EL LIBRO “CARTAS DESDE PRISIÓN”

A PARTIR DE MAÑANA, CADA MES, ESTE BLOG PUBLICARÁ UNA CARTA DEL TOTAL DE 64 QUE COMPONEN EL LIBRO “CARTAS DESDE PRISIÓN”, ESCRITO Y EDITADO POR PEDRO VARELA, Y QUE FUE SECUESTRADO JUNTO A OTROS MUCHOS, POR LA POLICÍA AUTONÓMICA DE CATALUÑA Y LA “FISCALIA DEL ODIO” POR DECISIÓN DEL FISCAL MIGUEL ÁNGEL AGUILAR.

Mes a mes irán comprobando por ustedes mismos si el contenido de este libro (como el de todos los secuestrados) incita o no al odio. Nadie mejor que todos los que quieran acceder a su lectura en este blog para opinar, dar su veredicto y aprobar o no su destrucción.

PORTADA_PRISION_ESPOSADO
Cubierta desplegada del libro “Cartas desde prisión” de Pedro Varela tal y como salió a la venta.

CARTAS DESDE PRISIÓN
Pensamientos y reflexiones de un disidente en la celda
De Steyr (1992) a Brians (2012)

PRÓLOGO
de Acacio L. Friera

Ver a un amigo decir adiós con la mano mientras se dirige
a la puerta de una prisión encoje el alma. Pero cuando lo
tienes ante ti por vez primera en el estrecho habitáculo que es el locutorio
del centro penitenciario, enjaulado tras un grueso cristal, la
imagen al otro lado del mismo te deja mudo durante unos segundos.
Te esfuerzas por aparecer natural, incluso jovial, pero ser consciente
de que en veinte minutos él volverá a su pequeña celda supone el detonante
de una explosión de impotencia difícil de explicar.
Cuando el autor de este libro, Pedro Varela, me pidió que escribiera
el prólogo del mismo, me dijo bromeando: “Así pasaremos
a la historia juntos, y si me encierran por editarlo tú te vendrás conmigo
por prologarlo”.
Esa faceta irónica de Pedro es conocida por los que tenemos
el honor de ser sus amigos. Yo creí que en prisión se le quitarían las
ganas de bromear (no es para menos), pero me resultó de lo más
grato comprobar que no sólo había conservado una señorial tranquilidad
de conciencia y una absoluta fe en su inocencia, sino que
estaba libre de cualquiera de las influencias negativas que genera el
orden penitenciario y, sobre todo, del ambiente no demasiado amable
del entorno humano. Me di cuenta desde mi segunda visita que
salía yo mucho más indignado de lo que él se quedaba.

Supongo que todos le preguntaban lo mismo: ¿qué tal esto?,
¿qué tal aquello?, ¿sabes algo de cuando te dan permisos? (que nunca
llegarían), etc. Pero la verdad es que nosotros nos centrábamos más
en los proyectos sobre las portadas de los nuevos libros que en los
temas que él, sin duda, tenía que repetir a sus visitantes por cortesía.
Veinte minutos no dan para mucho más y aún para menos si los
quieres aprovechar bien, o sea que tanto él como yo llevábamos la
lección aprendida e íbamos al grano.
Es imposible ponerse en el lugar de un preso si no lo has sido
antes. Yo no he estado nunca encarcelado, pero me pasé el curso de
1963 en un internado salesiano que de alguna forma supuso mi primera
e inocente aproximación a lo que supone la pérdida de libertad.
Y luego vino lo de la “mili”, que estaba bien pero que tampoco te
permitía una excesiva libertad de movimientos. La cuestión es que
escribir sobre cómo puede uno encontrarse entre cuatro paredes
todo el santo día, mañana, tarde y noche, verano e invierno, rodeado
de delincuentes (“la mayoría excepto algunos casos graves y puntuales,
buena gente con pocos medios, aún menos cultura y mala suerte
en la vida”, decía Pedro) y con una serie de restricciones extras, no
resulta fácil.
Porque Pedro desde que llegó fue tratado de forma discretamente
especial. Se le negaba de forma automática cualquier petición
de mejoras previstas en el Código de Régimen Penitenciario: una máquina
de escribir para responder a la abundantísima correspondencia,
permiso de permanecer en la celda para estudiar una nueva carrera,
la posibilidad de utilizar un ordenador portátil, ser empleado por el
centro para trabajar en servicios habiéndolo recomendado los mismos
funcionarios, visitar a su hija o a su padre ya mayor aunque fuera
una sola vez, permisos de fin de semana habituales en otros casos, la
condicional, el tercer grado, acortamiento de condena, indulto… Peticiones
que probablemente habrían sido respondidas positivamente
de haberse tratado de un preso común, pero en el caso de Varela fueron
denegadas todas y cada una de las solicitudes por norma. Pedro
era, y es, la presa favorita del divo Fiscal del Odio de turno (1), del
mediocre juez estrella del sistema jurídico en Cataluña (2), la vedette
del periodismo pro-sionista en la provincia (3) y el trepa y masónico
Ministro de Justicia actual (4). La finalidad declarada de esta gente
era, y es, además de encerrar a Pedro Valera por “GENOCIDA” (así
rezaba la documentación recibida por la Junta de Tratamiento del
Centro Penitenciario), cerrar la Librería Europa, misión que, de momento,
aún no han podido llevar a cabo a pesar de la pronta aplicación
de la llamada “Ley del Bozal” o “Ley Gallardón” en trámite.
Esa resistencia ha sido posible en buena parte gracias a una fiel clientela
y a unas valientes empleadas y amigas que se mantuvieron al pie
del cañón a pesar de las amenazas y ataques continuos de los sicarios
de organizaciones libertarias e izquierdistas. Como repite él tan a
menudo, “mis mejores hombres son mujeres” (5).
Mencionar a todos aquellos que en diferentes países, regiones,
provincias y ciudades han puesto toda la carne sobre el asador para
que el caso de Pedro Varela fuera de conocimiento público resulta
prácticamente imposible. Desde Portugal, Italia, Francia, Chile, México
o Argentina se movilizaron fuerzas espontáneas a favor de la
libertad de expresión para todos. En Gijón, Sevilla, Málaga, Barcelona,
Madrid, Valencia, Zaragoza e innumerables otros lugares personas
en buena parte desconocidas hasta ese momento organizaron
manifestaciones, campañas publicitarias, stands informativos o cartas
a los medios de comunicación. En nombre de Pedro Varela, y en el
mío propio como organizador del blog, vaya nuestro entrañable recuerdo,
pues “es de bien nacido el ser agradecido”.
Antes de entrar en prisión, le prometí a Pedro que pondría en
marcha un blog y que intentaría que éste fuera su ventana al exterior
desde la celda. Y así lo hice. El blog se titulaba “Libertad Pedro Varela”
y durante quince meses se publicaron en el mismo de promedio
un artículo cotidiano por cada día de encierro, además de todos los
documentos judiciales y carcelarios que sus excelentes abogados Fernando
Oriente y José María Ruiz Puerta me hacían llegar con regularidad.
Entre los muchos documentos penitenciarios exhibidos, uno
de ellos era ni más ni menos una “recomendación” del director del
centro penitenciario (6) al responsable de Servicios Penitenciarios
de la Generalitat de Catalunya (7), instándole a que no fuera admitida la petición del recluso de ofrecer una entrevista a un medio de
comunicación alemán (el semanario Zuerst), previamente autorizada
de viva voz por un miembro de la Junta de Tratamiento (8) tras consultar
con la dirección.
Dicha “recomendación” fue tramitada de forma tan eficaz que,
por error, acabó indebidamente en manos del preso, lo que originó
un acoso y registro de su celda en dos ocasiones. Y a pesar de que
los periodistas alemanes, que habían obtenido de palabra el permiso
inicial pertinente, se encontraban ya en las mismas puertas de la prisión,
obtuvieron un rotundo “No”, tan contundente que tuvieron
que volver a su lugar de origen con las manos vacías y con la triste
imagen de un país en el que la información democrática tiene la
misma vigencia que en cualquier otra república bananera. La vergüenza
ajena que pasamos ante los periodistas germanos es mejor
olvidarla.
El panorama era desolador, ni la simple solicitud de un único
fin de semana de libertad para ver a su pequeña hija, que vivía en
otro país de la Unión Europea, le fue concedida (sí se le concedió,
en su día, al banquero Mario Conde, quien se trasladó a Luxemburgo
a ver a la familia mientras cumplía pena de prisión). Pero el
buen espíritu de Pedro no decaía a pesar de los esfuerzos de los opresores
y en lugar de quejarse se dedicaba a animarnos con sus palabras
de aliento, sus cartas, e incluso con algún dibujo amateur realizado
en sus horas de tranquilidad, pero eso ya es otra historia.
Este libro contiene sus cartas escritas desde la cárcel (primero
en la prisión austríaca de Steyr (en 1992) y a continuación desde el
Centro Penitenciario Brians-I (entre 2010 y 2012), que fueron publicadas
en el blog “Libertad Pedro Varela”). Se incluyen así mismo
aquellas escritas en el periodo comprendido entre el ingreso a una y
otra cárcel, sufriendo las cargas de profundidad lanzadas una vez
tras otra contra él, su librería y su editorial, por las tropas de choque
del sistema.
No podemos dejar de mencionar el incansable trabajo de sus
leales traductores al italiano, francés, inglés y alemán: Laura dei
Negri, Janique Villeneuve, Janine y Jacques Vecker, Peter Bas-Hayes, Andres Sedero, Richard Edmonds, Lawrence Azacarate y
Manfred Hutschala. Gracias a su trabajo desinteresado las cartas de
Pedro Varela fueron leídas por internautas de todo el mundo.
La entereza y la hombría de Pedro Varela deberían ser reconocidas,
no sólo por quienes le queremos y admiramos, sino incluso
por sus más acérrimos enemigos.
No es hombre de bien aquel que no admira y respeta el sacrificio
de alguien que es fiel a sus creencias y a sus opiniones políticas.
Hagamos nuestra la tan conocida frase de Voltaire, raramente
hecha realidad: “Podré no estar de acuerdo con sus ideas, pero daría
mi vida por defender su derecho a expresarlas”.

ACACIO L. FRIERA
8 de marzo de 2014, II Aniversario de su puesta en libertad

NOTAS DE LA EDITORIAL:
(1) Miguel Ángel Aguilar, aupado por su antecesor y superior en la Fiscalía
General de Cataluña y conocido marxista José María Mena, tampoco ha escondido
nunca su militancia en la extrema izquierda y se deja entrevistar en webs antifeixistes,
okupas y libertarias. Es al parecer hombre cercano a la ideología maoísta.
Como evidencian las fotografías de sus conferencias de adoctrinamiento en el
mundo jurídico, pretende difundir en España la invención de los “Hate crime” y
“Hate Speech”, idea surgida de la ADL (Jewish Anti Defamation League) de Estados
Unidos, organización criminal que ha sido cogida infraganti robando ficheros
policiales, según la cual cualquier denuncia ciudadana que afecte a los intereses
o dogmas ideológicos de la minoría sionista y el lobby judío debe ser considerada
delictiva.
(2) Santiago Vidal es el mediocre juez estrella del sistema jurídico en Cataluña,
surgido no como juez profesional de carrera, sino del llamado “cuarto
turno”. Condenó a Pedro Varela en 1998 nada menos que a 5 años de cárcel, en el
proceso contra la Librería Europa, por ofrecer al público libros que el señor Vidal
no está dispuesto a que sean de dominio público. Promovido en breve tiempo del
Juzgado Penal Nº 5 a la Audiencia Provincial de Barcelona, aparece regularmente
en los medios de comunicación por sus exabruptos políticos y jurídicos, preparándose
para ocupar un lugar preferente en el futuro sistema judicial independiente
en Cataluña.
(3) Pilar Rahola, sionista militante, se erigió ya desde principios de los años
1990 en la agitadora principal de las campañas contra Librería Europa. Sus textos
siempre favorables al Estado genocida de Israel y contrarios a los derechos de la
población aborigen palestina, hablan por sí mismos. Es la niña mimada de La Vanguardia y la llamada “intelligentsia” de Barcelona. Según informan los vecinos de
la familia Benarroch en Barcelona, al parecer se encuentra a disposición de los designios
de dicha familia gracias a un suculento sobre a fin de mes.
(4) El impopular Ministro de Justicia Sr. Gallardón es asiduo visitante de
la Asociación judía Sefarad de Madrid, donde suele pasar ratos de asueto cuando
no se encuentra de visita académica en Israel. Ha llegado al ministerio con el fin
de imponer en España una “ley bozal” que impida todo debate histórico, cualquier
disidencia ideológica y la más mínima denuncia del lobby sionista en el país. Se
dispone igualmente a establecer un ejército de 50 nuevos comisarios soviéticos
denominados “Fiscales del odio” (según la terminología impuesta por la ADL
judía-norteamericana) cuya tarea consistirá en reprimir brutalmente y de forma
arbitraria a patriotas, identitarios, historiadores revisionistas, alternativas políticas
no deseadas, movimientos contrarios a la inmigración extra-racial masiva o a cualquier
persona o grupo disidente del sistema que moleste.
(5) Frase acuñada originalmente por Léon Degrelle.
(6) Joan Carles Navarro: director del Centro Penitenciario Brians 1. Desde
hace más de 15 años ejerce su profesión de psicólogo en los centros penitenciarios
catalanes. Lo ha hecho en el CP Quatre Camins y en el CP Brians 1. Posteriormente
fue nombrado subdirector de Tratamiento del CP Brians 2. Profesor de la
licenciatura de criminología de la Universitat de Barcelona.
(7) Xavier Martorell, Director general de Serveis Penitenciaris de la Generalitat,
hasta su dimisión salpicado por el escándalo del espionaje a políticos a través
de la agencia de detectives Método 3.
(8) Don Ramón, de la Junta de Tratamiento del MRO, confirmó al ser interpelado
por el recluso que dicha entrevista era posible y que en la dirección no
habían puesto impedimento alguno a la planeada llegada de periodistas alemanes.

Anuncios

12 thoughts on “EL LIBRO “CARTAS DESDE PRISIÓN”

  1. Ramiro 22 mayo, 2017 / 8:16 pm

    Me parece una decisión muy acertada, a la que solo pongo un reparo: que en vez de una al mes sea una a la semana…
    Al fin y al cabo, haría falta media año para leerlas, y así no perdemos el hilo conductor de las cartas.
    De cualquier forma, los lectores aceptaremos lo que sea.
    Por cierto, ¿porqué no ponéis publicidad en esta web, de alguna librería o editorial afín, negocios, etc., que permitiera obtener algún tipo de ingresos, vista la situación de penuria económica en la que está actualmente Pedro…?

    Me gusta

  2. Oliver 23 mayo, 2017 / 9:45 am

    también habrá una traducción al alemán y en Inglés?

    Me gusta

  3. Antònia 24 mayo, 2017 / 1:38 pm

    En noviembre del año pasado compré el libro “cartas desde prisión” en la librería Agapea. ¿Allí no lo censuran?

    Me gusta

    • elcasopedrovarela 24 mayo, 2017 / 4:20 pm

      No se ha equivocado? No se referirá usted a un libro que se titula “Cartas desde la prisión” de Julián Besteiro?

      Me gusta

      • Antònia 24 mayo, 2017 / 5:01 pm

        No. “Cartas desde prisión”, de Pedro Varela. Editado por Ediciones Ojeda, 1ª edición Octubre 2014.

        Lo compré online a Agapea y lo recogí en la tienda que tienen en mi localidad.

        Y por cierto, un libro muy interesante.

        Me gusta

      • Antònia 25 mayo, 2017 / 6:22 am

        Tengo el recibo. Lo compré el 30 de octubre de 2016, y el 4 de noviembre me informaron de que lo podía recoger en la tienda de mi ciudad.

        Me gusta

      • elcasopedrovarela 25 mayo, 2017 / 11:44 am

        Nos lo puedes mandar escaneado a ducasses@hotmail.com con una foto del interior del libro abierto por cualquier página para comprobar que es el original? Muchas gracias, por tu interés. Contra más cosas sepamos mejor.

        Me gusta

      • Antònia 25 mayo, 2017 / 6:18 pm

        Enviado. Suerte.

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s