ante todo a las élites, a los más poderosos que ponen en práctica su religión(Incluido obviamente el Talmud) con las consecuencias que ya conocemos.
        Sobre el protestantismo estoy de acuerdo, dicha confesión fue creada para dividir al cristianismo, posiblemente se pueda intuir quien estaba detrás, quien era Lutero o quienes lo dirigían. Yo el protestantismo no lo concibo como una confesión cristiana ya que no surgió de los apóstoles de Jesús, no así como el catolicismo y la iglesia ortodoxa.

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    • Irene 20 septiembre, 2017 / 9:37 pm

      Hay que ser experto en geopolitica y tener un master en historia para enterarte mínima mente de lo que ocurre y no caer en independentismos. Con lo cual hay una gran masa de gente que no se está enterando d nada.
      Yo tengo la gran suerte de haber sabido hacer una acertada lectura de ciertas experiencias por las que he pasado, pero no todo el mundo tiene el mismo camino vital.

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  3. Juan José 26 julio, 2017 / 7:25 pm

    Y otra cuestión: el sionismo tiene como objetivo conseguir la tierra de Jerusalem para los judíos, no habla (que yo sepa) de conquistar el mundo.
    Sionismo y judaísmo son diferentes, aunque a veces se confundan.

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    • Frel 27 julio, 2017 / 8:35 pm

      El sionismo es cierto que en un principio cuando dicho movimiento fue fundado allá por 1895 por Theodor Herzl, tenía como objetivo a creación de una patria judía, del estado de Israel, pero el sionismo es un movimiento político internacional cuyo objetivo es defender los intereses judíos de toda índole, evolucionando de esta forma hacia una forma de supremacismo. Por este motivo se asocia tanto el sionismo con el judaísmo.

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      • Juan José 29 julio, 2017 / 4:50 pm

        Creo que tienen intereses diferentes(uno Israel, el otro el Mundo), pero complementarios al fin y al cabo.

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  4. Juan 27 julio, 2017 / 5:45 pm

    EL ABANDERADO

    Pedro Varela es nuestro abanderado; Pedro Varela no es antisemita; tampoco es antijudío. ¿Por qué había de serlo? Nuestra identidad no es el ataque; la identidad de Europa no es la aniquilación, aun con toda nuestra historia de luces y sombras a cuestas. Nuestra identidad no está en discernir sobre los judíos o los semitas. Gottfried Feder estampó en el programa del NSDAP el combate contra el materialismo judío infiltrado entre nosotros. Aunque en España todo esto quedaba ya muy lejos desde 1492 (aunque quizá no tanto), austríacos y alemanes todavía lo tenían muy de cerca en pleno siglo XX. ¿Por qué? Por que el judaísmo lleva consigo una desviación en su propia creencia: la satisfacción del espíritu en los bienes, en la satisfacción de este mundo; todo lo contrario a lo que nosotros aspiramos, incluso antes de la llegada del Evangelio. Eso sí: “Si no os convertís, todos pereceréis de igual modo”. Para Schopenhauer el Dios de los judíos es solo relevante para ellos; también reconoció que no hay nada en este mundo que pueda redimir al ser humano de su limitación, pues todo lo de este mundo es limitado. Richard Wagner se confesaría cristiano católico al considerar que en efecto, los 613 preceptos de la Torá son en realidad la certificación de una condena perpetua, mientras que Cristo nos liberó de la esclavitud de nuestra limitación.

    Ahora bien, como escribía ayer Jaime González en su artículo de “ABC” que lleva por título “El Abanderado”, España siempre ha gritado y siempre gritará en defensa propia, en la defensa de nuestro legado secular, nuestro monarquismo basado en el liderazgo, en la representación, nuestro elenco moral, cultural, humanístico y político, basado en nuestra unidad de destino:

    “Fue Francisco de Quevedo el que afirmó que «Dios hizo a Santiago Patrón de España para que, cuando llegue el día, pudiera interceder por ella y volverla otra vez a la vida con su doctrina y su espada», pero como lo de la espada son palabras mayores, vamos a confiar en que -llegado el día- su labor de intercesión sitúe de nuevo en el camino a quienes perdieron el rumbo.

    Dadas las circunstancias, encomendarse al Apóstol ya no es cosa que incumba solo a los cristianos, porque bajo su manto protector cabemos todos.

    ¡Santiago y cierra, España! no es una declaración de guerra, sino una exclamación de orgullo que revela el estado de ánimo de un país que cuando grita lo hace en legítima defensa.

    Y que le pide a su Patrón que se aparezca. Como en la batalla de Clavijo, para que su sola presencia serene el espíritu de quienes pretenden mutilarnos como pueblo. Santiago es el Patrón de España y ayer fue 25 de julio, una ocasión para rendirle y rendirnos tributo por lo que hemos conseguido juntos, aunque las miradas estuvieran puestas otra vez en Barcelona, símbolo de la unidad de un país cosido entonces por los aros olímpicos de los Juegos del 92.

    Nada que objetar, salvo que hemos olvidado el papel de abanderado del Apóstol, dicho esto sin ánimo alguno de hacer de menos a aquel otro abanderado que hace veinticinco años se convirtió en santo y seña del alma española.

    No es cuestión de perderse en disquisiciones sobre a quién hay que invocar primero, porque cualquier ayuda -divina o terrenal- es muy de agradecer, si bien lo más recomendable en esta hora sería apelar a la razón suprema: lo que somos, nuestra conciencia como nación, es fruto de siglos de convivencia; un logro colectivo que obliga -no está mal de vez en cuando- a mirarnos al ombligo y a sacar pecho no por vanidad, sino por un noble afán de supervivencia.

    Si Dios -citando a Quevedo- hizo a Santiago Patrón de España para interceder por ella, vamos a ponérselo fácil. Intercedamos nosotros primero, pero sin olvidar que el camino que nos marcó el Apóstol es un viaje interior cuyo objeto es el reencuentro. Al fondo, está España. Plena y entera.

    Con su doctrina y espada, aunque lo de la espada sean palabras mayores en un país amenazado por hombres muy menores”.

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  5. Mª Luisa 29 julio, 2017 / 4:08 pm

    Los marroquíes no son semitas, sino camitas con mínimos aportes semítico, mediterráneo arcáico, atlanto-mediterráneo, congoide y nórdico. Eso en cuanto a lo biológico se refiere. Otra cosa es su lengua y cultura, que indudablemente es semítica.
    Los judíos entonces serían semitas desde el punto de vista lingüístico, pero no biológico, pues aunque parece que su población original procedía del actual Yemen, a lo largo de los siglos se fueron mezclando con gente de otras procedencias asentadas en Oriente Próximo, Asia Menor, Centro-Europa y cuenca Mediterránea hasta conformar lo que en la actualidad son; es decir, biológicamente europeos con distintas conformaciones dependiendo del grupo de pertenencia (azkenazíes o europeos del este, sefardíes o mediterráneos semito-camitizados; por poner dos ejemplos).
    En cuanto a los comentarios anteriores, creo que debiéramos considerar al judaísmo como lo que es, una religión completamente excluyente, que no quiere nuevos adeptos porque a ellos ya los ha elegido su dios y para qué más competencia. Quizás deberíamos llamarlos hebreos o algo así, porque muchos de ellos por suerte rompen el estereotipo (véase Woody Allen o Groucho Marx).

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