¡¡Colabora y venceremos !!

Colabora

La dramática situación económica de Pedro Varela provocada por las maniobras de acoso y derribo contra él, por los poderes fácticos de nuestro sistema hacen que, de nuevo, os pidamos a todos  los que estáis al lado de la Dignidad de los auténticos ciudadanos españoles, vuestro apoyo.

Nuestros llamamientos no merman nuestro orgullo, no es caridad sino solidaridad y ayuda lo que pedimos, porque la Justicia y la Libertad ya nos la han denegado.

“No tengo derecho a decir o hacer nada que disminuya a un hombre ante sí mismo. Lo que importa no es lo que yo pienso de él, sino lo que él piensa de sí mismo. Herir a un hombre en su dignidad es un crimen.”

Antoine de Saint-Exupery 

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6 thoughts on “¡¡Colabora y venceremos !!

  1. Ramiro 1 mayo, 2017 / 9:45 am

    1. Es verdad que necesitas ayuda económica, pero el problema es que en los tiempos que estamos, por desgracia, todos andamos bastante apurados para llegar a fin de mes, pues nos estamos proletarizando y empobreciendo a marchas forzadas.
    2. Sé que ahora tu trabajo es defenderte, y defender tus ideas, pero creo tendrías que buscar alguna otra ocupación alternativa, pues no puedes estar varios años prácticamente en la indigencia, a la espera de unos juicios y unas sentencias que ya sabemos de antemano como van a ser, pues AQUÍ EN ESPAÑA, LA JUSTICIA BRILLA POR SU AUSENCIA.
    3. De cualquier forma, prometo ingresarte lo que pueda, y lo antes posible…
    Ánimo y un fuerte abrazo de tu amigo y camarada (y espero que no me imputen -ahora investiguen- por llamarte camarada, que hay que cogérsela con papel de fumar…).

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  2. Juan 2 mayo, 2017 / 11:19 pm

    AQUELLOS AVIADORES

    ¿No quería Pedro ser piloto de caza? La libertad, la independencia, solo es patrimonio de los héroes, de los fuertes. Este artículo, del escritor Juan Eslava Galán, publicado en Tercera de “ABC” del 1 de mayo, es un homenaje a todos aquellos que soñaron con volar, con independencia de haber llegado a realizar o no ese sueño; por que es necesario soñar para llegar lejos. En el artículo se habla de Hitler…¡Pobre Hitler! Tuvo que lidiar con el carácter de Mussolini…y también con el de Franco. ¿Realmente era preferible ir al dentista? Y es que mandar, lo que se dice mandar, Franco mandaba un rato:

    En el estupendo Museo del Aire de Cuatro Vientos, a las afueras de Madrid, se custodia, entre muchas otras piezas históricas, el biplano Dragón Rapide que trasladó a Franco de Las Palmas de Gran Canaria a Tetuán al inicio del Alzamiento. Mi amigo Torcuato Luca de Tena solía preguntarse por el paradero de este avión, en cuya contratación intermedió su padre, el segundo marqués de Luca de Tena. No sé si alguna vez supo que lo tenía a pocos kilómetros de su casa.

    A la gente nacida en los años de entreguerras, cuando volar tenía mucho de desafío y de aventura, le fascinaba la aviación. El aviador, casi siempre joven y atractivo en su uniforme de vuelo, era el héroe de los sueños juveniles, el personaje más admirado por las mujeres y envidiado por los hombres.

    Fue la época en que los futuristas de Marinetti componían odas a la belleza de la velocidad, cuando un coche de carreras parecía más bello que la Victoria de Samotracia. Charles Lindbergh atravesó el Atlántico con su monoplano Spirit of St. Louis, y Ramón Franco y Julio Ruiz de Alda volaron en el Plus Ultra desde Palos de la Frontera, en Huelva, hasta Buenos Aires. Fueron los años heroicos en que Amelia Earhart, la bella e intrépida aviadora de largas piernas que poblaba tantos sueños románticos, desapareció en el océano Pacífico, cuando intentaba dar la vuelta al mundo. También la época en que Stalin fabricó un gigante de los cielos, el Tupolev Máximo Gorki, pregonero de la excelsitud del régimen comunista, mientras el excéntrico magnate Edward Hugues soñaba con un transatlántico volador que revolucionara el transporte mundial.

    Los jóvenes miraban a las nubes y soñaban con vuelos y heroicidades. Mi tío Julián, un leptosomático sedentario y aburrido, en su lecho de muerte, a punto ya de perder el habla, llamó a su lado a su hija y en una frase le resumió el fracaso de su vida: «Yo lo que quería es ser aviador». Sus últimas palabras antes de morir.

    Giuseppe Prezzolini, biografo de Mussolini, contaba entre las viriles virtudes del Duce su disponibilidad para volar: «el hombre de la velocidad (…) que vuela en aeroplano» elogio solo superado por Curzio Malaparte creador del dicho, quizá malévolo, «Nada más cantar el gallo, Mussolini monta a caballo».

    El piloto de Hitler, Hans Baur, contaba que con ocasión de una excursión en el flamante avión de Hitler, el Junkers 290, Cóndor, Mussolini quiso ponerse a los mandos para sentirse dominador de aquella potente máquina. Hitler no pudo negarse, pero susurró a Baur «Por Dios, no le deje controlar el aparato». No es que Hitler, otro enamorado de la velocidad, tuviera miedo a los aviones (aunque en su Cóndor ocupaba un asiento especial, el Führersessel blindado y dotado de paracaídas), más bien hemos de pensar que temía los arrebatos narcisistas del Duce.

    Después de sus primeras cautelas con los aviones, propias de un soldado que había visto caer tantos en la Gran Guerra, Hitler se aficionó a volar. De hecho parte de su éxito electoral se debió a su presentación como líder intrépido y comprometido con la modernidad que no vacilaba en usar el avión para trasladarse de un mitín a otro («Hitler sobre Alemania» se convirtió en una de sus consignas electorales). La cineasta y ferviente nazi Leni Riefensthal comenzó precisamente su memorable documental «El Triunfo de la Voluntad» con vistas del Führer volando sobre sus masas exaltadas.

    Franco tampoco temió a los aviones. En realidad puede decirse que le trajeron suerte. La muerte del general Sanjurjo descalabrado en el accidente de la avioneta De Havilland DH.80 Puss Moth, en la que el piloto Juan Antonio Ansaldo se empeñó en trasladarlo a España desde su exilio portugués, allanó el camino a la proclamación de Franco como jefe máximo de los sublevados. Tampoco le perjudicó la muerte de su colega Emilio Mola estrellado cerca de la aldea burgalesa de Alcocero cuando se trasladaba al frente en un día de niebla en el bimotor Airspeed AS 6 Envoy que solía emplear en sus desplazamientos.

    El propio Franco pudo escapar gracias a su temple de un incidente aviador que pudo costarle la vida. Fue el día en que decidió visitar el puesto de mando de Varela, en la villa toledana de Escalona. El piloto designado advirtió que debían regresar antes del anochecer pues no se sentía muy ducho en navegación nocturna. Franco olvidó la recomendación y, después de almorzar, alargó su charla de sobremesa con Varela. Cuando levantaron los manteles pasaba de las cinco de la tarde.

    Despegaron inmediatamente, pero la noche los sorprendió en vuelo. Franco fue a la cabina y ocupó el puesto del navegador: «Un poco más a la izquierda –le iba diciendo al piloto–. Ahora elévese, eso de enfrente es Gredos». El segundo piloto, sentado detrás con el primo de Franco y con el asistente Eusebio Torres Liarte, se mostraba bastante nervioso. «¿Ve usted aquel resplandor en el horizonte? –señalaba Franco al piloto–. Eso es el sol poniente. Manténgase recto hacía allá y llegaremos a Salamanca, que está exactamente en dirección oeste».

    Una hora después aterrizaron sin novedad en el aeródromo de san Fernando.

    A la mañana siguiente, el segundo piloto al que había sustituido Franco en la cabina, despegó con el mismo avión para un vuelo de prácticas y aterrizó en el aeródromo republicano de Alcalá de Henares. Se había pasado a los republicanos.

    Entonces comprendieron la razón de su nerviosismo la víspera. Aprovechando la incompetencia del piloto principal en vuelos nocturnos había planeado guiarlo hasta un aeródromo republicano y aterrizar con Franco a bordo.

    Después de todo el cauto Franco tuvo más suerte que sus conmilitones Sanjurjo y Mola y que sus aliados Mussolini y Hitler. La baraka que lo acompañó durante toda su vida solo le falló a la hora de su laboriosa agonía inútilmente prolongada por los médicos. Un caso similar, por cierto, al de Mao Zedong, Josip Broz Tito, Bumedian y otros gobernantes autoritarios.

    Juan Eslava Galán, escritor.

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  3. Hugo Fuentes Cannobbio 2 mayo, 2017 / 11:28 pm

    Estimado don Pedro,
    soy de Chile y con ideas más cercanas a la izquierda. Pero informándome de su caso, me parece indignante. Creo que da incluso para llegar a cortes internacionales.

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  4. MARIANA 6 mayo, 2017 / 10:25 pm

    De qué banco es la cuenta, y cómo sé que es genuina y que el dinero le llegará a Pedro?

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    • elcasopedrovarela 11 mayo, 2017 / 7:24 pm

      Hasta este momento, todos los ingresos están controlados y se cobran. De todas formas poned vuestro nombre. Guardad el recibo de la transferencia. Escribe a ducasses@hotmail. com y si hace falta comprobaremos la transferencia.

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