Tres Reyes con huevos.

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La batalla de las Navas de Tolosa, también llamada en árabe como la «batalla de Al-Uqab», tuvo lugar en Santa Elena, el 16 de julio del año 1212 de nuestra era, y enfrentó al bando cristiano bajo los mandos de Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra contra las tropas del califa musulmán Muhammad An-Nasir .

La carga de los tres reyes. (Arturo Pérez Reverte)

Los americanos tienen El Álamo y Gettysburg.
Los franceses Alesia.
Los judíos, Masada.
Los griegos, el Paso de las Termopilas.
Los alemanes, los bosques de Teutoburgo.
Los ingleses, Trafalgar.
Los portugueses, Aljubarrota.
Los rusos, Stalingrado.
Hasta los zulúes tienen algo… Insaldwana.

Y los españoles, debido a los traidores por un lado y los cobardes por otro, no tenemos ni:

Las Navas de Tolosa, por insidiosa
La Batalla del Ebro, por fascista
Lepanto, por intolerante
Tenochtitlán, por genocida
Bailén, por retrógrado
Amberes, Breda, Northlinghen, por no herir sensibilidades
Villaviciosa, por no plural

¿Sigo?

Y un montón de ineptos, embusteros, interesados, desgraciados, chusma, incultos, maricomplejines,… traidores y cobardes (insisto) que han dirigido, dirigen y dirigirán las mentes… de los que se dejen, de esta gran nación que es España.

Cuando paso cerca de Despeñaperros (sitio donde se despeñaron miles de perros invasores e impositores de sus ideas (políticas, religiosas, filosóficas, … .), siempre salgo despotricando que no haya nada allí para conmemorar algo tan importante, tan épico, tan cristiano.
He estado en Normandía, y estuvimos cuatro días viendo museos, cementerios, edificios históricos de la batalla de Normandía, en Estados Unidos de cualquier escaramuza sin importancia hacen un centro histórico con museo incluido, y aquí tenemos el 800 aniversario de lo que considero la batalla más importante de la historia de Europa (osea del mundo) y no hacemos nada.

Ya ni siquiera se estudia en los colegios, creo. Moros y cristianos degollándose, nada menos. Carnicería sangrienta. Ese medioevo fascista, etcétera. Pero es posible que, gracias a aquello,… mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle.

Ocurrió hace casi ocho siglos justos, cuando tres reyes españoles dieron, hombro con hombro, una carga de caballería que cambió la historia de Europa. El próximo 16 de julio se cumple el 798 aniversario de aquel lunes del año 1212 en que el ejército almohade del Miramamolín Al Nasir, un ultra radical islámico que había jurado plantar la media luna en Roma, fue destrozado por los cristianos cerca de Despeñaperros.
Tras proclamar la yihad -seguro que el término les suena- contra los infieles, Al Nasir había cruzado con su ejército el estrecho de Gibraltar, resuelto a reconquistar para el Islam la España cristiana e invadir una Europa -también esto les suena, imagino debilitada e indecisa.
Los paró un rey castellano, Alfonso VIII. Consciente de que en España al enemigo pocas veces lo tienes enfrente, hizo que el papa de Roma proclamase aquello cruzada contra los sarracenos, para evitar que, mientras guerreaba contra el moro, los reyes de Navarra y de León, adversarios suyos, le jugaran la del chino, atacándolo por la espalda.
Resumiendo mucho la cosa, diremos que Alfonso de Castilla consiguió reunir en el campo de batalla a unos 27.000 hombres, entre los que se contaban algunos voluntarios extranjeros, sobre todo franceses, y los duros monjes soldados de las órdenes militares españolas. Núcleo principal eran las milicias concejiles castellanas -tropas populares, para entendernos- y 8.500 catalanes y aragoneses traídos por el rey Pedro II de Aragón; que, como gentil caballero que era, acudió a socorrer a su vecino y colega. A última hora, a regañadientes y por no quedar mal, Sancho VII de Navarra se presentó con una reducida peña de doscientos jinetes –Alfonso IX de León se quedó en casa-.
Por su parte, Al Nasir alineó casi 60.000 guerreros entre soldados norteafricanos, tropas andalusíes y un nutrido contingente de voluntarios fanáticos de poco valor militar y escasa disciplina: chusma a la que el rey moro, resuelto a facilitar su viaje al anhelado paraíso de las huríes, colocó en primera fila para que se comiera el primer marrón, haciendo allí de carne de lanza.
La escabechina, muy propia de aquel tiempo feroz, hizo época. En el cerro de los Olivares, cerca de Santa Elena, los cristianos dieron el asalto ladera arriba bajo una lluvia de flechas de los temibles arcos almohades, intentando alcanzar el palenque fortificado donde Al Nasir, que sentado sobre un escudo leía el Corán, o hacía el paripé de leerlo -imagino que tendría otras cosas en la cabeza-, había plantado su famosa tienda roja. La vanguardia cristiana, mandada por el vasco Diego López de Haro, con jinetes e infantes castellanos, aragoneses y navarros, deshizo la primera línea enemiga y quedó frenada en sangriento combate con la segunda.
Milicias como la de Madrid fueron casi aniquiladas tras luchar igual que leones de la Metro Goldwyn Mayer. Atacó entonces la segunda oleada, con los veteranos caballeros de las órdenes militares como núcleo duro, sin lograr romper tampoco la resistencia moruna. La situación empezaba a ser crítica para los nuestros -porque sintiéndolo mucho, señor presidente, allí los cristianos eran los nuestros-; que, imposibilitados de maniobrar, ya no peleaban por la victoria, sino por la vida.
Junto a López de Haro, a quien sólo quedaban cuarenta jinetes de sus quinientos, los caballeros templarios, calatravos y santiaguistas, revueltos con amigos y enemigos, se batían como gato panza arriba. Fue entonces cuando Alfonso VIII, visto el panorama, desenvainó la espada, hizo ondear su pendón, se puso al frente de la línea de reserva, tragó saliva y volviéndose al arzobispo Jiménez de Rada gritó:

«Aquí, señor obispo, morimos todos».

Luego, picando espuelas, cabalgó hacia el enemigo. Los reyes de Aragón y de Navarra, viendo a su colega, hicieron lo mismo. Con vergüenza torera y un par de huevos, ondearon sus pendones y fueron a la carga espada en mano.
El resto es Historia: tres reyes españoles cabalgando juntos por las lomas de Las Navas, con la exhausta infantería gritando de entusiasmo mientras abría sus filas para dejarles paso. Y el combate final en torno al palenque, con la huida de Al Nasir, el degüello y la victoria.

¿Imaginan la película?… ¿Imaginan ese material en manos de ingleses, o norteamericanos?..

Supongo que sí. Pero tengan la certeza de que, en este país imbécil, acomplejado de sí mismo, gobernado por políticos aún más imbéciles carentes de toda identidad… no la rodará ninguna televisión, ni la subvencionará jamás ningún ministerio de Educación, ni de Cultura, porque aquí no habría despelote ni mariconeo, sino gente real que por amar a su tierra luchaban a morir.

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14 thoughts on “Tres Reyes con huevos.

  1. signasupervestes 14 julio, 2017 / 8:12 pm

    En el Álamo también había españoles, de hecho colonos tejanos, que fueron de inspiración para sus homólogos en recuperar y ser república independiente de Texas, donde España cedió dichas tierras luego a EUA en Tratado Real, sin guerra.
    También podría ubicarse la batalla que dio origen a la amputación de Jenkins.
    Y, sobretodo, La Cueva de Santa Maria, en el 717, con nto. visigodo -noble- Delay ( Belay, para los musulmanes, Pelayo, ya romanizado ). Antes Suprarbae 715-716, según de Mena.
    Perfecto, gracias.

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  2. César 15 julio, 2017 / 1:29 am

    Que me disculpe el Sr. Pérez Reverte pero si no hay más conmemoraciones es por la manía izquierdista de llamar fascista a casi todo y por la estupidez derechista de aceptarlo.
    La gesta del Volkhov fue casi inigualable. Aaaaah, pero los voluntarios eran falangistas.
    La heroica resistencia del Alcázar de Toledo, bombardeado, tiroteado, minado, fue inigualable, ah, pero sus defensores eran fascistas.
    La conquista de América, ah, pero es que fue genocida ( al lado de lo que hacía el General Custer era un juego de niños).
    Y así se podría seguir.
    P.D. Creo que se recuerda más a los 4 gatos que entraron con Leclerc en Paris en 1944 que muchas otras cosas. ……

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  3. Juan José 15 julio, 2017 / 10:13 am

    Es excepcional esta batalla; tenemos la idea en la cabeza de que las batallas campales entre grandes ejércitos estaba a la orden del día , pero eran muy escasas.La mayoría eran escaramuzas entre partidas pequeñas.
    Recomiendo el libro de Francisco García Fitz “Las Navas de Tolosa”; la primera mitad del libro trata de eso, de lo complejo que era preparar una gran batalla campal en la edad media, y en la otra mitad narra todos los pormenores de la batalla misma.
    Reverte tiene razón en muchos de sus artículos, no tanta en otros, pero lo que sí es de agradecer es que alguien diga cosas como estas, que no están dentro de la ortodoxia blandengue de nuestros días de anti-héroes y buen rollito con el que nos invade.

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  4. Juan 17 julio, 2017 / 1:31 am

    “No he venido a traer la paz, sino la espada”. Primero vendrá la guerra de y en la propia conciencia; luego en la conciencia nacional. España se fundamenta en la identidad racial y en la unidad de fe. Aunque Pérez Reverte no lo narra, siempre se ha contado que en la carga de la caballería cristiana se hizo presente Santiago apóstol a lomos de un corcel blanco. El apóstol Santiago se ganó la condición de patrón de España al convertirse en Santiago Matamoros por su actuación en la batalla de Clavijo, pero si hay una batalla de la Reconquista en la que estuviese justificada la intervención prodigiosa de una potencia celestial, es la de las Navas de Tolosa, en el curso de la cruzada contra el Islam proclamada por Inocencio III. Históricamente hay un antes y un después de esta batalla; también se identificaría al pastor aparecido que facilitó a los cristianos la ubicación del campamento de Miramamolín como San Isidro, patrón de Madrid.

    Adolf Schulten, primer arqueólogo que investigó Numancia, apoyado incondicionalmente por el Kaiser Guillermo II, concluyó que el hecho numantino es uno de los puntos de partida de la identidad de los castellanos, fuertemente expansionistas, y que es Castilla la que de forma secular ha presionado al resto de territorios periféricos hacia esa unidad de destino que en el siglo XX sería casi mistificada por José Antonio Primo de Rivera y que también sería el fundamento del régimen surgido el 18 de julio de 1936.

    Los franceses tienen Verdún, donde Francia se jugó su supervivencia como nación y donde Pétain salvó el ejército francés; los alemanes tienen Tetoburgo, pero también tienen Tannenberg, donde en agosto de 1914 se jugó la supervivencia del Reich y donde Von Hindenburg coronó su carrera militar; y los polacos tienen la Batalla de Varsovia, donde en agosto de 1920 Pilsudski hizo retroceder al ejército de Lenin y Trotski. ¿Qué hubiera pasado, si no se hubiese producido ese milagro de la Providencia en el cruce del Vístula? Alemania no tenía ejército como tal, debido a las restricciones de Versalles.

    ¿Quién ha dicho que hemos venido a este mundo a estar conformes?

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  5. Juan José 17 julio, 2017 / 10:08 am

    ¿Y en Alarcos, el apóstol estaba durmiendo la siesta, y por eso no fue a la batalla y la perdimos?Pues vaya¡
    En Muret está claro: fue una batalla de malvados herejes (los cátaros) contra los únicos y verdaderos creyentes (los católicos) que tenían a dios de su parte.

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  6. Irene 17 julio, 2017 / 2:22 pm

    La gran batalla de Navas de
    Tolosa, que tanto ha enriquecido el continente de identidad, no lo he visto en los medios de comunicación. Es el orgullo de Europa pero ahora prefieren celebrar el world pride cada año, como si ser homosexual, pansexual o bisexual fuera un motivo de celebración.
    Yo vengo de estudios superiores de historia del arte y estos temas, más en cataluña, no se le da la importancia que merece. Los estudios universitarios de las públicas son terribles.
    Con lo cual lo mejor que se puede hacer es educarse a través de investigar donde estan las fuentes correctas aunque eso suponga fuera de los títulos académicos.
    Estoy muy orgullosa de ser española por tanto que han hecho tantas personas desde la península y sobretodo por la reina Isabel de Castilla.

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    • Mª Luisa 18 julio, 2017 / 9:00 am

      Por supuesto, Irene. Cuando estudiaba historia en la Universidad de Sevilla un profesor nos decía que al menos delante suya nadie reprobara a Doña Isabel, de quien todas las mujeres debíamos sentirnos orgullosas. Creo que ha sido uno de los grandes personajes históricos y la demostración palpable de que las mujeres valemos tanto como los hombres como estadistas.
      ¡¡¡Viva la reina Isabel!!

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