Quim Monzó ¡Qué flipe!

FOTO PEDRO MADUENO.- QUIM MONZO PRESENTA SU LIBRO "MIL CRETINS"09-11-2007
Kim Monzó (9.11.2007) Foto Pedro Madueno.

Articulista y escritor, Kim Monzó, a pesar de sus muchos galardones literarios no deja de ser un “corta y pega” en alguno de sus artículos como podemos comprobar en el publicado el día 4 martes de octubre en “La Vanguardia” de Barcelona titulado “Las emociones de las casas rurales” y que reproducimos al final de esta nota.

Joaquim Monzó (Quim, para los amigos) narra el asalto a la casa de Pedro Varela, como si la responsabilidad fuera del dueño de la misma en lugar de criticar duramente al que lo ordenó a un nivel digno para un terrorista, pero totalmente desorbitado para un librero. Monzó se contenta con repetir las declaraciones del matrimonio francés víctima del abuso policial que, según ellos, les podría haber costado la vida (no se puede decir de otra manera cuando te apuntan con un fusil de asalto) pero, sin embargo, inmediatamente después del suceso  un familiar de Varela fue a interesarse por ellos a la casa dando muestras de comprender la situación, tanto como para seguir en ella hasta el final del contrato, eso si, interesándose vivamente por si Airbnb les devolvería el dinero por el incidente (No sabemos si les fue abonado). A tenor de lo expuesto dudamos de su grado de terror y, por lo tanto, de que fueran apuntados con un arma de fuego, en ese caso lo más lógico hubiera sido que hubieran denunciado los hechos en un juzgado, dado su gravedad, cosa que no hicieron.

Califica a Pedro Varela de “un señor que cada tanto aparece en los diarios porque le cierran la librería”, parece ser que Monzó ve raro que un librero salga  en los medios porque le cierran la librería, cuando lo lógico sería (más en su caso como escritor) que se escandalizara por el cierre de una de sus fuentes de ingresos y que, como defensor de las libertades, apoyara a quienes no les son concedidas, en lugar de menospreciarlos.

Tampoco entiende “como se lo monta” el Sr. Varela para abrir una y otra vez su librería. La verdad es que la cosa no tiene mucho misterio: Una mezcla de voluntad, fe y coraje. Tres atributos que ya no se llevan y que han llevado a este librero a cumplir 15 meses de prisión y sobrellevarlos estoicamente. Solo por eso, ya debería el señor Monzó pensar si los tendría él para soportarlos si fuera encerrado por sus ideas o por sus libros.

Otra de las cosas que no sabe (ya van dos) es que Pedro Varela no estaba haciendo senderismo, ni que no se entregó porque le dolieran los pies, sino que estaba con su hija disfrutando de la naturaleza y, simplemente, prefirió su compañía, organizar el regreso de la niña al país donde reside a entregarse cuando ya le habían destrozado la casa, robado el dinero y secuestrado 15.000 libros.

Pero si lo anterior puede llegar a ser anecdótico no lo es el hecho de que se atreva a desprestigiar a empresas como Airbnb y, lo que es más grave, al pueblo donde reside Varela, cosa que no hace con la residencia de los señores Guillammot, la cual conocemos y que no publicamos para evitar posibles represalias por parte de grupos exaltados, cosa que al señor Monzó no se le ha pasado por la cabeza respecto a la dirección de Varela y que esperamos no traiga consecuencias en forma de vandalismo.

A pesar de todo,cerraremos con una sonrisa: El nombre de “Rex” (al que Monzó dedica tres líneas para explicar su procedencia) es simplemente el nombre que le puso la sobrina de Varela a su perro en honor al protagonista canino de una serie televisiva. Ni Degrelle ni mandangas. Por cierto, yo tenía un gato llamado Elvis y no cantaba rock.

Como usted dice, Joaquim: ¡Qué flipe, tio!

Acacio Luis Friera

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