PEDRO VARELA: VÍCTIMA PRINCIPAL DE LA PERSECUCIÓN EN ESPAÑA ENTRE 1996 Y 2016 (Parte IV)

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Pedro Varela, el29 de enero de 2010 durante la vista en el Juzgado de lo Penal nº 11 de Barcelona.

A los dos meses de conocerse el fallo del Constitucional, la Audiencia Provincial, nueve años después de la condena a cinco años a Pedro Varela, celebró el 10 de enero de 2008 la vista de la apelación contra la sentencia. La defensa de Pedro Varela había solicitado más tiempo para prepararse, toda vez que la sentencia del Tribunal Constitucional era suficientemente importante como para estudiar bien sus implicaciones legales; pero la Sala desestimó la petición. Tanto las acusaciones como la defensa reiteraron sus demandas. Por fin el 6 de marzo los jueces de la Audiencia Provincial hicieron pública la sentencia que estimaba parcialmente el recurso y rebajaba la pena a siete meses de prisión. Se consideró que Varela había realizado apología del genocidio por su labor de difusión de las doctrinas genocidas a través de la venta de libros, pero que no había discriminado directamente de manera personal, por lo que quedaba absuelto del delito de incitación al odio racial. Pedro Varela no tuvo que entrar entrar en prisión y anunció que estudiaría presentar recurso de amparo.

De todos modos, el acoso a Varela estaba en su apogeo, ya que tras su detención en abril de 2006 seguía en libertad con cargos y estaba pendiente de un nuevo juicio. Fue el 29 de enero de 2010 cuando tuvo lugar la vista en el Juzgado de lo Penal nº 11 de Barcelona. Ante la obligación de acatar la doctrina del Tribunal Constitucional, según el cual negar el Holcausto no es delito, pero sí justificarlo; se trataba de acusar al librero y editor de difundir ideas que justificaban el genocidio e incitaban al odio racial, pese a que él siempre había dicho por activa y por pasiva que condenaba toda forma de violencia contra cualquier minoría étnica y, por descontado, todo genocidio.

Eliot Ness

El fiscal Miguel Ángel Aguilar aseguró que no estaban juzgando ideas, “sino la difusión de la doctrina del odio”. De entre los libros seleccionados, el fiscal citó fragmentos que le sirvieran para sustentar su destartalada tesis. El abogado de Pedro Varela denunció que los párrafos extraídos por el fiscal de más de una docena de obras que se vendían en la Librería Europa estaban “sacados de contexto” y recordó que algunos de los libros escogidos, como Mi lucha, de Hitler, podían comprarse también en grandes almacenes.

El 5 de marzo de 2010, Estela María Pérez Franco, una juez sustituta, sin oposición, que estaba nombrada discrecionalmente en el Juzgado de lo Penal nº 11, dictó sentencia, que se conoció el 8 de marzo. En el apartado de los hechos probados, esta magistrado-juez dedicó quince páginas a comentar textos de los diecisiete libros que ordenó destruir. Veamos algunas muestras:

PORTADA MI LUCHA 10 Edicion 2008 JPGMI LUCHA (36 ejemplares intervenidos), insistía en citar fragmentos que hacen alusión a la raza. Parece evidente que esta jueza ignoraba que la cuestión racial ha sido desde siempre la razón de ser del pueblo judío.

Baste citar una frase bochornosa de Golda Meir, venerada dirigente sionista que fue primera ministra de Israel, según la cual “el matrimonio mixto es peor que el Holocausto”.

Esta racista, en alusión a los palestinos dijo en su momento: “No existe el pueblo palestino. Ellos no existen.” ¿Consideraría la magistrado-juez que Golda Meir odiaba a los palestinos?

buenosLOS CRÍMENES DE LOS BUENOS de Joaquín Bochaca (2 ejemplares intervenidos), la juez citó como condenable la frase “No fueron los árabes, sino los buenos, los judíos, los implantadores del terrorismo en Palestina”. Si se considera falsa esta aserción, cabría preguntarse si en el momento de emitir la sentencia condenatoria contra Pedro Varela la jueza tenía la más remota idea sobre cómo nació el Estado sionista.

 

 

 

yasufLA LLUVIA VERDE DE YUSUF del autor judío Israel Adán Shamir (222 ejemplares intervenidos)Resulta llamativa la inclusión de La lluvia verde de Yususf , obra , entre los libros que debían ser destruidos. En la sentencia la jueza cita, entre otros, el siguiente aserto de Shamir: “Pág. 35, líneas 3-6, ‘La prensa mundial, desde Nueva York hasta Moscú, pasando por París y Londres, está perfectamente controlada por los supremacistas judíos; ni un rechinar de dientes se deja escuchar sin que ellos lo autoricen previamente’”. ¿Acaso Estela María Pérez Franco considera que Shamir miente y que es un antisemita? Los sionistas podrían explicarle que ellos consideran que los judíos que se atreven a criticarlos, más que antisemitas, son “judíos que se odian a sí mismos por el hecho de ser judíos”. Israel Shamir, famoso por su compromiso con la causa palestina, es autor de una trilogía, que además de la obra mencionada incluye El espíritu de Santiago y Pardés, un estudio de la Cábala, ambas obras se vendían en Librería Europa. Dos meses antes del juicio, invitado por Pedro Varela, Shamir había participado en el ciclo de conferencias de Librería Europa: el domingo 8 de noviembre de 2009, en Madrid y el lunes  día 9, en San Sebastián. El título de su conferencia fue La batalla del discurso: El yugo de Sión.

Analizando la selección de citas de la sentencia podríamos escribir por lo menos quince páginas, las mismas que redactó Estela María Pérez; pero toca ya atender al fallo, en el que la jueza condenaba a un año y tres meses de prisión a Pedro Varela “como criminalmente responsable en concepto de autor de un delito de difusión de ideas genocidas”, y a un año y seis meses de prisión por “un delito cometido con ocasión de los Derechos fundamentales y de las Libertades públicas garantizados por la Constitución”. Es un sarcasmo insoportable, una injusticia manifiesta, que se condenara a Varela por un delito contra los derechos fundamentales y las libertades constitucionales, cuando era precisamente víctima de la vulneración de estos derechos y libertades en su persona.

Se acordaba asimismo “el comiso de todos los libros relatados en los hechos probados… procediéndose a su destrucción una vez firme la sentencia”. Sentencia 5 de marzo de 2010

La sentencia no fue firme hasta finales de octubre de 2010. Previamente, en mayo de 2010, la Audiencia Provincial vio el recurso de apelación. Esta corte de la Audiencia guardó por lo menos el decoro que se debía a sí misma como tribunal de justicia y absolvió a Pedro Varela del segundo delito, por el que había sido condenado a un año y seis meses de prisión; pero mantuvo el primero: “difusión de ideas genocidas”, por el cual había sido condenado a un año y tres meses. Finalmente, otra jueza de Barcelona, la titular del Juzgado de lo Penal nº 15, no accedió a conceder a Pedro Varela la suspensión de la pena que había solicitado. La juez hacía constar en la resolución que al ordenar el ingreso en la cárcel del librero había considerado el hecho de que tuviera otra condena de siete meses de prisión del año 2008, un hecho que desde el punto de vista penal ponía “de manifiesto una trayectoria delictiva que demuestra su peligrosidad”.

 

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Cuatro momentos de la entrada de Pedro Varela  en la prisión de Lledoners el domingo día 12 diciembre de 2010.

Pedro Varela ingresó en prisión el domingo 12 de diciembre de 2010. Era una mañana luminosa de invierno, limpia de nubes, como lo estaba Pedro de delitos. Llegó en una pequeña caravana de coches, acompañado de un grupo numeroso de amigos y simpatizantes que lo arroparon y animaron hasta el último momento. En una gran pancarta enarbolada por varias personas se leía: “Por el derecho a informar. No más editores en la cárcel”. Otro acompañante llevaba una pancarta individual con la frase “Se prohíben libros y se encierra a editores”. Con una entereza y una dignidad admirables, consciente de la necesidad de dar ejemplo de fortaleza, Varela exhortó a sus amigos a no desanimarse. Evocó la prisión de Quevedo en las mazmorras de San Marcos de León y asumió que había llegado el momento de afrontar el encarcelamiento. Pidió a todos que recordasen al mundo que se perseguían libros y se enviaba a prisión a editores. “Podemos conseguir entre todos –les dijo– que no se encarcele a nadie más por este motivo.” Entre abrazos y besos se despidió después de dar las gracias y cruzó la verja. Fue alejándose hacia las oficinas de control de acceso con un telón de fondo de aplausos y gritos emocionados de “¡Ánimo Pedro!” “¡Bravo!” y “¡No te olvidaremos Pedro!”. Por fortuna, no se le prohibió escribir, lo cual permitió que pudiera redactar una serie de cartas en la celda 88 del centro penitenciario de Can Brians 1, donde cumplió la condena. Más tarde estos textos serían editados con el título Cartas desde prisión. Pensamientos y reflexiones de un disidente.

El 8 de marzo de 2011, Isabel Gallardo Hernández (http://sociolaboral.blogspot.com.es/2009/01/querella-criminal-contra-la-jutgessa.html,) otra jueza sustituta adscrita al juzgado de lo Penal nº 15 de Barcelona, emitió un auto en el que disponía que se llevara a la práctica la Ejecutoria de destrucción de los libros, según se había ordenado en la sentencia de 5 de marzo de 2010. Citaremos un fragmento de la parte dispositiva del auto para que quede constancia del índice de libros prohibidos en España, un país donde teóricamente hay libertad de expresión y, en consecuencia, no existen libros prohibidos.

“DISPONGO: acordar la destrucción de todos los ejemplares de los libros con los siguientes títulos:

 1º Mi lucha de Adolf Hitler

2º Autorretrato de León Degrelle.

3º Hitler y sus filósofos.

4º Hitler, discursos de los años 1933/1934/1935. Obras completas (tomo 1).

5º Los crímenes de los ‘buenos’ de Joaquín Bochaca.

6º Fundamento de biopolítica: olvido y exageración del factor racial.

7º. Raza, inteligencia y educación.

8º Nobilitas.

9º Hombre nuevo.

10º Ética revolucionaria.

11º Guardia de hierro. El fascismo rumano.

12º Los protocolos de los sabios de Sión.

13º Ecumenismo a tres bandas: judíos, cristianos y musulmanes.

14º La lluvia verde de Yusuf.

15º El pensamiento wagneriano.

16º La historia de los vencidos (el suicidio de occidente). Tomo II.

17º Manual del jefe de la Guardia de Hierro.

 Asimismo procédase a la destrucción del busto de Hitler, la esvástica de hierro, cascos militares, así como las fotografías, carteles de temática nacionalsocialista intervenidos.

Devuélvanse las banderas y el material de oficina al penado.”

 

Constatar que todo se hace en nombre de la democracia, la libertad y los derechos fundamentales es en extremo deplorable. Cabe preguntarse por qué hay que destruir bustos de personajes históricos, esvásticas, cascos militares, fotos o carteles. Si se nos responde que Hitler representa el mal absoluto, deberemos alegar que el comunismo ha engendrado los peores criminales de la historia. Que sepamos, no hay sentencias que obliguen a destruir bustos de Lenin, Trotsky, Kaganovitch, Beria o Stalin que se hallen en domicilios particulares. Otra cosa es que estatuas emplazadas en lugares públicos hayan sido retiradas en algunos países, cuando no derribadas por las poblaciones indignadas tras años de totalitarismo comunista.

En cuanto a los libros, qué puede decirse de la destrucción de obras que se leen en todo el mundo y pueden consultarse libremente en las bibliotecas españolas.

¿Cómo puede aceptarse la prohibición de textos en España sólo porque un tribunal en Barcelona ha considerado hecho probado que “el contenido de los libros ocupados refleja el menosprecio al pueblo judío y a otras minorías.”?

Es un sarcasmo insultante que haya que destruir obras donde se critica a los judíos, mientras en Israel el odio racial está en la base de la educación. Los talmudistas, que odian visceralmente a los cristianos, enseñan en “Abhodah Zarah” que “incluso el mejor de los goyim (gentiles o no-judíos) debe ser asesinado”. ¿Acaso esta enseñanza no destila odio racial y fanatismo de la peor calaña?

Maurice Samuel (1895-1972), un intelectla sionista, en el capítulo XIV de su obra You Gentiles (Vosotros Gentiles), titulado “We, the Destroyers” (Nosotros, los Destructores) escribe estas palabras dirigiéndose a los gentiles:

“Nosotros, judíos, somos los destructores y seguiremos siéndolo. Nada de lo que podáis hacer colmará nuestras demandas y necesidades. Nosotros destruiremos eternamente porque queremos que el mundo sea nuestro.” ¿No es esto racismo criminal?

(Continuará)

 

 

 

 

 

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